No fue una charla de café

Durante más de cinco horas, el intendente Gustavo Barrera mantuvo tensos cruces con la oposición en el Concejo. Pidió que lo acompañen en sus decisiones.

Por Redacción

domingo 21 de agosto, 2016

Dio un largo suspiro y se pasó la mano húmeda por la frente. De alguna manera tenía que bajar las pulsaciones y secar esa transpiración que le inundaba el rostro. Eso fue lo primero que hizo Gustavo Barrera el pasado viernes al salir exhausto de la reunión que lo tuvo como el principal protagonista del Concejo Deliberante. Realmente, la cita se había tornado interminable: por más de cinco horas debió permanecer sentado allí, en el molesto “banquillo de los acusados”. La incomodidad, imposible de ocultar en algunas preguntas de los ediles, fue motivo suficiente como para que en varias oportunidades el intendente se viera tentado a relojear la hora y se preguntara a sí mismo “cuánto falta”.

Pese a que la “invitación” de Barrera al Legislativo se convocó vía decreto y se justificó en su falta de respuestas, el encuentro instaba, a priori, a un acercamiento entre las partes, dado que oficialismo y oposición supieron profundizar una sangría política que se evidenció con las constantes desmentidas mediáticas de los últimos meses. En su primera intervención, el jefe comunal trató de poner paños fríos a la discusión y fue claro en su pedido: “El poder Ejecutivo sólo no puede, necesitamos que los concejales nos acompañen. Usemos la coherencia y la lógica para mantener a Villa Gesell de pie en este momento tan delicado que estamos pasando”.

“Le solicito a ustedes que dejemos todas las cuestiones personales y los egoísmos, y nos pongamos a trabajar juntos para solucionar este tema. Todos somos geselinos, y de alguna manera tenemos que encontrarle una solución para seguir avanzando, creciendo y creyendo que se puede construir una Villa Gesell desde otra óptica y perspectiva política”, culminó el intendente, en una exposición de casi media hora, donde también hizo alusión a otras cuestiones por las que fue citado.

El intercambio vino después, con la moderación de la presidente del Legislativo, Adriana Migliorisi, y aunque siempre se mantuvo dentro de los límites del respeto y la formalidad, ello no impidió que la temperatura en el recinto deliberativo fuera aumentando poco a poco. Naturalmente, esta suba era directamente proporcional a la sensibilidad de los temas por los cuales se le pedía explicaciones al jefe comunal. Las recriminaciones, llegaban de ambas partes.

Cuando Cambiemos aseguraba que no había ningún déficit en el área de Salud, basándose en los números alcanzados por el propio contador municipal Gustavo Ciriaco en anteriores comisiones, el intendente culpaba al Concejo por aprobarle un presupuesto desfinanciado. “Usted me da 440 millones, cuando yo los voy a buscar tengo 380 ¿De dónde saco el resto? Haga la cuenta y fíjese”, le respondió Barrera al presidente del bloque, Jorge Martínez Salas.

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Al discutir sobre la recolección de residuos, fue la concejal María Elena Oroz quien adoptó una de las posturas más firmes ante el jefe comunal: "Estamos tratando de ser sinceros y de ponernos de acuerdo, entonces vengamos con la verdad. Sea sincero señor intendente y reconozca que no hay tal déficit en Salud, el déficit lo tiene usted por la contratación de Santa Elena, es clarísimo, es justo lo que le falta. Hagámonos cargo cada uno de lo que nos corresponde. Nosotros, como concejales, nos hacemos cargo; como intendente, usted tiene que hacerse cargo de lo que hizo".

"No es subjetivo ni que nos parece a nosotros, los números hablan por sí solos. No los elaboramos nosotros, nos los dejó el contador Ciriaco hace muy poco. Entonces si dice que esos no son los números, usted no está coincidiendo con su propio contador", apuntó la edil de Cambiemos, quien agregó: "Estamos con los papeles en la mano. No puedo permitirle que usted me diga que no es así".

Sin embargo, pese a que la discusión por el servicio ocupó gran parte de la maratónica reunión, el debate se vio estancado y no hubo avances significativos al respecto. Casi como si hablaran en idiomas diametralmente opuestos, siempre que la oposición cruzaba al intendente por rescindir meses atrás el contrato con Ecoplata y firmar con otra empresa cuyo canón representa actualmente un costo superior para el municipio, Barrera volvía a insistir con la readecuación de la tasa de salud. Fue una constante, así como la lapicera nerviosa y la silla inquieta del jefe comunal.

"A mí me liberan el tema de Salud y yo con Santa Elena me arreglo. Sentémonos a analizar los gastos de Salud y van a ver que el déficit está. Cubranme el déficit en Salud y yo me hago cargo de los demás gastos", aseguraba el intendente, en respuesta a las reiteradas consultas de los ediles sobre el origen de los fondos destinados al pago de la nueva empresa recolectora de residuos, que ya lleva dos meses de prestación en la ciudad.

En este sentido, una de las únicas novedades que pudo vislumbrarse sobre este tema, fue el compromiso asumido por Gustavo Barrera de traer "lo antes posible" al Concejo Deliberante el pliego de bases y condiciones del servicio, tras la inquietud que manifestó el concejal Martínez Salas por la demora y la potencial necesidad de tener que recurrir a una prórroga con Santa Elena, dado que la firma mendocina fue contratada en situación de emergencia por sólo seis meses.

En cuanto al predio de disposición final, al ser interrogado por la edil peronista Mabel Llompart, el intendente reconoció la “incertidumbre” que le genera el hecho de que el municipio todavía no haya firmado un contrato con la firma Ecoplata, titular del terreno. “Todavía no tenemos contrato con la empresa porque no nos hemos puesto de acuerdo en los valores en cuanto a la disposición y tratamiento”, indicó.

 


 

 

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