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Opinión - Por Roberto Garrone

Mar del Plata: un puerto pesquero cada vez más chico

Los desembarques en Mar del Plata se redujeron en 34 mil toneladas entre enero y agosto. Mientras los puertos patagónicos crecen con la bonanza del langostino acá la industria instalada en tierra está ociosa y regala salarios por debajo de la línea de la pobreza. Por Roberto Garrone.

domingo 30 de septiembre, 2018

En los primeros ocho meses del año los desembarques de recursos pesqueros retrocedieron un 3,3% en relación al mismo período del año pasado, de acuerdo a la estadística que presenta el Informe de Coyuntura que elabora Pesca Nación.

Las 513 mil toneladas registradas entre enero y agosto marcan la reducción de la torta pesquera en el litoral marítimo. Distribuidas por puertos, las descargas reflejan la realidad de la pesca nacional.

Todos los puertos patagónicos muestran signos positivos pero no se explican solo por el langostino, que con  150 mil toneladas todavía está 1,5% abajo en comparación con el mismo período analizado. Algo de mal tiempo, la huelga infundada del SICONARA y en la última semana, la fuerte sanción para 9 fresqueros por excederse en el peso límite de los cajones.

Algunos ya se volvieron a Mar del Plata como el “María Gloria”, otros se allanaron como el “Araucania” para reducir la sanción solo a 15 días y otros están evaluando qué hacer en función en el epílogo de una temporada que volvió a mostrar muy buenos rendimientos y un dólar que casi vale el doble de cuando arrancó la temporada.

Dejemos de lado a Bosch y su necesidad de camuflar con sanciones extremas bajo normas derogadas, el blanqueo del tangonero “José Américo”.  Puerto Madryn creció casi un 10% y superó las 80 mil toneladas. Rawson un 3,5% arriba con 46 mil toneladas. Comodoro Rivadavia estable en 20 mil toneladas.

Otro que subió un 10% fue Puerto Deseado  y rozó las 63 mil toneladas. Ushuaia también sumó casi 9 mil toneladas pero eso ya no tiene que ver tanto con el marisco sino con la merluza de cola capturada por los grandes arrastreros, cuyas descargas aumentaron más del 60% por sobre las 22 mil toneladas. Camarones, no repitió la buena temporada del año pasado pese a que ahora puede proveer de combustible a la flota. Quizás el año que viene es de buena calidad.

Dejamos afuera a Mar del Plata porque es un “fenómeno” para analizar por separado. Entre enero y agosto  la estadística oficial contabiliza 219.217 toneladas, un 13% menos que el año pasado; 4 veces más que el promedio de todos los puertos marítimos. Una cifra que deja miles de heridos en las calles del puerto.

En estos primeros ocho meses del año los desembarques se redujeron 34 mil toneladas. Un dato adicional, de esas 219 mil toneladas, 57 mil correspondieron a barcos poteros y factorías, cuyas capturas se procesan a bordo.

Ese número explica la crisis laboral que afecta a miles de trabajadores: estibadores, transportistas, guincheros, peones, envasadoras, camaristas, fileteros. 34 millones de kilos de pescado, básicamente merluza.

Porque ese es el recurso que mostró la mayor caída. Fueron 158.918 toneladas en el período analizado mientras que entre enero y agosto del 2017 fueron 184.518 toneladas. Peor es compararla con el 2016, cuando se habían descargado 190 mil toneladas.

La pesca argentina debe dividirse en dos. Antes y después del langostino. Antes que su fecundidad explotara en distintos sectores de su área de distribución y multiplicara las capturas, desembarques y se perfore el techo de 2 mil millones de dólares en exportaciones, Mar del Plata, de la mano de la merluza, revalidaba pergaminos como principal puerto pesquero del país.

Si bien no hay otros puertos que se asemejen a los números que exhibe Mar del Plata, la torta se reduce un poquito, pero la porción de nuestro puerto se achica mucho más y deja al descubierto una capacidad instalada ociosa porque crece la faena de los buques congeladores  y en tierra la mayoría sobrevive  con empleos entre precarios y de baja remuneración porque sin producción, todo flota por debajo de la línea de pobreza.

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