Universidad Nacional, una ciudad dentro de otra

La Universidad de Mar del Plata tiene 54 carreras y una matrícula de 26 mil alumnos. Un informe para conocer el presente, las inquietudes y el futuro de la casa de altos estudios de la ciudad.

Por Redacción

domingo 21 de agosto, 2016

El génesis de la historia de la Universidad Nacional de Mar del Plata se dio entre fines de la década del ´50 y principios de los ´60. La ciudad se hallaba en uno de sus períodos de expansión más notables de la mano de dos actividades que se complementaban y se daban mutuo impulso: el turismo y la industria de la construcción.

Fue, justamente el sector comercial y privado que dio unos cuantos impulsos para que la ciudad (y la zona) contará con un centro de formación superior y pudiese tener mano de obra calificada.

Nuestra Universidad se constituyó sobre la base de la Universidad Provincial y se le sumó la incorporación de la Universidad Católica “Stella Maris” de Mar del Plata.

En 1975 se homologó el convenio suscripto en agosto de 1974 entre el Ministerio de Cultura y Educación y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires declarando la nacionalización de la Universidad Provincial (Decreto 967 del Poder Ejecutivo Nacional). Por medio de la Ley Nº 21139 sancionada el 30 de setiembre y promulgada el 27 de octubre del mismo año se creó la actual Universidad Nacional de Mar del Plata.

La llegada de la dictadura militar en 1976 significó un duro golpe para el desenvolvimiento de las actividades universitarias. Hubo restricciones de ingreso de estudiantes, cesantías de docentes, no docentes y el encarcelamiento o desaparición de numerosos representantes de los claustros universitarios. Además, del cierre de las distintas carreras, principalmente del área de Ciencias Sociales o Humanidades.

El retorno a la democracia en 1983 significó la apertura de una nueva etapa en la historia de nuestro país que se vio también reflejada en los cambios que se dieron dentro de la Universidad.

A las restricciones de ingreso de estudiantes, cesantías de docentes, no docentes y el encarcelamiento o desaparición de numerosos representantes de los claustros universitarios se sumó el cierre de las distintas carreras, principalmente del área de Ciencias Sociales o Humanidades, catalogadas por los militares como las “más conflictivas”.

El Rector Normalizador CPN Víctor Iriarte llevó adelante el proceso de normalización que contempló un incremento masivo en el ingreso de los alumnos a las carreras de grado y el retorno de docentes que habían continuado su carrera fuera del ámbito de la Universidad.

Finalizada la normalización, le siguieron en 1986 como primer Rector surgido de la elección de sus claustros al Arquitecto Javier Hernán Rojo quién fue reelecto por otro período en 1988.

En 1992, asumió como Rector el Ing. Jorge Domingo Petrillo. Reelegido en 1996, finalizó su mandato el 22 de mayo del 2000. Luego, siguió el Dr. Gustavo Daleo y posteriormente el arquitecto Daniel Medina.

Actualmente y, hasta el año 2017, el Rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata es el Lic. Francisco Morea.

Hecho el repaso histórico, en este informe nos preguntamos: ¿Cómo está la Universidad Nacional de Mar del Plata?, ¿cuántos estudiantes tiene?, ¿cuántas carreras se cursan?, ¿en qué condiciones se está dictando cada cátedra?, ¿cómo está la seguridad en el complejo universitario? y ¿cuál es la situación de la educación universitaria en nuestra ciudad?

Para empezar a responder estas preguntas, el Rector de la Universidad el Licenciado Francisco Morea, señaló en diálogo con Radio Mitre Mar del Plata:

En tanto, el rector también se refirió a cuántos estudiantes son de Mar del Plata y cuántos no, haciendo alusión a cómo se los ayuda mientras estudian en nuestra ciuda:

Para Morea y el resto de los directivos de la Universidad, la preocupación principal parte por la falta de preparación de los jóvenes desde la escuela secundaria y también atribuyó a la deserción y escases de graduados a factores externos que hacen a la realidad del país.

El rector habló de déficit. ¿Cuál déficit? ¿Qué problemas detectan los docentes? Escuchemos la respuesta de Morea.

Por su parte, los estudiantes nucleados en la Federación Universitaria Marplatense también brindaron un panorama. Ana Catelen, titular de la entidad, esto dijo:

En tanto, Catelen habló sobre los reclamos vinculados con la seguridad y la importancia de los corredores seguros en el complejo universitario:

Pero retornando a la importancia de una buena enseñanza, Morea dejó en claro que la falta de calidad en la educación en Argentina está provocando una verdadera tragedia.

Repasamos los datos más importantes que surgieron de este informe:

– En la Universidad de Mar del Plata hay 54 carreras de grado y pregrado, con una matrícula que alcanzó los 26 mil alumnos, cuyo 65% son de Mar del Plata, un 30% del interior de la Provincia, un 3% del resto del país y un 2% extranjeros.

– Se informó a este medio que la matricula está aumentando a partir de nuevas carreras como Sociología, Ingeniería, Ciencias políticas y próximamente Medicina.

– La Universidad cuenta con un presupuesto de 1.100.000.000 de pesos. El 95% de esos fondos ya utilizó para el personal, aunque ese porcentaje se incrementa a lo largo del año ya que hay aumentos de sueldos, entre otros costos que generan la llegada de 300 millones más.

– Parte de esos fondos van destinados también al comedor, a becas como así también a bienes de consumo como papel, equipamiento y el mantenimiento de las instalaciones. No obstante, se reconoce que hay un atraso a diferencia de otras universidades en lo que respecta al tema edilicio.

– Sobre la cantidad de cantidad de graduados por año, el promedio es de 1100 estudiantes, una cifra que se considera insuficiente.

– Por esa razón, docentes y directivos de la Universidad aclaran que los chicos llegan con un déficit desde la secundaria. Hay mermas en ciencias básicas como física, química o ingeniería.

Para concluir es importante recalcar que la educación forma a nuestros chicos, busca que el futuro de las actuales generaciones y las próximas estén sostenidos en la importancia de los aprendizajes teóricos y prácticos, los cuales puedan ser aprovechados a lo largo de su vida. Pero para que eso ocurra, tiene que haber educación de calidad. Y para ello necesariamente hay que apuntar al aprendizaje primario y secundario. No se puede hablar de repotenciar el sistema universitario si en las escuelas se sigue pasando frío o si los chicos van a la escuela con hambre. Son algunos motivos por los cuales queda en evidencia la falta de comprensión de textos. La crisis social de diversas generaciones corre de plano el objetivo primordial de la escuela: aprender. No podemos pretender que las universidades sean ejemplo cuando las escuelas primarias y secundarias el tema principal parte de que no hay clases por inundación, falta de calefacción o porque hay paro de docentes por los magros salarios que tienen. Es hora de pensar de atrás para adelante. Planificar desde los cimientos y no desde las consecuencias de un sistema dejado de lado hace años. Será ahí cuando hablar de educación de calidad no sea un conjunto de frases hechas.

Como parte de la conclusión, y finalizando este informe, una frase contundente del rector Francisco Morea…

 

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