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Por Roberto Garrone

Mejora insuficiente y proximidad al fracaso

Aumentaron las exportaciones por el puerto local pero el techo que ofrece la industria pesquera es muy bajo. Incógnitas por el predio de los silos y el camino del medio de Merlini que lo condena al fracaso. Por Roberto Garrone.

domingo 16 de septiembre, 2018

En estos últimos cuatro años el puerto marplatense ha logrado borrar algunas manchas que lo persiguieron durante buena parte del siglo XXI.

Costos y calidad del trabajo al margen, a fuerza de una inversión constante, primero con los equipos de dragado chinos y luego con la española Omvac 10 el año pasado y en este 2018, la terminal marítima ha logrado lo que en otros tiempos parecía una utopía: mantener un puerto dragado y operativo.

Resta todavía unas semanas más de dragado en el área de giro y los prácticos le den el visto bueno a Merlini para que los grandes barcos puedan entrar y salir de noche como para que sea una realidad el puerto abierto las 24 horas del relato del Presidente del Consorcio.

Con el puerto dragado las navieras de los barcos porta contenedores consolidaron la escala en Mar del Plata para levantar la carga refrigerada que exporta la industria pesquera. Más allá que la promesa de MSC de venir todas las semanas duró un suspiro, ahora se intercalan con Maersk para tener un servicio todas las semana.

Con un puerto calado, la presencia más o menos periódicas de los grandes barcos y un trabajo incansable de TC2, el operador del servicio logístico que opera la carga que se exporta por el puerto a través de los buques de contenedores, esa carga (pesquera y no pesquera) comenzó a aumentar en sintonía con el descenso de los desembarques de productos marinos en los muelles.

Esta dicotomía muestra números contradictorios que no resulta difícil de explicar. Mientras las descargas en los primeros ocho meses se redujeron un 15% entre pescado fresco y congelado, las exportaciones por este puerto muestran un incremento.

La propia TC2 hizo público un informe semanas atrás. En 33 escalas de los portacontenedores registradas en los primeros ocho meses de este año, se exportaron 81.962 toneladas de distintos productos, en su mayoría pesqueros, que se almacenaron en 3055 contenedores. Bajo la unidad de medida del transporte marítimo, 6089 Teu. Lo paso en limpio. Un contenedor de 40 pies, son 2 Teu. Uno de 20 pies, 1 Teu.

Si se mantiene esta tendencia de exportar 10 mil toneladas por mes, tendremos un 2018 con 120 mil toneladas. El año pasado fueron 107.423 toneladas y en el 2016, 95.336 toneladas.

Mientras descienden los desembarques de pescado en el muelle suben las exportaciones. ¿Qué es lo que pasa?. Mucha carga que antes se exportaba por Buenos Aires, ahora sale por Mar del Plata. En un contexto de achique de la actividad pesquera las exportaciones pueden seguir subiendo. Se cree que por nuestro puerto ahora se exporta menos de la mitad de lo que se genera.

Claro que no hay que perder de vista un dato significativo. Entre los que no usan el puerto están los filetes congelados que salen rumbo a Brasil. Al país vecino se comercializan más de 23 mil toneladas anuales de distintos productos. La mayoría es made in Mar del Plata.

Pero cuesta mucho subir esa carga al barco por múltiples razones. La principal, dicen los industriales del pescado, es que el flete lo paga el comprador y ellos son los que eligen la vía terrestre por tener una frontera amigable con Argentina, más simple que la marítima.

Más allá de la carga que sale por Buenos Aires y la que se va en camión al país vecino, la industria pesquera genera un techo muy bajo para la potencialidad que tiene el comercio exterior desde Mar del Plata.

Ahora que Merlini dice que ya están los pliegos de la licitación para el predio de los silos, veremos si “su proyecto” prioriza una industria que hoy sigue siendo vital,  pero con números en baja, con flota migrando un semestre para operar en puertos patagónicos, o enfoca al desarrollo de una terminal de cargas que permita desarrollar la potencialidad de la ciudad y la región. Salir del puerto pesquero dependiente y ampliar la matriz.

No parece haber lugar para proyectos híbridos donde el Consorcio siga teniendo potestad de uso de todos los espacios. Es lo mismo que sucede ahora. Qué hará Merlini con el muelle 3 es el gran interrogante de la novela de los silos.

Moscuzza lo quiere para él pero no tiene ninguna intención de tirar un ladrillo. TC3 cuenta con su proyecto propio y está dispuesto a invertir 20 millones de dólares. Pero quiere el muelle.

Merlini parece transitar el camino del medio. El condenado al fracaso.

 

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