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Cómo disminuir el consumo de sodio

Marzo es el mes de la nutrición. Por este motivo, repasamos las pautas imprescindibles para reducir el consumo de sal y mejorar así la alimentación y calidad de vida.

Por Gimena Rubolino

viernes 9 de marzo, 2018

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos consuman menos de 5 gramos de sal por día.

Según el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) hasta el 75 por ciento de la sal proviene de alimentos como los panificados, embutidos, fiambres, pizza, sopas, y otras comidas, por lo que los médicos refuerzan la idea de no salar de más los alimentos que ya vienen con una carga de sodio desde su elaboración.

El gran problema es que la sal está oculta en muchos de los alimentos procesados, incluso en algunos que no necesariamente tienen un sabor salado.

Según la última encuesta de Factores de Riesgo de enfermedades no trasmisibles (ENFR 2013) realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, en la Argentina 9 de cada 10 personas se controlaron la presión arterial en los últimos dos años, con una prevalencia de presión arterial elevada del 34,1%.

Y la prevalencia de Hipertensión en mayores de 64 años fue del 62,1%, lo que casi quintuplicó a la observada en personas de 18 a 24 años. En este marco el Ministerio de Salud realiza la campaña “Menos Sal Más Vida”, tendiente a la reducción de la sal en panificados y alimentos procesados.

En este contexto en el año 2013 se aprueba la Ley Nacional que regula el Consumo de Sodio Nº 26.905 el objetivo de ésta norma es disminuir el impacto de las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión, reduciendo el contenido de sodio en los alimentos procesados y eliminando saleros de los locales de venta de comida. La ley ha logrado que más de 500 alimentos con alto contenido de sodio comiencen a reducir este mineral.

Alimentos que hay que evitar:

  • Embutidos
  • Alimentos enlatados.
  • Jamón ahumado.
  • Maní y galletitas saladas.
  • Papas fritas.
  • Sopas en lata o polvo.
  • Caldo de cubitos.
  • Condimentos preparados.
  • Salsa de soja.

Hasta el 75 por ciento del sodio diario que ingerimos proviene de alimentos procesados; especialistas advierten el riesgo de problemas cardiovasculares.

La AADYND (Asociación Argentinas de Dietistas y Nutricionistas dietistas) sugiere algunas estrategias para disminuir el consumo de sal:

  • Evitar salar cada paso del proceso de preparación de los alimentos: si se prepararan pastas con salsa, evitar agregar sal al agua, luego a la pasta, a la salsa y además una vez servido el plato. Salar un solo paso y agregar hojas de laurel al agua de cocción por ejemplo.
  • Probar el alimento antes de agregar sal.
  • Utillizar especias y hierbas aromáticas para saborizar las comidas: laurel, perejil, albahaca, orégano, ajo, cilantro, comino, ají molido, nuez moscada, mostaza en grano, pimienta, pimentón, romero, etc.
  • El sabor salado se educa: con paciencia y con el tiempo el paladar se adecua al nuevo sabor cuando se disminuye la sal. Probar condimentos como laurel, ajo, romero o albahaca a la botella de aceite en crudo, para realzar el sabor de las
  • Utilizar moderadamente y en crudo, aceites con sabores específicos: oliva, uva, sésamo o maní.
  • Preferir alimentos naturales o frescos en lugar de envasados: para una salsa de tomate se recomienda utilizar el tomate fresco, ya que el tomate envasado contiene sal como conservante.
  • Disminuir el consumo de alimentos ricos en sodio: productos de copetín, aderezos, salsas envasadas, galletitas, embutidos, chacinados, hamburguesas, fiambres, alimentos en salmuera.
  • Consultar los rótulos de alimentos y bebidas, eligiendo los de menor cantidad de sal agregada.

 

 

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