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Destino incierto

El análisis por la falta de equipos en Mar del Plata por las características pretemporadas de fútbol. Por Ernesto Gallardo.

domingo 22 de julio, 2018

Dos veces al año. Arena densa o fina en la orilla, mar, médanos, sierra, lomas, frío, calor, oxígeno, heladas,  cuestas, pendientes, circuitos, predios, calores que se pueden mitigar con un chapuzón en la playa, canchas de equipos locales, movimiento, prensa, hoteles, colectivos, amistosos, árbitros del lugar,  lavaderos para llevar la ropa sudada,  gastronomía, camarógrafos,  gimnasios, césped natural ó hierba, planificación, recreación, técnicos, jugadores, pelotas, conos, pecheras, camisetas, bebidas en heladeras, pizarrones, silbatos,  masajistas, podólogos, botines, utileros, kinesiólogos, fútbol.

Fútbol en pretemporada, aquí, en Tandil, en Necochea, en Cariló, en Pinamar, en Miramar, en las sierras de Córdoba. Los días necesarios para cambiar de geografía, para salir de la locura porteña, para buscar base física para el resto del año, para hacer amistosos con otros elencos que andaban por aquí, aprovechar la vasta oferta hotelera de Mar del Plata, elegir sus villas deportivas, seleccionar que playa visitar por la mañana en la parte mas brava del trabajo, la dureza de los músculos en los primeros días, la preparación para el torneo de verano, los amistosos de invierno, previa a las copas, previa a salvarse del descenso, previa a salir campeón, previa a volver, anhelos, sueños, momento de barajar y dar de nuevo, refuerzos, bajas, incorporaciones rutilantes y otras no tanto, técnicos nuevos, la novela de un pase, el técnico que no habla, el que habla un minuto antes de la cena y no comunica nada, plantones interminables, jugadores que mágicamente desaparecían en las noches como fantasmas, enigmáticas puertas que comunicaban con la lujuria, técnicos que perdían un amistoso y perdían su cargo, faltas injustificadas en el entrenamiento matinal luego de una noche desenfrenada…..fútbol.

Tanto y ahora nada. Sobrar y faltar, opulencia y miseria, cambio de paradigmas, menos posibilidad de lavar plata con pretemporadas de equipos de fútbol sea la división que fuera, la élite y el ascenso, empresarios sindicalistas  generosos que aprovechaban su vínculo de poder con el fútbol y daban sus predios con tal de figurar, con tal de estar, por las dudas, para hacer andar sus instalaciones faraónicas, papeles y contabilidad dudosa, pero el fobal es el fobal y la enfermiza relación de gremialismo y barras que nos carcome y avergüenza.

Una docena de equipos de primera hace 21 años a esta misma altura. Uno en este invierno de mundial y vacas flacas. Mar del Plata y un invierno del 97’ con el Velez de Chilavert, Palermo de Estudiantes a punto de pasar a Boca, movimiento, locura. El fútbol de primera acá y en Tandil, acá y en Necochea, otros en Villa Giardino. Otros gélidos inviernos con Diego y Cani en el mismo hotel gritándose de torre a torre, el Huracán del turco García con nieve en la Sierra de los Padres, el Arsenal de Garnero yéndose de la ciudad por una seguidilla de días lluviosos donde poco se podía hacer, el Newells de Rebeca  en Balcarce con Orteguita y Esnaider, el Independiente del Tolo Gallego en el Parque Lillo de Necochea edificando el campeón del 2002, el Platense de Espina, Spontón en un humilde hotel de media estrella de la Avenida Independencia mas allá de Libertad, el Chacarita del Flaco Vivaldo en el Hotel de Gastronómicos con otra fisonomía, movida futbolera. Antes de eso el Independiente del Pato Pastoriza como adiestrador y su staff de estrellas con Bochini y su escaso apego a la rudeza física de las pretemporadas,  Bertoni y la Porota Barberón entre otros.

