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Voto electrónico, uso y problemas

Por Santiago Trigo

jueves 8 de noviembre, 2018

Hace unos años empezó a instaurarse la idea de usar tecnología para los sufragios de las elecciones en nuestro país. La ciudad autónoma de Buenos Aires, junto con la provincia de Salta fueron los pioneros en incorporar el voto electrónico y se denominó BUE (Boleta Única Electrónica), luego se le sumaron Chaco, Neuquén, Córdoba y Misiones. Brevemente en qué consiste este sistema electrónico de votación: cuando llegamos a nuestra mesa, nos identificamos en el padrón y el presidente de mesa nos da una boleta, en este caso la boleta única electrónica, a la cual previamente le corta un troquel a la misma para pasar posteriormente al sector donde se encuentran las máquinas en las cuales emitiremos nuestra intención de voto. Una vez frente a esta máquina, introducimos la boleta provista anteriormente y a través de la pantalla táctil seleccionamos a nuestro candidato. Cuando hayamos finalizado, la máquina imprimirá en la boleta la opción elegida y a su vez la registrará en un chip RFID que la misma contiene con la misma información que salió impresa. Con la boleta en mano, podemos verificar, mediante un lector que la máquina contiene, que lo que esté impreso coincide con lo almacenado en el chip para así luego, doblar la boleta y depositarla en la urna. El voto realizado se almacena en este chip, para que luego de haber cerrados los comicios, el conteo de los votos se realice con la misma máquina de votación, pero ahora ejecutando el software para el conteo de votos.  Hasta ahora es un sistema que parece rápido y ágil pero ¿es seguro?

Tenemos que partir sobre uno de los principios de la Seguridad Informática: “No hay un sistema informático 100% seguro, todo sistema tiene fallas o vulnerabilidades”. Entonces, incorporar tecnología al proceso de votación implica ciertos riesgos que se deben contemplar de antemano y más si esta tecnología la utilizamos en un proceso tan crítico como es el que estamos tratando y sobre todo si es en la fase de emisión del voto. Una de las características obligatorias del voto es que debe ser SECRETO, pero ¿es la BUE capaz de garantizar esta característica? La respuesta es NO. Se ha demostrado, tanto en países extranjeros, como EEUU, y en nuestro país que es posible conocer el voto que posee una boleta con tan sólo leer el chip de la boleta a cierta distancia, por ejemplo con un celular. Otra de las formas es simplemente a través del medio que estamos utilizando, una computadora. Como tal ejecuta un programa y por lo tanto es programable. ¿Qué pasaría si esta máquina registrara hora exacta y voto realizado y que alguien de la mesa, o no, registre a qué hora esa persona ingresó a votar? Sería muy sencillo consultar la información que tiene almacenada la máquina y la hora en que ingresó el votante para poder conocer su voto. Pero también podría imprimirse el voto en la boleta con alguna característica indetectable al ojo humano (ciertos puntos en las letras, por ejemplo). Sólo basta con que se registre el orden de cada votante en el que ingresaron a la mesa y luego cotejar en una tabla -que se tiene de antemano- que tal número se imprime de cierta forma y también sabremos a quién votó cierta persona.

Pero tenemos aún un problema más grave: el proceso de votación debe ser entendido y auditable por cualquier persona. El código de las máquinas de votación no está disponible para su auditabilidad, que es otro de los pilares básicos de la Seguridad en los Sistema de Información. Como ciudadanos y votantes, nos basamos en la confianza de que nuestro voto se realizó correctamente y no fue alterado ni almacenado en la máquina ni ninguna otra consideración que nos podamos hacer. Por ejemplo, ¿si al momento de verificar el voto que está impreso en nuestra boleta con lo almacenado en el chip RFID, la máquina nos muestra los datos para que coincidan pero en realidad lo almacenado en el chip difiere con lo impreso? ¿Cómo podemos saber que realmente la máquina hace lo que tiene que hacer y no otra cosa? La respuesta a esta pregunta es lo que ya expuse anteriormente: AUDITORÍA. Se basan en la seguridad por ocultamiento u ofuscación (caja negra, no sabemos cómo está hecho) en un proceso universal y público como es el sufragio, algo que no deberíamos aceptar bajo ningún punto de vista. ¿Y alguien se puso a pensar en el diseño, por ejemplo de la pantalla que muestra a los candidatos para poder seleccionarlos? Podría tranquilamente programarse para que por defecto se tenga seleccionado cierto candidato o bien poner a cierto candidato en un sector de la pantalla, estratégicamente planeado, para que sea seleccionado. Esto ocurrió en las elecciones de Holanda del año 2006.

Existen ciertos mitos en base al voto electrónico como “no es una computadora, es una impresora”. Creo que con todo lo expuesto anteriormente, está más que claro que es una computadora. Es más, déjenme decirles que una impresora, es una computadora porque recibe datos de entrada, los procesa y genera una salida y todo lo hace mediante sus dos componentes principales, el hardware (dispositivos físicos electrónicos) y el software (programas). Otro de los mitos que surge es que el voto electrónico puede ser comparado con una operación bancaria, si podemos transferir dinero en forma digital, podemos realizar una votación bajo el mismo medio. Comparar transferencia bancaria con voto electrónico es comparar “peras con manzanas”. Podemos dar un ejemplo irrefutable: en una transferencia u operación bancaria digital, ante un problema, podemos conocer tanto el emisor como el receptor de esa transferencia y además, los sistemas bancarios por Internet (HomeBanking) llevan todo tipo de registros sobre accesos y operaciones que se realizan en él, por lo tanto sería muy sencillo conocer quién o qué produjo cierta falla, fraude, acceso u operación. En un voto electrónico SE DEBE GARANTIZAR EL SECRETO, razón por la cual, estos registros no pueden ni deben ser almacenados lo que hace que ante una falla no puedan conocerse siempre las causas y hasta podría pasar que uno o varios votos no puedan ser contabilizados. Y el último mito a mencionar que ha surgido, es que se dice que la Boleta Única Electrónica no es Voto Electrónico, pero sólo es una cuestión de cambiarle el nombre a la misma cosa para que parezca diferente, lo cierto es que el uso de tecnología para la emisión y conteo del voto, es una forma de voto electrónico. Existen múltiples formas de voto electrónico pero no entraremos en detalle sobre estas.

Para finalizar, hoy en día son pocos países en los cuales se utiliza el voto electrónico, como por ejemplo algunos distritos en E.E.U.U., Brasil, India y Venezuela y cabe mencionar que en todos estos hubo problemas como los ya mencionados y otros tantos. El voto electrónico trae más problemas, y muy graves, de los que verdaderamente viene a solucionar. La solución que se propone para mejorar el actual sistema obsoleto -boleta partidaria en papel- es la Boleta única de papel, en la que se nos entrega un sola boleta oficial (provista por el estado) donde están todos los candidatos y sólo tenemos que marcar con una lapicera el candidato deseado. Este tipo de boleta soluciona los mismos problemas de los que soluciona la BUE pero no hay máquinas, es mucho pero mucho menos costoso y además, es la opción utilizada por la mayoría de los países. Aquellos países que han optado por utilizar voto electrónico, la mayoría de ellos lo han dejado de lado por la gran cantidad de problemas que atrae. La tecnología no soluciona todos nuestros problemas, muchas veces genera más de los que creemos.

 

Ah, me olvidaba… ¿y si se corta la luz, hay plan B?

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