Responsabilidad social empresarial ¿Siempre?

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Las organizaciones tal como señaló Juan Pablo II, cumplen un rol social, si bien elaboran bienes y servicios para satisfacer las necesidades de los clientes, también son “un órgano comunitario de personas y no un simple aglutinamiento de factores de producción”, Palumbo (1991). Además de buscar una finalidad de lucro contribuyen a que las personas alcancen sus metas profesionales, personales y obtengan a través de su esfuerzo la posibilidad de brindar el sustento a su familia.

Las organizaciones forman parte de un sistema, en el que interactúan con otros actores del entorno. Los productos que comercializan son adquiridos a un proveedor, y luego se los venden a un cliente. Para realizar la tarea necesitan empleados para desempeñar un conjunto de roles. Las utilidades del negocio se la distribuyen los dueños. Los impuestos que pagan son utilizados para que el estado cumpla con su finalidad. De esta forma, las decisiones que adoptan las empresas tienen impactos, a veces positivos y en algunos casos negativos sobre los distintos actores con los que interactúa la empresa.

En este marco surge la responsabilidad social empresarial, para algunos como una moda que deben realizar las organizaciones y que les sirve para obtener visibilidad de un mercado, atento a este tipo de iniciativas, para otros como una forma de devolver a la sociedad, algo de lo que recibe de sus clientes.

Los principales autores reconocen que existen dos formas de responsabilidad social empresarial, por un lado, a partir de los impactos sociales que las mismas organizaciones le producen a la sociedad. ¿Es aceptable un nivel de contaminación? ¿Qué responsabilidad tiene la empresa cuando selecciona a la persona incorrecta para cubrir un puesto y luego debe despedirla? En ciertos casos, también la falta de una mala planificación o la no planificación en la tarea desencadena que una organización deba sufrir crisis, reducir gastos y por ende despedir personal ¿No forma parte también de la responsabilidad social empresarial?

Una segunda forma de responsabilidad social, es atender las demandas y problemas sociales. Tal como plantea Peter Drucker “son disfunciones de la sociedad más que impactos producidos por la organización y sus actividades”. Toda sociedad y más en países que se encuentran en vías de desarrollo, existen dificultades, personas con carencias, dificultades de acceso laboral y pobreza estructural. La construcción y puesta en marcha de un comedor infantil, el armado de talleres de formación y capacitación de personal, la integración de personas con capacidades diferentes a una organización serían entonces ejemplos de responsabilidad social empresarial. Ahora bien ¿En cualquier contexto puedo cumplir con esta tarea? ¿No exige una responsabilidad adicional? Aquí entran en juego los límites que tienen las empresas para desarrollar esta actividad.

La forma en que las empresas practican esta segunda alternativa de responsabilidad social puede ser diversa, algunas apoyan las iniciativas de fundaciones, comedores, escuelas, clubes, y otras instituciones en ciertas circunstancias que así lo ameritan, suelen ser acciones aisladas. En otros casos, las organizaciones brindan continuidad en las acciones de colaboración, creando o seleccionando aquella institución que refleje los valores compartidos por la empresa, comprometiendo a su personal con los objetivos establecidos.

El primer límite que debe existir, para que una organización haga responsabilidad social, es que cumpla con el propósito, su finalidad. Si la empresa no cumple con su misión, mal le podemos pedirle que se ocupe de otros temas. ¿Podría una empresa de comunicaciones, ocuparse de la educación de los chicos y brindar un pésimo servicio de comunicaciones a la población? ¿Puede una empresa hacer una colecta para un barrio carenciado y tener empleados no registrados, con salarios por debajo del convenio? No sería justo.

El segundo límite es la pericia con la que encara el proyecto de responsabilidad social. Si lo vas a hacer, que sea bien. Esto podemos sintetizarlo a partir de la noción de competencia. ¿Qué conocimientos, habilidades, destrezas tengo para hacer esa actividad? Siguiendo el caso presentado anteriormente, ¿incorporar una persona con capacidades diferentes alcanza? ¿habrá que destinar un tutor para que haga el seguimiento y el acompañamiento? Si vamos a atender un comedor para chicos con problemas de nutrición ¿sabemos que comida necesitan? ¿tengo profesionales preparados para eso?

Cumplir con un rol de responsabilidad social empresarial conlleva un fuerte compromiso: Por un lado cumplir en forma eficaz con la finalidad que se ha propuesto su organización en la declaración de la misión y, por otra parte, rodearse de personas con la capacidad y la pericia para desempeñar esas actividades de cara a la sociedad.

 

Por Hernán Toniut

Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad FASTA


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


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