San Cayetano: la fiesta perdida

La celebración de cada 7 de agosto quedó sin efecto por la pandemia del coronavirus. Eclesiásticos, fieles peregrinos y vendedores ambulantes vivirán una ceremonia totalmente distinta.

Por Redacción

viernes 7 de agosto, 2020

Cada fiesta de San Cayetano promete multitudes en una procesión extensa con la imagen del santo a la cabeza. Pero no esta vez. El coronavirus afectó a cada rincón del mundo y no hay lugar para celebraciones de este tipo.

Con la iglesia cerrada y sin peregrinación se quedaron los fieles del patrono del pan y el trabajo, justamente en una época donde ambas cuestiones se necesitan más que nunca.

Y realmente cada año es una fiesta. Eclesiásticos, fieles peregrinos, vendedores ambulantes hacen de esta celebración un hito en cada una de las ciudades. En Mar del Plata, en torno a la parroquia ubicada en Moreno al 6800,se despliegan los puestos y la procesión de ocho cuadras congrega a miles de personas.

La pandemia evitó la fiesta de San Cayetano. Fieles en sus casas y vendedores ambulantes sin poder ofrecer sus servicios a la multitud porque no hay tal, solo algunos peregrinos que pasan rápido, piden, agradecen y siguen su camino.

Cristian vende espigas todos los años cada 7 de agosto y, a pesar de las circunstancias, fue este viernes a "su puesto de trabajo". "Venir todos los años y que no haya nadie, es muy extraño", dijo.

"Normalmente es una multitud, pero capaz que de a poco vaya llegando gente. Muchas personas pasan por la puerta. Vienen a pedir y a agradecer como todos los años. Pasan un minuto y siguen", explicó el vendedor.

"En mi caso vengo a agradecer un día más de trabajo. Algo se empezó a vender y en el transcurso del día va a ser mayor la venta", le confió Cristian a El Marplatense.

"Nunca pensé que podría ocurrir esto. Creo que nadie lo imaginó", finalizó el vendedor.

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