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La importancia de la hidratación en el estudio

La falta de líquido retarda el pensamiento y los reflejos. Consejos para lograr una mejor concentración.

Por Gimena Rubolino

lunes 5 de marzo, 2018

De acuerdo con el Instituto de Agua y Salud el cuerpo humano se compone de aproximadamente un 60% de agua. En el cerebro, el agua constituye hasta un 85%, por lo que una adecuada hidratación es fundamental para el mantenimiento de las principales funciones cerebrales que se producen en nuestro organismo.

El cerebro gasta una enorme cantidad de energía y por eso, pese a que representa solo el 25% del peso corporal, recibe aproximadamente el 20% de toda la circulación y es el órgano que soporta el funcionamiento mental y donde se desarrollan todos nuestros procesos cognitivos, tales como el aprendizaje, el razonamiento, la atención, la memoria, la resolución de problemas, la toma de decisiones y el procesamiento del lenguaje.

La deshidratación afecta negativamente al rendimiento intelectual, provocando lentitud del pensamiento y de los reflejos y un aumento significativo de los errores en la solución de problemas.

Además, produce transformaciones en el sistema nervioso central que tienen un impacto negativo en el conjunto de las funciones cognitivas (atención, memoria explícita e implícita, aprendizaje, rapidez perceptiva, velocidad de procesamiento, coordinación y flexibilidad cognitiva).

De hecho, la deshidratación provoca una caída de la capacidad de concentración en un 15% y una disminución de la memoria a corto plazo del 10%. Tener siempre cerca una botella de agua mineral natural en momentos de actividad mental intensa, nos recordará la necesidad de beber agua a menudo, y garantizar así que nuestra capacidad de concentración funcione a pleno rendimiento, y disminuya la ansiedad que se produce en estas circunstancias.

El agua que bebemos, junto con la contenida en los alimentos, debe garantizar nuestra correcta hidratación en todas las edades y circunstancias vitales. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), recomiendan una ingesta total de agua entre 2 y 2,5 litros al día y que, de dichas cantidades, el 80% sea por ingesta directa de agua y el 20% restante a través de los alimentos que ingerimos.

En consecuencia, es muy importante que su consumo tenga asegurada la calidad y la cantidad adecuadas, especialmente cuando es conocida la influencia que el grado de hidratación puede tener sobre la salud y el bienestar de las personas, ya que un deficiente nivel de hidratación puede tener efectos negativos en el rendimiento intelectual, provocando lentitud del pensamiento y de los reflejos, así como un aumento significativo de los errores en la resolución de problemas.

Consejos para una buena hidratación en el estudio:

  • En situaciones de esfuerzo mental intenso se recomienda mantener siempre un correcto estado de hidratación, bebiendo de 2 a 2,5 litros de agua al día de forma regular, unos 150 ml cada hora, a pequeños sorbos.
  • Es importante dosificar las horas de estudio, propiciando los descansos programados con el fin de que el cerebro recupere toda su capacidad funcional. Cada dos horas puede ser muy positivo hacer un pequeño descanso para despejar la mente y aprovechar esos paréntesis para levantarse, estirar las piernas y rehidratarse.
  • Si además de un esfuerzo mental se va a hacer un esfuerzo físico o las condiciones son desfavorables (por ejemplo situaciones de mucho calor o estrés), es necesario incrementar la ingesta de agua y adaptarse a las necesidades del momento.
  • Los espacios con aire acondicionado tienen un ambiente con bajo contenido de agua, lo que da lugar a mayores pérdidas de agua a través de los pulmones y de la piel. Estas pérdidas deben compensarse con una dieta equilibrada, moderada y variada, y un aumento de la ingesta de agua.
  • No esperar a tener sed, recuerda que cuando aparece la sed ya te estás deshidratando.
  • Tener siempre cerca de los apuntes una botella de agua mineral, nos recordará la necesidad de beber regularmente. Así será más fácil hidratarse en cualquier lugar, como en la biblioteca, en clase o en casa.
  • Antes de salir de casa, no te olvides de guardar en la mochila una botella de agua mineral, te permitirá tener acceso a una hidratación sana y natural en todo momento estés donde estés.
  • A la hora de la comida y la cena bebe agua a pequeños sorbos (1-2 vasos), esto te facilitará la digestión y la absorción de los nutrientes y las vitaminas necesarias para el buen funcionamiento del organismo y la adecuada hidratación de nuestro cerebro.
  • Dormir cada día un mínimo de ocho horas contribuye a un óptimo rendimiento cognitivo. Beber a pequeños sorbos un vaso de agua antes de acostarte, ayuda a nuestros riñones a procesar las toxinas y desechos del organismo acumulados a lo largo del día y a rehidratar nuestro cerebro y organismo.

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