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“Pity” Álvarez confesó el crimen: “Lo maté, porque era él o yo”

“Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”, justificó el cantante antes de entregarse a la comisaría, después de permanecer prófugo desde la madrugada del jueves. El secretario de Seguridad porteño negó que Cristian Díaz, quien recibió tres tiros en la cara, estuviera armado.

Por Redaccion

viernes 13 de julio, 2018

Después de horas de intesa búsqueda, la fuga de “Pity Álvarez llegó a su fin y con una confesión brutal. “Yo fui el que disparé, yo lo maté”, aseveró el cantante, sin titubeos, ante las cámaras al llegar a la comisaría poco después de las 6.30, aunque aclaró que lo hizo en defensa propia.

El músico era buscado desde la madrugada del jueves, luego de que un grupo de vecinos lo señalara como el asesino de Cristian Díaz. Según trascendió, Álvarez y el hombre comenzaron a discutir en el estacionamiento del complejo y, en medio de la pelea, el líder de Viejas Locas sacó un arma y le pegó cuatro tiros, tres en la cabeza y uno en el pecho.

Luego del homicidio, Pity tiró el arma en una alcantarilla y se escapó junto a su novia en un Polo verde hacia el boliche Pinar de Rocha. Ahí, se encontraron con el padrastro de la joven, que intentó convencerlo de que se entregara pero el músico desistió de hacerlo camino a la comisaría. Su auto quedó abandonado a 100 metros de la discoteca, en Ramos Mejía. En su interior encontraron envoltorios de pasta base, unos 16 mil dólares y jeringas.

Antes de entregarse, el músico reconoció que él le disparó porque no tenía otra alternativa. “Les voy a contar todo: yo lo mate, yo disparé. Era él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo”, dijo Álvarez, quien aclaró: “No vengo a declarar, vengo a contar cómo pasaron las cosas”.

Mientras tanto, ante la Justicia, su novia lo inculpó por el asesinato: aseguró que él fue quien le disparó a Díaz y, de esa forma, reforzó los testimonios de los vecinos. En los llamados al 911, describieron alarmados la situación que veían sus ojos. “Hay un muerto en la calle”, advirtió uno de los testigos del hecho, que desde la ventana de su casa siguió toda la secuencia.

Otro, desde lejos, llegó a discernir que las dos personas “dejaban algo” cerca de unos árboles. “Recién se escucharon un par de tiros, unos gritos, se están yendo unos pibes, en la torre 12, dos masculinos, escuchame una cosa, un auto acaba de parar frente a la parada del 36, dejaron algo en el árbol”, contó, sin saberlo, sobre el momento en que tiraban el arma del asesinato.

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