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Día del Maestro: vocación y amor por enseñar

El 11 de septiembre los docentes celebran su día y se homenajea el legado de Domingo Sarmiento. El Marplatense te invita a conocer algunas de sus historias y sus reflexiones sobre educación actual.

Por LP

domingo 11 de septiembre, 2016

El 11 de Septiembre se celebra el Día del Maestro en reconocimiento a la labor de Domingo Faustino Sarmiento.

Nacido en 1811 en la provincia de San Juan, Sarmiento fue político, escritor, docente, periodista y militar y en 1968 fue Presidente de la Nación. Entre sus logros se destacan la Ley 1420 – ley de educación pública, laica, gratuita y obligatoria – y la creación de escuelas e instituciones académicas, entre los que se encuentran la Universidad Nacional de San Juan, la Biblioteca Nacional de Maestros o la Academia de Ciencias, entre otros.

Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción del Paraguay, y en 1943, un grupo de pedagogos de América latina estableció esa fecha como homenaje a los maestros latinoamericanos.

Cada 11 de septiembre, en la ciudad y en las zonas rurales, en escuelas públicas y privadas miles de docentes festejan su día, en el marco de una trabajo cotidiano en donde además de educar en contenidos, enseñan valores para la vida a sus alumnos.

Con motivo de esta celebración, El Marplatense te invita a conocer algunas de sus historias y sus reflexiones sobre la educación actual.

Miriam Elisabet Meschino, fue premiada por su labor en escuelas rurales.
Miriam Elisabet Meschino, fue premiada por su labor en escuelas rurales.

“Ser maestra es mucho más que enseñar”

El Día del Maestro en 2016 para Miriam Elisabet Meschino no será una celebración más, ya que este año recibió el Premio Buenos Educadores de Argentina por “su destacado compromiso y trabajo comunitario desde la escuela rural”.

Docente de la Escuela Primaria 11 de San Agustín y de la Primaria 37 del Paraje Leite, del Partido de Balcarce, señaló que “ser maestra es lo que soy y amo hacer, no me veo en otra profesión”. “El amor de los alumnos, sus sonrisas ante los logros, el que ellos sepan que se pueden equivocar y que está bien, porque del error se aprende, el apoyo de mis compañeras a lo largo de 27 años de carrera y de todas las familias y comunidad es una alegría que vive el docente”, destacó.

A su vez, consideró que “al elegir ser maestra es mucho más que enseñar: es tomar lo más preciado que tiene una familia y es su hijo, entonces vos pasas a formar parte de su mundo”. “Siempre traté de hacer lo mejor, con compromiso y cariño para cuidar y educar a esos niños pero también de incluir en la escuela a los padres. Todos queremos una escuela de calidad pero no se puede lograr en soledad, sino con un verdadero trabajo en equipo”, agregó.

Meschino comenzó a trabajar en la localidad de San Agustín en 2015 y junto con un grupo de alumnos, padres, docentes, miembros de cooperadora y el Club de Madres, lleva a cabo un proyecto de re forestacion del Parque Idoyaga Molina. Además, junto con la comunidad educativa se trabajó sobre especie en extinción y “actualmente estamos trabajando con todas las instituciones de San Agustín y la Escuela Secundaria y Jardín para recuperar la plaza 9 de Julio”.

Por estas tareas, fue distinguida con el Premio Buenos Educadores de Argentina 2016 cuya entrega se realizó en la provincia de San Juan. “La distinción me sorprendió mucho y me alegró”, sostuvo la docente y resaltó el acompañamiento del grupo de docentes, padres y la comunidad.  Además, afirmó que el premio le permitió “compartir con compañeros maestros y maestras sus historias en educación. Conocer esa realidad es super rico porque ayuda a tener otra mirada. Estoy agradecida por poder ser parte de este hermoso grupo humano que ama la docencia tanto como yo”.

“Estamos construyendo cultura”

Lucia Gorricho es profesora de Geografía en escuelas públicas y privadas hace once años. Su labor docente se hizo pública luego que se viralizó una evaluación de una alumna de la Escuela de Educación n° 50 (Gloria de La Peregrina), que a pesar de haber dicho que “no sabía nada” describió la actividad del frutillar y con su descripción de Bolivia “logró hacernos viajar en el espacio describiendo un lugar con lujo de detalles”. La alumna aprobó, avanzó hacia el año siguiente, y al mismo tiempo abrió el debate sobre los modelos de educación.  “La evaluación que sirvió como excusa para debatir acerca de muchas cosas de educación, pero no alcanza para que realmente haya un cambio que necesitamos o una transformación”, señaló.

De acuerdo con Gorricho “hay muchas cosas que cuestan trabajo en las escuelas rurales. Pero soy de las que creo que no hay que bajar los brazos y que hay que seguir insistiendo, porque es posible seguir planificando, organizado, y sobre todo tratando de poner un poco de amor. Ese es el mayor desafío que tenemos”, y destacó que también son importante “los cuidados, los valores, prestar atención al maltrato y no permitirlo, generar más trabajo cooperativo, más diálogo en el aula y más escucha”.

