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Cultura y Política, o Políticos

Por Gabriela Costaguta

martes 13 de marzo, 2018

A nivel internacional hace algunos años se reclamaba como parte de una demanda social la profesionalización de los agentes de cultura, por lo cual diferentes espacios académicos comenzaron a dar respuesta. En ese contexto, la Universidad Nacional de Mar del Plata fue la segunda universidad pública del país en ofrecer una carrera de gestión cultural y, desde el año 2005 en el que tuvo lugar la primera promoción de graduados, con el título de Técnico Universitario en Gestión Cultural, se recibieron 180 alumnos, de los cuales 110 correspondieron a la ciudad de Mar del Plata y los demás a diferentes localidades del país. Posteriormente, en el año 2014 se formalizó la Licenciatura en Gestión Cultural que cuenta por el momento con cuatro egresadas. Como cualquier carrera especializada de nuestra casa de altos estudios el empeño y vocación de servicio que pusimos la mayoría de los egresados para conseguir la profesionalización de la actividad fue encomiable.

Sin embargo y a pesar de la trayectoria que tiene la especialización en gestión cultural en la actualidad no ha sido jamás reconocida en el ámbito público.

En efecto, salvo aquellos egresados que ya ostentaban un cargo administrativo desde antes de recibirse, en general ningún Técnico fue convocado por el gobierno nacional ni provincial ni municipal para ejercer cargo alguno en virtud de la preparación recibida y que legítimamente se ganaron por afinidad. La regla tiene excepciones mínimas.
La anomia y la ignorancia de los políticos en tal sentido son alarmantes. La falaz conducta resulta copiada: a la hora de designar los antecedentes profesionales del agente y su inclinación con el cargo que deben cumplir son pocas veces tenidos en cuenta. Las designaciones parecen depender más bien de la relación personal con algún miembro del poder que los nombra o de conformarse con los antecedentes personales o de experiencia (como simple funcionario) con independencia de las cualidades técnicas para ejercer el cargo.

En el ámbito local, y especialmente en la rama cultural, éste último concepto ha sido cumplido a rajatabla. Los últimos Secretarios de Cultura del Municipio de General Pueyrredon fueron: Carlos Rodríguez (Arquitecto), Luis Reales (músico) Leandro Laserna (abogado) Sebastián Puglisi (Lic. en Educación). Actualmente Silvana Rojas (Profesora Nacional de Arte). Esta última ostenta un apellido famoso (de un ex futbolista del club Boca Juniors) quizás este atributo ha sido suficiente para recibir el nombramiento.

No se trata aquí del hecho de dirimir capacidades y de poner en duda que en su ámbito natural el perfil profesional de cada uno se cumpla en plenitud, lo que se objeta es el absoluto desconocimiento en el área comprendida por la cultura de los principios generales de la actividad.

Es necesario entonces que la sociedad y nuestros políticos nos conozcan, en nuestro caso el título universitario nos otorga las competencias profesionales de administrar y gestionar bienes culturales, diagnosticar y realizar estudios de campo, planificar, gestionar y evaluar proyectos culturales en ámbitos públicos y privados, coordinar la organización de grupos interdisciplinarios de trabajo, investigar, asesorar y coordinar museos, centros culturales, parques y ámbitos temáticos y/o paisajísticos, como así también formar parte de equipos decisorios a nivel gubernamental: local, regional, provincial y nacional entre otras múltiples actividades.

Existen en Argentina variadas ofertas académicas de envergadura y de muy buen nivel, junto a Brasil, México, Chile y Colombia esta considerada como aquella que tiene los avances más significativos en la profesionalización en gestión cultural de Latinoamérica.

En este contexto, sería positiva la articulación de profesionales y trabajadores estatales de la cultura, ello redundaría en un beneficio común no solo en cuanto a políticas culturales, administración e innovación en proyectos, sino en una mejor calidad del ámbito laboral y en las acciones culturales que puedan llevarse a cabo.

Gabriela Costaguta
Licenciada en Gestión Cultural

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