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Diez años sin López

Informe especial por el 10° aniversario de la segunda desaparición de Jorge Julio López, con el testimonio de Rubén, uno de sus hijos. Diez años después, no hay pista alguna sobre qué sucedió.

Por LP

domingo 18 de septiembre, 2016

Este domingo se cumplen diez años de la segunda desaparición de Jorge Julio López. Qué sucedió con este hombre, que en noviembre cumpliría 87 años, es una incógnita tanto para la Justicia como para su familia. Desapareció poco después de brindar su testimonio en el juicio contra quien fuera su primer represor, Miguel Etchecolatz, justo el día que debía presentarse en la Municipalidad de La Plata para oír los alegatos del juicio por delitos de lesa humanidad contra el expolicía. Nadie sabe qué pasó. “Se lo tragó la tierra”, es la hipótesis con más peso.

Rubén, uno de los hijos de Jorge Julio López, está acostumbrado a responder preguntas sobre su papá. Hace diez años que contesta lo mismo. Que no sabe qué pasó. Que nadie le explica nada. Que a su papá no lo habían amenazado. Que no lo cuidaron. Que la Justicia no lo cuidó.

“No sé qué pasó con mi papá. Lo único que sé es que no se lo cuidó. Seguramente alguna de las personas que él identificó en el juicio se sintió perjudicada por su testimonio y decidió hacer esto, incluso puede haber sido el mismo Etchecolatz”, dice Rubén, casi de memoria, en diálogo con El Marplatense y aclara: “Son todas especulaciones, porque realmente no sabemos qué pasó, y esa es la peor de las noticias. No tenemos idea de qué pasó, ni la Justicia la tiene”.

“Lo chuparon”

El lunes 18 de septiembre de 2006 Jorge Julio López debía presentarse en la Municipalidad de La Plata, donde se leerían los alegatos del juicio contra Miguel Etchecolatz. Nunca llegó. Su familia fue la primera en notar la ausencia, sin alarmarse demasiado. “Pensamos que le había pasado algo físico o psicológico” – recuerda Rubén- “No nos dimos cuenta de lo que estaba pasando, no vimos la magnitud de esto que hoy, diez años después, resultó ser. No esperábamos que sucediera algo así, ¡si en democracia esas cosas no pasaban más!”

Algunos creyeron que López había salido a caminar y que pronto volvería, o que había tenido algún problema de salud y que por eso estaría en algún hospital. Pero no. Nada de eso pasó: todas las suposiciones fueron erróneas. O casi todas. “Lo chuparon”, cuenta el periodista Miguel Graziano (autor del libro “En el cielo nos vemos” sobre la desaparición de Julio López) que dijo Nilda Eloy, ex desaparecida y testigo en la misma causa que López. Ella fue la única que supo desde un principio de qué se trataba. Conocía de primera mano las atrocidades que eran capaces de hacer sus victimarios.

Etchecolatz, en su casa

“Mi vieja está muy angustiada” -cuenta Rubén- “Estamos todos muy tristes, con bronca, cada uno lo procesa como puede. Yo particularmente decidí hacerme cargo de dar la cara ante la prensa, en este aniversario un poco más que siempre, porque ante la posibilidad de que la Justicia le otorgue el beneficio de la prisión domiciliaria a Etchecolatz, lo mínimo que podemos hacer es salir a militar para que esto no se concrete”.

Después de mucho ansiar novedades en la investigación de la desaparición, llegaron. Pero no fueron buenas noticias: a Miguel Etchecolatz podrían otorgarle el beneficio del arresto domiciliario. A Etchecolatz, el culpable de la primera desaparición de López, según determinó la Justicia. A Etchecolatz, el posible culpable de la segunda desaparición de López, según considera Rubén.

Actualidad

Hace unos días, Rubén se reunió con Claudio Avruj, secretario de Derechos Humanos, quien le comunicó la intención del Gobierno nacional de presentarse como querellante en la causa que investiga la desaparición de López. “No puedo adelantarme a los hechos, no sé si esto será positivo o no”, considera Rubén, sin perder la esperanza de que se resuelva el misterio. “Ojalá algún día sepamos qué pasó y podamos contarlo para que todo el mundo lo sepa”, concluye, después de un largo suspiro que refleja el peso en los hombros que representa militar una causa que, de movida, parece perdida.

 

“La máquina de picar carne humana, que se alimenta de miedo y de impunidad, ¿sigue funcionando en democracia? ¿Hasta cuándo seguirá perdiéndose en los laberintos militares, policiales y judiciales la pista de Jorge Julio López, este hombre valiente que por dar testimonio fue dos veces secuestrado y desaparecido? ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando los días sin López? ¿Se convertirán en costumbre, al paso del tiempo? (…) Que nunca más desaparezcan los desaparecidos”.
Eduardo Galeano

 


 

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