Lucía Gorricho en una clase especial sobre Agroecología en la Escuela Cooperativa Amuyen. (Foto: Diego Izquierdo)
Lucía Gorricho en una clase especial sobre Agroecología en la Escuela Cooperativa Amuyen. (Foto: Diego Izquierdo)

Además, sostuvo que “no hay una sola forma de enseñar y aprender. Hay otras que también las estamos llevando a la practica”. “Aconsejo enseñar desde el respeto, sabiendo que hay personas del otro lado con sus historias, con sus saberes y después tener mucha paciencia”, afirmó Gorricho sobre el rol del docente a partir de su experiencia.

Seguido, recordó que “siempre que hablamos adentro de un curso no solamente estamos hablando con adolescentes, sino que estamos hablando con las familias también”.

“Es importante pensar que la educación nos puede acercar un poco más a la libertad”, consideró y remarcó: “Tenemos un rol central porque estamos construyendo cultura: lo que estamos enseñando ahora va a ser la sociedad que tengamos después”.

“Es importante que repensemos nuestra practica y que creamos en que es posible que mejoremos la situación en la que estamos. Vamos a poder ayudar más, si tenemos conciencia del valor social que tiene la educación”, completó.

Los días en el Jardín de Infantes

El Jardín de Infantes es la primera etapa de la escolaridad y para poder acompañar a los niños en ese camino cuentan con docentes especialmente capacitadas. Diana Burgos, es una de ellas. Con más de 30 años en el nivel inicial hoy es directora del Jardín Municipal n° 4 de Batán, al que concurren 330 alumnos.

“Ser maestra jardinera es aprovechar las potencialidades que tienen los chicos. En todos los niveles es muy importante el vínculo que se establece entre el docente y el alumno, pero en el nivel inicial es vital que exista porque les da la posibilidad que puedan desarrollar toda su creatividad y tener la fuerza de la palabra para comunicarse”, explicó Burgos sobre el trabajo que realiza cada día junto a sus compañeras y señaló que “de la escucha creadora que nosotros podemos llegar a hacer de las cosas que ellos dicen, va a surgir todo lo que a través del juego enseñamos y hacemos en el Jardín de Infantes”. A su vez, consideró que “en el nivel inicial los docentes nos caracterizamos por ser muy alegres y originales”.

Diana Burgos (centro) destacó el rol de la maestra de nivel inicial.
Diana Burgos (centro) destacó el rol de la maestra de nivel inicial.

La vocación docente siempre estuvo presente en su vida, al igual que la idea de trabajar con los primeros años de la escuela. “Al ir estudiando, me fui dando cuenta que más me gustaban los más chicos”, aseguró. Si bien destacó la formación del instituto donde estudió, señaló que “una tarea que tenemos pendiente, es mejorar la capacitación de los docentes” para un mejor desarrollo de la profesión.

Por otra parte, recordó que a lo largo de su carrera docente, ha tenido que desempeñarse en doble turno, pero remarco que lo hizo “siempre con la convicción que uno le tiene que poner la misma energía a cada uno  porque el niño que viene a la mañana tiene el mismo derecho a aprender que el que viene por la tarde”.

Con 32 años de experiencia docente, Burgos afirmó que “no hay nada mejor que vivir haciendo lo que a uno le gusta”. Por eso, aconsejó a quienes quieren seguir su profesión “escuchar a su ser interior y si realmente la vocación lo llama a ser docente, que sea el mejor”.

“Nosotros educamos niños, tratamos con familias, nos resultaría muy difícil hacerlo a disgusto, porque el vínculo interpersonal no se puede hacer si alguien no tiene la vocación de hacerlo”, completó.

“Me siento representada en un maestro”

Soledad Cardena destacó la importancia del respeto.
Soledad Cárdenas destacó la importancia del respeto.

El 18 de agosto, Soledad Cárdenas se recibió de maestra. Al poco tiempo de obtener el título, ya empezó a realizar suplencias cortas en escuelas públicas de la ciudad y transitar el camino de la docencia.

La celebración del Día del Maestro la disfrutó trabajando en una escuela y pudo participar de las actividades que allí se realizaron. “Fue muy lindo el acto que hubo en la escuela. Hoy me siento representada en un maestro”, afirmó sobre sus emociones durante el festejo luciendo el tradicional guardapolvo blanco.

“Para ser maestra tenes que tener vocación”, aseguró la joven docente y recordó que “siempre me gustó enseñar. Siento que tengo vocación, aparte de ganas”.

En relación al trabajo docente, Cárdenas destacó que “la principal base de nuestro futuro son los chicos y a partir de la escuela se pueden abrir nuevos horizontes para tener un futuro mejor”.

Además, consideró que hoy la escuela es diferente a cuando ella estudió y resaltó la educación recibida en el Instituto Superior de Formación Docente n° 19. “Ahora hay muchas más herramientas pedagógicas y didácticas que antes no había” y remarcó la importancia de “darle la palabra a los chicos”.

Seguido, destacó que para ser un “buen docente” se debe tener “valores, amor, respeto, y enseñar con el ejemplo”.

“Tenemos que pensar en los chicos, que muchas veces no tienen las necesidades básicas dentro de casa, y esas cuatro horas que están en la escuela es el momento que se sienten acompañados y contenidos”, añadió.

Finalmente, consideró que los docentes “no solo nos tenemos que basar en contenido, sino en valores y respetar al alumno sobre todas las cosas, porque si lo hacemos, vamos a recibir lo mismo”.

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