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ALCONADA MON EN MITRE MAR DEL PLATA

“La raíz de todos los males”: corrupción e impunidad en Argentina

El periodista de investigación Hugo Alconada Mon detalló en una entrevista con Radio Mitre Mar del Plata el “entramado oculto” que opera en el país y plasmó en su nuevo libro. Empresarios, políticos, jueces, fiscales, periodistas, dueños de medios, que se enriquecieron desviando las prioridades del Estado.

Por Redacción

sábado 15 de septiembre, 2018

Hugo Alconada Mon, uno de los periodistas de investigación más influyentes del país, lanzó su libro “La raíz de todos los males”, en el que intenta explicar cómo el poder montó un sistema para la corrupción y la impunidad en la Argentina.

En este marco, el periodista dialogó con Radio Mitre Mar del Plata sobre la actualidad del país, la política y cómo los recientes casos de corrupción afectan al Gobierno. Además, trazó una comparación con el “Lava Jato” de Brasil para detallar el impacto que puede tener las investigaciones por corrupción en la economía nacional.

¿Dónde está la raíz de todos los males?

La raíz de todos los males está en un entramado liderado por empresarios, políticos, jueces, fiscales, periodistas, dueños de medios, que han ido desarrollando un sistema de corrupción e impunidad que ha ido modificando las prioridades del Estado para enriquecerse y quedar impunes. Esa es una de las raíces. No es que tengo una receta o solución mágica, pero sí que aquí hay un entramado de fondo que está, en definitiva, alterando las prioridades que debería tener un Estado.

¿Hay solución? Parece que la raíz llega a ser una parte cultural del argentino mismo.

La clave, de lo que alguno de los expertos que contacté, plantean que por allí está la solución. El problema aquí no es solamente que hay un sistema montado para la corrupción e impunidad, si no que hace o no hace la sociedad al respecto. Para el libro entrevisté por ejemplo al fiscal Antonio Di Pietro, lideró investigación italiana junto a dos jueces a los cuales mataron. Siguió adelante, tuvo que esconderse en otro país con otra identidad. Aún así, plantea que esa investigación contra corrupción en Italia fue posible sólo cuando los italianos empezaron a decir basta.

Ante una decepción que hay del Gobierno de Macri, se plantea el volver a Cristina. Después delo que vemos y ustedes publicaron con los cuadernos… Hay como una aceptación a que nos roben, pero por lo menos estemos mejor. Esa es mi duda sobre la posibilidad de salir de esta red.

Acá hay dos ejes. Uno es el eje judicial y el otro el político. Vamos a salir de Argentina… Lula Da Silva me parece un extraordinario presidente, lo votaría si fuera brasileño. Se marchó de la presidencia con el 70% de la aprobación. Aún así, cometió un delito y está bien que lo hayan condenado. Es así. No es comprar a Cristina con Lula, pero por un lado pueden estar las decisiones políticas, la gestión de Gobierno, y por otro lado si una figura cometió o no un delito. En este caso, además se combina otro dato adicional, Menem cometió múltiples delitos, fue condenado por ellos, afrontó múltiples escándalos por corrupción y aún ganó la reeleción por ejemplo, y también fue el principal candidato ganador en 2003 hasta que se bajó en la segunda vuelta. Es decir, la vía política no tiene nada que ver con la judicial. Aquí lo que tenemos es un entramado de corrupción, pero que no soy un buen vendedor de libros. Es un libro incómodo, desagradable, de los que te agarra bronca, te moviliza, te incomoda. No es un libro a favor de kirchnerismo en contra de cambiemos, o al revés. Yo estoy planteando que hay un sistema por debajo de la superficie, no importa quien esté en la Casa Rosada. Porque hay jugadores y un sistema que da igual quien sea Presidente. Entonces, podemos tener, como tenemos, que el principal operador judicial de los últimos 30 años en Argentina prestó servicios para Menem y se encargó él de controlar a los jueces de la servilleta. Por otro lado se encargó, junto a Norberto Oyarbide de la causa del cierre de la investigación por enriquecimiento ilícito de los Kirchner. Y ahora, con el Gobierno de Cambiemos es quien se encargó de encapsular el escándalo del correo y mover los hilos judiciales para sacar el fallo con el cual lograron derribar a la Procuradora, Alejandra Gils Carbó. Mismo operador, treinta años, tres gobiernos distintos.

¿Podrá llegar a un fondo de la cuestión y lograr un resurgir desde allí? Cómo decías que pasó en Italia, que la gente se cansó.

El punto es si estamos dispuestos a aceptar que hay verdades incómodas. Estamos dispuestos a aceptar, por ejemplo ahora, que ahora empresarios que protagonizan los cuadernos continúen con contratos vigentes e incluso el estado nacional los proteja. Estamos convalidando empresarios corruptos, no hay otra forma, no hay otra vía? Mientras en 2015 competían Macri, Massa y Scioli, por debajo de la superficie, los operadores de los tres estaban negociando. Macri en 2015 ayudó a financiar parte de la campaña de Massa porque le ayudaba a sacar votos a Scioli, y Scioli a su vez se encargó de contactar a equipo de Margarita Stolbizer para financiar parte de la campaña porque le mordía votos a Macri. Pero la condición era que, a cambio, aflojaran las críticas por corrupción en el kirchnerismo. Como se negó, le quitaron ese dinero y aportes de campaña previstos por la ley. Una cosa es lo que pasa en la superficie y otra por abajo, por eso hablo de raíces. Algo que no ves pero está ahí.

