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Data democracia

Por Roberto Curri

miércoles 14 de marzo, 2018

A veces el debate sobre los datos abiertos parece girar únicamente sobre una cuestión técnica, de internet, de pantallas y aplicaciones para smartphones. El trasfondo es un poco más profundo. ¿Qué son esos datos?. Es toda la información gubernamental sobre lo que se hace, cómo se asignan los recursos o cómo se realizan los concursos y licitaciones públicas, por dar solamente algunos ejemplos. Pero en muchos casos los debates son más específicos, por ejemplo en torno a qué hora pasa el colectivo. Eso es lo que está sucediendo con respecto al enfrentamiento entre dos aplicaciones de transporte. “My Bus” por un lado y “Cuándo Llega” por el otro. “My Bus” es un desarrollo de emprendedores marplatenses que permite conocer los recorridos de los colectivos, saber el modo más eficiente de llegar de un punto a otro de la ciudad. “Cuándo Llega”, en cambio, es una aplicación lanzada la Municipalidad de General Pueyrredon que indica el tiempo estimado de llegada de una línea de colectivo a una determinada parada. Durante algún tiempo los desarrolladores de “My Bus” solicitaron el acceso a la información para saber en tiempo real el recorrido de los colectivos y así poder avanzar en este mismo proyecto. Según ellos la municipalidad les bloqueó el acceso a esta información luego de estar disponible por algunas horas. Hasta ahí la batalla de las aplicaciones. Si alejamos el zoom y vemos el escenario completo, la discusión es otra y hay mucho más en juego.

La ley 27.275 de Derecho de Acceso a la Información Pública establece el derecho de “buscar, acceder, solicitar, recibir, copiar, analizar, reprocesar, reutilizar y redistribuir libremente la información”. La provincia de Buenos Aires también contempla este derecho en las leyes 12.475 y 13.175. Incluso en el partido de General Pueyrredon se presentaron proyectos de ordenanza para datos abiertos. Es decir, que desde hace años que existe una tendencia a legislar hacia la apertura de datos. No existen voces públicas que se manifiesten en contra. Es un objetivo claro y consensuado para cualquier sociedad del siglo XXI. Sin embargo, en la práctica muchas áreas y entes públicos buscan recorrer la excepción a la regla, la zona gris. Esto implica un deseo de mantener un control centralizado y cerrado del Estado. En este escenario chocan dos tipos de culturas políticas y de concepciones del Estado. Pero hay un cambio cultural hacia la apertura y la transparencia, que entiende que la tecnología es la herramienta más democratizadora de nuestra historia y que hay que utilizarla para enriquecer la decisiones y los debates políticos con más información de calidad. Nuestra democracia se encuentra en una nueva revolución de igualdad. Los ciudadanos debemos consolidarla y fortalecerla. Hoy la democracia se construye en el conocimiento y la participación ciudadana, que permite el mejoramiento constante de los procesos y la eficiencia de la gestión pública. La discusión no es sobre la hora del colectivo o la estética de una aplicación. La discusión es sobre una nueva democracia, más abierta y transparente. Abran los datos, queremos saber de qué se trata.

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