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“Que la carta de San Martín esté en poder de Cristina es un papelón”

Emilio Perina, director del Archivo General de la Nación, afirmó que el documento histórico debería estar en el archivo oficial y que ocultarlo “obedece a un onanismo intelectual”.

Por Redacción

martes 28 de agosto, 2018

“La carta escrita por San Martín a O’Higgins encontrada en el allanamiento a la casa de Cristina Kirchner, en Calafate, debería estar en el Archivo General de la Nación. Ni en la Biblioteca Nacional, ni en la Academia de Historia, ni en el Museo Histórico, sino en el Archivo”, afirma Emilio Perina, su director.

Al ser consultado por la necesidad de poseer y guardar estos documentos históricos, indicó: “Por admiración, por fetichismo, pero si lo guarda y oculta una sola persona diría que obedece al onanismo intelectual“. “Son documentos que pueden llegar a valores insospechados. Nunca falta ese loco capaz de pagar cientos de miles por ver una carta firmada por San Martín. No me sorprendería que se pague un millón de dólares“, agregó.

“No me animaría a decir que se lo robaron del Archivo, no, porque aquí se les pone un sello a cada documento que ingresa, por lo que debería tenerlo, aunque yo todavía no vi la carta. Ahora lo lógico sería que el Estado me la entregue en guarda a mí por orden del juez Bonadío, que si me autoriza yo podría exponerla en el Archivo General de la Nación”, continuó.

Perina supone que Bonadío puede “pedir que se compruebe si la carta es auténtica, porque puede ocurrir que Cristina haya adquirido un documento falso. “Se toma una muestra de un milímetro cuadrado de la carta y se la envía al INTI, quien determina la autenticidad”, especificó.

Perina evoca la añeja ley 15.930, promulgada por el gobierno de Frondizi en 1961, que dice que “los poseedores de buena fe de bienes históricos deben declararlos ante el Archivo General” y el artículo 19 enfatiza que los documentos de carácter histórico que estén en poder de particulares deben ser denunciados por sus propietarios al Archivo General de la Nación o al archivo general de la provincia que corresponda, en el plazo de un año de promulgada esta ley. La no observancia de esta disposición implicará ocultamiento”, repasa Perina, que dice que uno de los problemas de la Ley es que no establece penalidades, aunque recurre al artículo 26, que sostiene que las personas que infringieren la presente ley mediante ocultamiento, destrucción o exportación ilegal de documentos históricos, serán penadas con multa de diez mil a cien mil pesos moneda nacional, si el hecho no configurare delito sancionado con pena mayor. “Claro que esta ley, que en su momento fue de gran avanzada en Latinoamérica, ya tiene 57 años”.

Perina habla de la existencia de un mercado negro de documentos históricos, y remarca que no debería existir la venta legal de piezas tan valiosas como la carta del general San Martín, porque se trata de un material que pertenece a la sociedad, por lo tanto, forma parte del patrimonio cultural de los argentinos presentes y los venideros”.

También periodista, Perina confiesa que no le sorprendió que se haya encontrado este manuscrito de San Martín en propiedad de CFK: “Porque hay fuertes rumores de que el kirchnerismo destruyó una documentación que perteneció a Frondizi; también se supo que durante los años 2000 desaparecieron escritos de Domingo Faustino Sarmiento y también me enteré sobre un material clasificado ultra secreto del general Juan Domingo Perón que fue borrado. Por todo eso no es que no me sorprende este hallazgo en el Calafate”.

Finalmente, según expresó Clarín, Perina dice que “esta carta, o cualquiera de esa índole, en manos de un particular hace mucho daño porque rompe la lógica de un archivo, porque seguramente la carta que le escribió San Martín a O’Higgins forma parte de un ida y vuelta…”. “Y esa carta suelta puede resultar una porquería, porquería porque me refiero a la destrucción de un proceso lógico para comprender cómo fueron fehacientemente los hechos… Como si faltara una pieza clave del rompecabezas. Que haya estado en poder de Cristina, la verdad, es un papelón. En democracia no se justifica que un presidente posea una pieza así”

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