Los efectivos de la Policía Bonaerense serán sometidos a análisis toxicológicos, de alcoholemia y de abuso de sustancias ilícitas para saber si consumen drogas. En los próximos 90 días la medida alcanzará a 1670 personas, pero más adelante los 93.000 efectivos de la provincia serán sometidos al estudio.

Los primeros tests se les harán al ministro de Seguridad, Cristian Ritondo; al jefe de la fuerza, Pablo Bressi, y a todo el personal de la Superintendencia de Investigaciones de Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado.

La gobernadora María Eugenia Vidal tomó esta decisión junto con otra destinada a transparentar la fuerza: duplicará la cantidad de policías obligados a presentar declaraciones juradas de bienes. Más de 7600 oficiales se sumarán a los 6800 jefes y subjefes ya alcanzados por esta exigencia. En total, 14.000 uniformados deberán dar cuenta de su patrimonio cada año.

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Los análisis orientados a detectar estos casos en las fuerzas de seguridad se harán a través de muestras de saliva. Serán sorpresivos, en el lugar de trabajo de cada uniformados, y sorteados al azar por el numero de legajo. En los que casos en que el resultado dé positivo se hará una contraprueba por medio de un test de orina.

Según se explicó, no se expulsará al agente afectado a menos que se detecte que está involucrado en un delito como, por ejemplo, la comercialización de las sustancias. En caso de que sólo se trate de consumo personal se lo asistirá desde el área de salud mental.

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El test toxicológico se hará desde la fecha a los ingresantes a la fuerza. Los postulantes serán sometidos a pruebas de rutina para detectar estos consumos. La gobernadora Vidal enfatizó que la idea no es estigmatizar, sino dar a los policías que consumen la posibilidad de “pedir ayuda” y, al mismo tiempo, “ofrecer control”, para que la sociedad sepa que está en manos de buenos policías.

 

Fuente: La Nación


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