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Por Roberto Garrone

Semestre de claroscuros en el puerto

Los desembarques pesqueros en Mar del Plata se redujeron en 30 mil toneladas entre enero y junio pero subió el movimiento de carga por contenedores a partir de la diversificación de exportaciones y suba de importaciones. Por Roberto Garrone.

domingo 29 de julio, 2018

El movimiento portuario en Mar del Plata durante el primer semestre del año mostró claroscuros significativos que sirven para entender el momento especial que vive la industria pesquera y la guerra fría que enfrenta la administración portuaria con el único sector que aporta brotes verdes en una postal sepia de inactividad.

Los desembarques pesqueros en la primera mitad del año marcaron una reducción en casi 31 toneladas en relación al mismo período del año anterior y explican la crisis laboral que afecta a estibadores, tripulantes y obreros que procesan la materia prima que descarga la flota en los frigoríficos.

Crisis que no parió cuando los barcos fresqueros migraron al sur para pescar langostino, sino que el viaje masivo y simultáneo solo agravó una situación que ya venía cuesta abajo. Fueron 170 mil toneladas de productos de origen marino este semestre contra 201 mil entre enero y junio del 2017.

En Mar del Plata el descenso fue más significativo, más del 15% cuando a nivel nacional la reducción fue del 7,3%. Fueron 365 mil toneladas en todos los puertos marítimos contra 394 mil del año pasado.

La ciudad sigue siendo el principal puerto pesquero del país pero la torta es cada vez más chica y por consiguiente, la porción a repartir en el puerto, también lo es.

Pero lo más grave es que lo que falta en la estadística del Informe de Coyuntura divulgado la semana pasada por la Subsecretaría de Pesca es merluza hubbsi, el recurso que activa toda la cadena laboral en tierra. La merluza hubbsi del efectivo sur registró una disminución del 8% con 94.000 toneladas.

Más pronunciada fue la merma del efectivo norte, con una caída del 41,7% y de un 52,3% en la ZCPAU, donde de 14.384 toneladas el año pasado, la flota desembarcó 6.860 toneladas. La ausencia brilló con más nitidez en los muelles y mesas de corte del puerto local.

Ahora la flota fresquera quedó parada por las discrepancias con el SICONARA Rawson a la hora de liquidar los salarios de los conductores navales. Es cierto que el recibo de algunas empresas armadoras solo refleja una pequeña porción de lo que percibe el oficial en el bolsillo.

Tan cierto como que el gremio paralizó la flota antes que se completara el primer mes de zafra, como para que los conductores puedan comprobar el grado de evasión a la hora de liquidar salarios y que Hugo Rojas, el abogado del sindicato en Chubut, fue autoridad pesquera provincial hasta no hace mucho.

Presunción de evasión para dejar en soledad a la flota tangonera gozando del langostino e intereses políticos que se mezclan a 100 días de la elección que busca extender el mandato de las actuales autoridades.

En el otro extremo del subibaja portuario marplatense asoma la carga removida por contenedores que manejan los estibadores de Hipocoop, una de las patas de Terminal de Contenedores 2, la empresa que opera con las dos navieras que volvieron a entrar a Mar del Plata hace 3 años.

TC2 divulgó las estadísticas del primer semestre donde reporta el aumento del 20% del movimiento de la carga en contenedores entre enero y junio, a contramano de las estadísticas de la pesca.

Menos desembarques implicarían un menor nivel de exportaciones en un puerto pesquero dependiente como Mar del Plata. El trabajo en soledad que viene realizando TC2 para diversificar la carga parece estar dando resultados.

Las exportaciones crecieron un 10% en relación al primer semestre del año pasado, cuando este año se desembarcaron 58 mil toneladas de calamar, una cifra parecida a la del 2017.

Con menos merluza exportada, la suba en el volumen tuvo que ver con nuevas cargas: productos que no salían por el puerto como vieira, kiwi, harina de pescado y carne congelada de gallina y liebre. Los alfajores de Havanna del Parque Industrial a Barcelona desde nuestro puerto pesan más desde lo simbólico que en la estadística global.

Más allá de los números en positivo que exhibe TC2, hay mucha más carga que se origina en la ciudad y la región que sale por otros puertos, como carga importada que no se desembarca en Mar del Plata.

Desde el Consorcio Portuario no parecen interesados en regar uno de los pocos brotes verdes que asoman entre barcos hundidos, la draga Mendoza rompiendo el muelle de la Terminal de Cruceros y perros vagabundos interactuando con lobos marinos, corriendo y hasta mordiendo trabajadores en áreas operativas.

Hace más de 120 días que el predio de los silos pasó a manos del Consorcio. Hace 8 meses Merlini contrató de manera directa a un estudio de ingeniería por 520 mil pesos para que redacte los pliegos para el llamado a licitación del área, donde se planea montar un área logística para desarrollar el movimiento de cargas en contenedores.

En octubre del año pasado TC2 presentó un proyecto de inversión por 20 millones de dólares para conformar TC3 en el predio de los silos. Merlini, quien dice que sostiene y fomenta las exportaciones, en los hechos no acepto la propuesta como iniciativa privada.

Ahora, en tiempos en que el gobierno nacional impulsa el programa PPP, contratos  de participación pública privada para inversiones en infraestructura, Merlini todavía no publicó los pliegos.

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