El River del Enzo y Ramón en Marista, el San Lorenzo de Veira entrenando en el Piantoni  de Quilmes en Colón al fondo. Falcioni con Olimpo ó Banfield en Apand, el Lanús de Cuper parando en un hotel de 25 de mayo al 2900 , el Tigre de Caruso en el 13 de julio un clásico y el Unión de Madelón con entrenamientos en el mítico Camet o en Banco Provincia, la Villa de Kimberley haciendo gala de su mejor piso seleccionaba sus potenciales inquilinos, hacían cola para usarlo, el Primacy recibía a Vélez y dos o tres equipos al mismo tiempo. Rebobinando a principios de esa década los hoteles que están pegados y frente a una fuente circular donde hoy se erige el busto de Juan Bautista Alberdi, llegaba Boca con el Maestro Tabares, el Manteca Martinez, Giunta, el Mono y Cabañas y entrenaba en Marista y su cuidado césped. Invierno o verano. Mar del Plata y la zona. Siete, diez días de trabajo de pretemporadas, amistoso por doquier, trabajo.

Algo ocurrió para que en este invierno 2018 ni Mar del Plata, ni Tandil ni Necochea hayan tenido al menos algo de movimiento, de botines con barro, de olor a aceite verde, móviles en vivo, hoteles con capacidad cubierta, predios llenos, árbitros y sus changas de partidos, elencos locales con amistosos tentadores, un ritmo profesional por un rato. Se extraña.

¿Quizás fue el Mundial de Rusia?, sí puede ser. ¿Quizás es que los principales equipos poseen predios deportivos cada vez mas aptos y no les conviene salir de allí?, ¿quizás esos sindicalistas de bolsillo fácil hoy ya no tienen tanta inmunidad o impunidad para disponer de fondos de manera irracional? ¿quizas las pretemporadas en sí hayan mutado y hoy se han derribado viejos mitos de las ventajas de la arena, la oxigenación, los trabajos duros para aguantar todo el año?, sí también puede ser. Que los campeonatos y calendarios están cada vez mas apretados y que el tiempo falta para planificar debidamente, sí claro.  Y largos etc, etc, etc.

Lo que si queda claro es que Mar del Plata en esta temporada invernal sólo cobijó a Tigre de la primera división de la Superliga. Tambien pasaron por acá Claypole y Berazategui. Nada. En Necochea no fue nadie, en Tandil otrora estrella de las pretemporadas serranas con Boca ó River en la Posada de Los Pájaros, los cuales hoy son invitados a pretemporadas pagas y cálidas en Estados Unidos con partidos amistosos incluídos. En Tandil anduvieron  Arsenal, Banfield, Independiente a veces, Olimpo y  tantos otros que provocaban un circuito mar y sierras envidiable para todo el país, único en el mundo. Este año fue solo Agrpecuario.Incluso ya en el último período estival  el número histórico de elencos que venían para esta región cayó notoriamente.

Las causantes de este deterioro ya las hemos apuntado en parte, a las que habría que sumar la situación económica-financiera de los clubes, la situación apremiante del país, la comodidad de los predios deportivos que han sabido gestar Estudiantes, Velez, Banfield, Lanús, Independiente, el mismo Boca, River en Ezeiza, etc, etc, etc.

Por el lado oficial el silencio es salud decía una vieja frase. Ninguna propuesta en conjunto para facilitar la vuelta de estos trabajos profesionales del fútbol que generaban en la ciudad y la zona un movimiento considerable que hoy no está, con el consiguiente perjuicio a entidades deportivas que alquilaban sus instalaciones y que hoy ven como la pelota no gira. Nadie movió un pelo para torcer esta coyuntura que se acentúa cada vez mas. Los que antes pedían cifras siderales para alquilar sus canchas hoy cuentan deudas y facturas impagables. Las épocas de vacas gordas ya no están. El paradigma de las pretemporadas ha cambiado y viene en franco descenso por estos lados. Muy mal en invierno y cayendo en verano. Se está a tiempo para corregir. Se necesita gestión. Se necesita gente idónea que sepa leer la realidad. Gente con ideas y propuestas palpables para que Mar del Plata en particular y la zona de influencia en general vuelvan a tener algo de sus días de esplendor en esta situación.

Hay que trabajar ya mismo, la pretemporada de verano está a la vuelta de la esquina y la oferta por otros lados nos ganó por goleada.

 

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