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Por Roberto Garrone

Radiografía de la crisis pre megadevaluación

En los primeros siete meses del año el puerto local recibió 32 mil toneladas menos que en el mismo período del 2017. Sobre todo merluza que provoca la inactividad en las fábricas. El nuevo escenario con el dólar a $40. Por Roberto Garrone.

Por Redacción

domingo 2 de septiembre, 2018

La caída en la actividad de la industria del procesamiento de pescado fresco en el puerto marplatense no solo se siente en los muelles y en las planillas donde quedan registradas las horas que trabajan los obreros. La estadística oficial que refleja el devenir de la flota y las descargas en los principales puertos del litoral marítimo también refleja esa crisis con números concretos.

El Informe de Coyuntura que divulgó esta semana la Subsecretaria de Pesca en su sitio web muestra una significativa caída de los desembarques en Mar del Plata, a partir de una reducción de las descargas de merluza, fruto de múltiples factores, como la migración de barcos al langostino pero también el desplome de las capturas sobre el efectivo norte y en la zona común de pesca.

La fiebre del dólar a $40 todavía no toma temperatura por las calles donde late la industria. “Nos está costando cobrar las ventas que hicimos con un dólar a $28 pero tenemos que comprar el pescado entero para procesar que ya se acomodó con el valor del nuevo dólar” se quejaba un industrial el viernes.

Llantos al margen, el nuevo escenario obviamente les arranca  una sonrisa a los industriales exportadores que venían de padecer un fuerte recorte en los reintegros. Con la mega devaluación es más que probable que ese 3% que todavía conserva el filet de sin piel se evapore este lunes de anuncios.

Sería el colmo si alguien se queja de esa medida… como si tuviésemos que volver a escuchar a Fernando Rivera, presidente de CaIPA, quejarse que el dólar está atrasado en relación a la evolución del costo del combustible o los salarios. Se devaluó más de un 100% en ocho meses y la industria pagó actualizaciones salariales que no superaron el 30$.

Volvamos a los números de la actividad pesquera entre enero y julio, y cómo repercutió en los distintos puertos. Los desembarques generales acumulados sumaron 439.340 toneladas. La cifra representa una merma del 5,4% en relación al mismo período del año pasado.

En la mirada individual por puertos, Mar del Plata recibió 194.484 toneladas. Sigue siendo el principal puerto pesquero del país aunque la porción de esa torta cada vez es más chica. En relación al año pasado las descargas cayeron 32.552 toneladas, un 15%, en los primeros siete meses del año.

Ni siguiera la buena temporada de calamar, se pescaron unas 10 mil toneladas más este año que el 2017, y Mar del Plata incrementó la porción de las descargas, pudo disimular la ausencia de pescado fresco, principalmente merluza pero también variado costero.

Los números agudizan la caída que evidencia el puerto local en los últimos años. Sobre todo desde que se elevó la fiebre por el langostino y la flota fue en búsqueda de su rentabilidad y salvación. Ya los primeros siete meses del 2016 habían mostrado una reducción de descargas del 33% en relación al mismo período del 2015.

La contracara de Mar del Plata son los puertos patagónicos que revitalizaron sus movimientos a partir del marisco. Puerto Madryn recibió más de 62 mil toneladas y Puerto Deseado sumó calamar y langostino para superar las 54 mil toneladas.

La caída en las descargas de merluza impactó de distinto modo en las tres principales zonas de pesca. En el sector norte cayó un 31,7%; en el sector al sur del paralelo 41º S un 11,4% y en la Zona Común un 49,5%.

En 2017, al 31 de julio se habían capturado 160.321 toneladas mientras que en igual período de 2018 se descargaron 134.182 toneladas. Esa falta se sintió con crudeza en Mar del Plata y generó despidos y obreros sobreviviendo con salarios garantizados.

En el medio de la noche oscura, con la flota fresquera operativa todavía lejos, en la Patagonia, lo que no solucionaron las autoridades con esas reuniones maratónicas, lo resuelve la megadevaluación de esta semana.

El nuevo valor del dólar debería traer alguna mejora en la actividad con la flota que ha quedado, más los costeros que finalizaron la temporada expres de corvina. También encarecerá tarifas, alimentos y aumentará la inflación. No, el equilibrio tampoco parece estar entre los atributos de Cambiemos.

Aclaración: los conceptos vertidos de quienes opinan son absoluta responsabilidad del firmante.

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