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Por Roberto Garrone

De Guatemala a guatepeor

Luego de perder el código de seguridad PBIP y recuperarlo con una inversión apenas superior al millón de pesos, ahora el Consorcio saca un crédito para construir una pasarela. Mientras no se hace nada en el predio recuperado de los silos se endeudan para obras turísticas. Por Roberto Garrone.

domingo 28 de octubre, 2018

Cuando todavía resuenan los ecos del papelón internacional al que la administración de Martín Merlini sometió al puerto de Mar del Plata por haber perdido la declaración de cumplimiento del código de seguridad para la protección de buques e instalaciones portuarias (PBIP), el Presidente del Consorcio llama a licitación para construir una obra superflua e innecesaria a las demandas que hoy tiene la terminal marítima local.

Gastar 3,2 millones de pesos para construir una pasarela que vincule lo que dejó Moscuzza como Reserva del puerto, al lado del predio de Aldosivi, con los balnearios aledaños a la Escollera Sur, es casi un insulto al sentido común de lo que requiere el puerto como verdadera infraestructura portuaria.

Obvio que sumar un atractivo turístico a un puerto que apenas se sostiene como pesquero entre la basura que no levanta la 9 de Julio, roedores y una jauría de perros cada vez más numerosa y fuera de control, no fue idea de Merlini, sino un proyecto impuesto por la Gobernadora dentro de la campaña “Mar del Plata invita 2019” para la próxima temporada.

Y si no fue capaz de renunciar tras devolver a Mar del Plata a la categoría de puerto seguro tras arreglaron con rollos de alambre de púas, sensores de movimiento para detectar ingresos no autorizados en la jurisdicción de las terminales 2 y 3, arreglar el cerco perimetral metálico lindante a los elevadores de granos y cambiar un par de lámparas, mucho menos lo hará por no compartir criterios con María Eugenia Vidal.

El engendro de la pasarela no deja de ser una muestra tangible del (poco) valor que tiene este puerto para las autoridades provinciales y nacionales. Condenado a la “auto sustentabilidad” que pregona Merlin, pero que no alcanza siquiera para mantener en servicio el sistema de registro de ingreso y egreso a las instalaciones portuarias, Mar del Plata es un puerto absolutamente olvidado por las autoridades y abandonado por la des gestión Merlini.

Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn, por citar solo dos, han recibido millones públicos que les permitieron ampliar y mejorar su infraestructura. Nuevos muelles para aumentar la capacidad operativa y metros de amarre.

Acá somos una tierra fértil en promesas. La última fue del propio ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que en una de las primeras visitas al puerto anunció la construcción de un nuevo espigón para descongestionar los muelles interiores donde impera el barquito chocador.

Mientras avanza el plan de remoción y desguace de buques inactivos en las secciones cuarta y quinta, donde Merlini anunció hace un año recuperar 100 metros lineales de muelle y a la fecha no recuperó ni uno solo, el espigón prometido mutó a pasarela turística que ni siquiera se hace con fondos propios porque claramente no hay. El Directorio avaló a Merlini para que tome un crédito de 15 millones del Banco Provincia.

En tanto el puerto piensa en sumar atractivos turísticos, el predio de los silos sigue siendo otro símbolo del fracaso de la gestión. Esta semana se cumplieron 210 días desde que el Ministerio de Agroindustria cedió las 4 hectáreas a la Provincia para que las transfiera al Consorcio para hacer el llamado a licitación y concesionarlo como terminal multipropósito de ultramar.

En Cambiemos parece que la “Gestión” y el “Trabajo en Equipo”, hacen del tiempo un chicle que pueden estirar con docilidad. El  Presidente del Consorcio ha dicho ahora que los pliegos están listos pero el ministro de Producción, Javier Tizado, en declaraciones al diario La Capital, casi en simultáneo, dijo que recién el año próximo se licitará el predio.

A esta altura de los acontecimientos queda claro que el triste presente va más allá de la mediocridad y soberbia en el fracaso de la que Merlini hace todo un culto. A casi 3 años de haber asumido el nuevo gobierno, el agente marítimo solo es la cara de un gobierno que, como en otras áreas, tampoco tiene la más mínima idea de lo que quiere hacer con el puerto.

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