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Desafíos Fiscales Postelectorales

Por Roberto Manuel Ortea

Por LP

domingo 27 de agosto, 2017

De repetirse resultados similares a las PASO de hace veinte días en octubre venidero al Gobierno Nacional se le abre un panorama alentador en el Congreso Nacional, en donde si bien no tendrá mayorías absolutas en las Cámaras, obtendrá una posición más relajada a la hora de consensuar proyectos de cara a los últimos dos años de gestión.

Desde lo económico tiene fuertes implicancias, en tanto la nueva composición del Parlamento le permitirá debatir reformas a leyes fundamentales para el desarrollo económico de los próximos años, en especial en materia tributaria, laborales y previsionales. Una primera señal de ello es la firma conjunta de entre la Ministerio de Hacienda de la Nación y los Ministros de Economía Provinciales para remitir al Congreso una reforma a la Ley de Responsabilidad Fiscal, a través de la cual permita establecer cánones más razonables para el desarrollo de las ejecuciones presupuestarias provinciales y municipales.

Las modificaciones consensuadas tienen puntos realmente relevantes, entre los que podemos destacar un acuerdo hacia una mayor transparencia en la publicación y armonización de información fiscal de las provincias, límites al crecimiento del gasto, del endeudamiento y del empleo público total, la prohibición de aumentar las erogaciones del Estado en los últimos seis meses de los mandatos de los diferentes Departamentos Ejecutivos (Presidente, Gobernadores e Intendentes).

Ahora bien, más allá de lo positivo que puede significar acotar el margen de discrecionalidad a nivel provincial, el análisis del déficit público es más amplio y abarcativo.

El primer tema importante a tratar es la incidencia del nivel estatal en el PBI, así podemos afirmar si sumamos el conjunto de los Estados Nacionales, Provinciales y Municipales en conjunto suma casi el 50% del PBI de Argentina, de los cuales entre 25%-30% del PBI son erogaciones del Estado Nacional, 16% del PBI corresponden al consolidado de las provincias, y el resto a nivel municipal. Un gasto de semejante magnitud hay que financiarlo, y es una de las principales explicaciones de la excesiva presión tributaria de la Argentina, pero debe quedar claro la causalidad, la alta presión tributaria es consecuencia del alto nivel de gasto, por tanto discutir que impuestos y que cantidad de ellos implica previamente discutir cuanto y en que gastamos los argentinos en materia de gasto público, y de que manera liberamos recursos al sector privado para dinamizar la economía.

Adicionalmente, y como problema derivado del elevado gasto público argentino se encuentra el déficit fiscal propiamente dicho. Aquí, al igual que en el nivel de gasto, el principal componente de los desbalances fiscales se establece a nivel nacional, que a pesar de los esfuerzos tendientes a cumplir la meta de 4,2% del PBI para el déficit primario nacional (de hecho puede que esta se sobrecumpla para 2017) sigue siendo cuatro veces superior al consolidado de todas las provincias argentinas (alrededor de 0,9% del PBI), con el aditamento que la transición gradual implementada por Hacienda implica un fuerte crecimiento de déficit financiero que este año rondará una cifra cercana a los 2,5% del PBI. En definitiva, con un déficit financiero global (nación-provincias-municipios) cercano al 7-8% del producto, los problemas de expulsión de la economía privada por excesiva carga impositiva, inflación y endeudamiento están lejos de resolverse si el esfuerzo mayoritario no lo realiza el Estado Nacional.

Julio de 2017 mostro números alentadores en ese sentido, con una fuerte reducción del déficit primario (-9,3% en términos nominales, y más del 30% en términos reales), pero está claro que aún estamos lejos de ser consistentes con una dinámica  sustentable del manejo de las cuentas fiscales, ya que durante el período enero-julio de 2017 el pago de interés por deuda pública se creció en un 77% respecto al 2016 (ubicándose en 1,2% del PBI), y por consecuencia el resultado financiero del Estado Nacional desmejoro más del 40% respecto del año pasado.

En conclusión, pasado el ruido electoral el Gobierno Nacional debe encarar reformas fundamentales para darle competitividad a la economía argentina, y generar una etapa de crecimiento sostenido para los próximos años, para ello será central el debate de que Estado queremos, cuál debe ser su tamaño y como lo financiaremos, logrando sustentabilidad en el sistema fiscal argentino.

 

Lic. Roberto Manuel Ortea


Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.


 

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