¿Cómo evalúa dentro de este sistema lo que sucede con los empresarios y haciendo un paralelismo con lo sucedido en Brasil con el Lava Jato?

Es otra verdad incómoda. Hay empresarios corruptos, corruptores, que siempre dieron el primer paso. Que no son competitivos y su única forma de ganar un contrato público es a través de un soborno, porque, si no, no podrían ganar nunca. Porque no tienen las maquinarias, los costos, no le da la espalda. Después tenés otros que han sido obligados a participar en una dinámica donde podes ganar un contrato limpiamente y te pisan los pagos cuando empezás a trabajar. Ahí te dicen: vos querés cobrar lo que trabajaste para el Estado? Bueno, dame el 10%. Ahí tenes una disyuntiva, o quebrás o pagás ese porcentaje. Hay diferencias sobre cómo encarar esto. En Brasil toman la decisión, por un lado, de condenar a las empresas. Segundo, imponerles sanciones multimillonarias, sanciones administrativas para no hacer negocios con el Estado por cinco años. Y también, esas multas permitirles que las paguen en varios años para no llevarlas al ahogo financiero. No llevan a la quiebra directa, pero no te quiebro con nuevos contratos. Brasil tuvo desde 2014 una merma en la economía (retrocedieron 2,5% porcentuales por año sólo de PBI, sólo por Lavajato). Por supuesto es una verdad incómoda. Marcelo Odebrecht, es el tamaño entre dos y cinco veces Paolo Roca, el principal empresario argentino, esa es la espalda que tiene. En Brasil lo condenamos. ¿Esperamos que sepamos que un Odebrecht argentino es corrupto, que lo condenen y siga ganando contratos?

Pensando a futuro, ¿cómo sigue este camino? ¿Hay un camino de cambio a partir de estas circunstancias o el financiamiento de la política seguirá existiendo a pesar de los cambios que se quieren hacer?

Eso es una pregunta abierta… Estamos hablando de un proceso en marcha. Como comparación el Lava Jato arrancó en marzo de 2014, cuatro años y medio. El caso de los cuadernos lleva seis meses desde que se presentó en la Justicia y un mes y medio que desató el escándalo. Además, tampoco tenemos en claro si los jueces y fiscales (porque esto excede a Bonadío y a Stornelli) quieren investigar. Si pueden investigar. Las herramientas con las que cuentan en Argentina son distintas a las que hay en Brasil. La figura de la “delación premiada” en Brasil y el “arrepentido” en Argentina no son las mismas. Es como que en Brasil tengas un Mercedes Benz y acá tengas un Renault 12. Anda, pero no tiene la misma potencia. Vas a tardar más en llegar al mismo lugar. Ese es un mero ejemplo, después hay que ver si quieren y hasta donde pueden hundir el cuchillo. Si tenés que cuatro de los diez grandes empresarios del transporte admitieron que pagaron sobornos, los fiscales pueden procesar a esos cuatro o llamar a los seis restantes a ver si pagaron. ¿Cómo es posible que Aldo Roggio que tiene el tamaño de un elefante lo obligaron a pagar sobornos y vos del tamaño de una vaca, te la bancaste? ¿Tenés más espalda o me estás ocultando algo? Eso como un ejemplo. Para los lados de Macri y Cristina Kirchner. Tenés un hecho de Macri, al investigación arranca en 2008 pero tenés arrepentidos que dicen que los sobornos arrancaron en 2002/2003. A su vez, la familia Macri entregó la constructora IECSA a Ángelo Calcaterra en 2007. De 2003 y 2007 fue de la familia Macri. Los fiscales tienen que llamar a declarar por cartelización y presuntos sobornos a algún familiar del presidente de la Nación. Por el lado de CFK, tenes arrepentidos que dicen que ella estaba al tanto y tomó decisiones incómodas. Podrías terminar con una ex presidenta en una situación grave. Terminas en una investigación judicial que puede estar afectando a la ex presidenta y al actual presidente. Es una investigación que comienza y es un signo de pregunta abierto.

¿Hay voluntad política del Gobierno de cambiar?

Es otra pregunta en la cual la respuesta la están planteando y discutiendo en estos momentos en el Gobierno. Hay posiciones encontradas. Tenés un sector que plantea que ya tenemos la economía en serios problemas y contratos de la obra pública que se pueden caer. Si vas del lado de lo que corresponde por ley, se debe rescindir de pleno derecho todo contrato concebido por el Estado a través de dádivas o sobornos. Este sector dice que si anulamos contratos la economía, y seguimos los pasos de Brasil, este país termina de enfriarse, pierde Macri, puede volver Cristina y por empujar el proceso de transparencia y lucha contra la corrupción terminamos logrando que vuelva al poder CFK. Tenés el otro sector, por el contrario, que dice que la economía ya está fría, es un cadáver, no va a repuntar de acá hasta las elecciones, por qué no le damos a nuestros votantes de Cambiemos algunas promesas que le dimos. No le podemos dar la economía, entreguémosle cabezas. Empecemos con uno propio, Calcaterra, y a degollar cabezas como los turcos. En esa disyuntiva están ahora discutiendo.

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