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Guardavidas en invierno y todo a pulmón

Un grupo de veinte guardavidas monta guardias en las playas marplatenses para cuidar, ad honorem, la vida de quienes ingresan al mar fuera de la temporada de verano.

Por LP

domingo 31 de julio, 2016

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Desde hace un tiempo a esta parte, en Mar del Plata creció considerablemente la cantidad de gente que, aún en invierno, se acerca al mar para realizar diferentes deportes acuáticos. Surf, kayak y SUP (stand up paddle) son algunas de esas actividades que miles de residentes y turistas practican a diario en estas costas.

En medio del auge de estas prácticas y motivados por la vocación, un grupo de guardavidas pertenecientes a la Asociación Mutual de Guardavidas y nucleados dentro del Grupo de Rescate de Acción Rápida (GRAR), decidió instalar una base náutica en Cabo Corrientes para acompañar y asistir a quienes ingresen al mar fuera de la temporada de verano. Totalmente ad honorem y sin más recursos que los que brinda la Mutual, montan guardias de rescate que operan todos los fines de semana y feriados, que es cuando se registra un mayor ingreso de personas al mar. Además, este año operaron todos los días durante las vacaciones de invierno por el aumento de movimiento que estas generan.

“Somos veinte guardavidas que estamos prestando el servicio totalmente ad honorem”, cuenta uno de esos guardavidas, Matías Juri, desde la base emplazada en medio de Cabo Corrientes. “Podemos hacer esto gracias a la Mutual, que nos brinda la moto de agua, la camioneta, la casilla, la ropa de abrigo, el combustible, el equipamiento, todo. Si no fuera por esa ayuda, esto no sería posible”, explica.

La base náutica trabaja desde una casilla que en verano funciona como cualquier otra. La ubicación fue elegida estratégicamente, por el rápido acceso a otras playas desde la Bahía de Varese y por estar prácticamente en el centro geográfico de las costas donde se concentra la mayor cantidad de gente. “No podemos cubrir los 40 kilómetros de costa de General Pueyrredon, pero sí ubicarnos en el mejor lugar posible”, explica Daniel Lezcano, otro de los guardavidas que forma parte del Grupo.

“Un día de sol de invierno puede llegar a haber hasta setenta tablas en el agua, son muchas personas que están a la deriva. Recientemente, hubo varios heridos, como el chico que se cayó de la escollera de Cabo Corrientes cuando quería meterse con su tabla, o la señora que se cayó del espigón de la Popular. Todo esto pasó en pleno invierno y no había cobertura de ningún tipo, puede pasar cualquier cosa”, alerta Matías. “Hay una necesidad real de cubrir la seguridad de la parte acuática, más en Mar del Plata, donde el Gobierno pregona una ciudad de todo el año, pero se olvidan de que el mar es parte de la ciudad”, reclama.

Organización

Los veinte guardavidas que forman parte del Grupo están organizados en tres guardias de cuatro horas cada una, por las cual no perciben salario alguno. Según cuentan, siempre son por lo menos tres guardavidas en cada guardia: un timonel encargado de manejar la moto de agua, un guardavidas nadador que hace el primer contacto con la víctima, y un tercero, generalmente especialista en primeros auxilios, que desde la casilla activa el protocolo de emergencia pertinente. Además, están listos para socorrer cualquier accidente que suceda en la playa misma.

“Este es el primer año que bajamos a la playa en invierno, arrancamos cuando terminó la temporada a fines de marzo porque no podíamos dejar a la gente tan descubierta”, dice Matías, quien no deja de mirar hacia el mar en ningún momento.

El trabajo habitual del guardavida de playa va del 1° de noviembre a fines de marzo, por lo que fuera de temporada, suelen tener otros trabajos.  “Cada uno acomoda su agenda personal y laboral para poder venir. Hoy, por ejemplo, tengo franco en mi trabajo y estoy acá. Es lo que me gusta y creo en esto”, confiesa Matías.

Futuro

El costo operativo que tienen estas guardias es cubierto en su totalidad por la Asociación Mutual de Guardavidas. El Municipio no aporta dinero, situación que intentan revertir desde el Grupo porque el aporte del Estado permitiría ampliar el servicio que se brinda actualmente. “Equipo náutico tenemos: hay más motos de agua, más botes y más camionetas que no podemos poner en marcha. La idea es que el Municipio tome conciencia y habilite una partida de dinero para que haya un servicio así todo el año, un presupuesto mínimo que permita utilizar el equipamiento que ya existe”, señala Daniel.

Para abrir las guardias que la ciudad necesitaría se precisa, indefectiblemente, más dinero. “No serviría que el Municipio ponga guardavidas fijos, porque los únicos que contamos con todo el equipamiento necesario, somos nosotros. Solo se necesita presupuesto para poner en marcha esos equipos”, remarca Daniel, y sostiene que se trata de “tener voluntad” y ayudar, a través de la presencia en playas, a posicionar a Mar del Plata por sus actividades náuticas.

“Hay herramientas, gente dispuesta a continuar con las actividades ad honorem y sobre todo, ganas. Ampliar estas guardias es posible, aunque entendemos que es un momento económico difícil para el Municipio”, explica Matías. “Están de acuerdo con el proyecto, pero falta que alguien le dé el ok. No tiene por qué ser el Municipio, podría ser la Provincia, o Nación. Nuestra actividad actual no es solo brindar este servicio, queremos divulgar nuestra tarea y que se tome conciencia de lo necesario de la misma”, remarca Daniel.

Cultura de playa

Daniel, el más experimentado del Grupo, pone de manifiesto que “hay una expansión de la cultura de playa” que se evidencia también a través del crecimiento de las escuelas de deportes acuáticos que se registra actualmente. “No advertirlo, no estar ahí, es una lástima. Esto es una forma de dar apoyo a los deportistas para que salgan a andar tranquilos. Hay momentos en los que vienen cientos de turistas enloquecidos con el mar, y esto es una forma de que Mar del Plata acompañe este auge.”

“Hay toda una cultura de playa en Mar del Plata que quiere estar todo el año” – continúa Daniel -“Es la capital nacional del surf y hay que apoyar. Además, la gente se vuelca a este tipo de actividades sin importar la edad, hay gente que empieza a hacer SUP o kayak a los 60 años”.

“La gente generalmente se acerca, nos hace preguntas, nos felicita, nos dice ‘los vi en la tele’… Uno de los bares cercanos nos invita meriendas, recibimos donaciones que suman a lo que ya tenemos. Contamos con el apoyo de la gente, pero nos falta el Municipal”, concluye Leandro Pujol, el guardavidas más joven del Grupo.

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