Los problemas internos dificultan los controles de Inspección General

El área municipal cuenta con un trabajo reducido desde hace meses producto de la falta de personal y horas extras. Sin embargo, no hubo informes para revertir esa demanda. Desde el propio Municipio aseguran que “falta eficacia en los trabajos”.

Por Redacción

domingo 2 de octubre, 2016

¿Qué ocurre con Inspección General? Es lo que muchos se preguntan. El área municipal, que cuenta con la colaboración de organismos provinciales, afronta una compleja situación que tiene como eje del problema, la falta de control.

Desde diciembre hasta la fecha, la dirección está conducida por Adrián Coali, hombre de confianza del intendente Arroyo y que tiene una extensa carrera dentro del Municipio.

Las complicaciones para el director del área comenzaron desde temprano. El inicio de la gestión sumado al comienzo de la temporada estival fueron pruebas de fuego para el Municipio, ante la importante cantidad de actividades que se agregan para el verano.

El conflicto con los choripaneros en espacios públicos, el accionar de los cuidacoches, el aumento de las personas en situación de calle y el exceso en las realizaciones de fiestas electrónicas o clandestinas, fueron algunos de los asuntos de principal atención para el Gobierno y en especial para Coali, quien ya debía manejar recursos que no llegaban a satisfacerle para cumplimentar toda la demanda.

Cada uno de esos conflictos en la temporada representó días y días de indefinición. Un día se clausuraba y al otro día la ilegalidad se propagaba en mayores dimensiones.

Tras pasar la temporada, el propio Coali advirtió los problemas por la falta de personal al indicar que necesitaría el doble de agentes para atender todos los asuntos que necesita Mar del Plata.

 

Mientras tanto los problemas seguían apareciendo en Mar del Plata. La venta de pan clandestino, los reclamos de comerciantes por el Código de Publicidad del gobierno anterior, la venta con sobreprecios de garrafas, los constantes promociones de privados y uno de los momentos de mayor tensión: aquella tarde de mayo cuando el Municipio buscó erradicar la instalación de manteros en Plaza Rocha y no pudo.

Ese punteo son algunos de los temas que aún siguen pendientes por resolver, aunque muchos se agudizan como el caso de los manteros que se desenvuelven por la Avenida Luro o la peatonal San Martín en cualquier momento del día.

Sobre este marco, Coali habló sobre los manteros con Radio Mitre:

 

También hablaron quienes se encontraron trabajando en aquel intento de desalojo, algunas personas dedicadas a la actividad del trueque y no siendo manteros. Así se expresaban con los colegas de Canal 8:

 

Este panorama se complicó más aún a fines de julio, cuando el intendente Arroyo, en el marco de la emergencia económica de la comuna, dispuso el recorte de horas extras en la mayoría de las áreas. Inspección General no estuvo exenta. Esa medida, según palabras del propio Coali, significó que no haya prácticamente agentes durante la tarde y la noche, sólo pudiéndolos utilizar en horario municipal ya que tampoco podía incorporar personal.

 

No obstante, ante la consulta de este medio, el jefe comunal aclaró que cualquier área que necesite horas extras las podía requerir.

 

Pese a ese cruce de declaraciones, durante agosto y septiembre no hubo prácticamente ningún control sostenido del área, salvo algunos hechos bien puntuales.

Según cifras oficiales, hasta julio había 850 horas extras disponibles para que Coali pueda distribuir.

Ahora, ¿Cómo funciona Inspección entonces?

Repasemos. Hasta agosto en el área de nocturnidad había 11 empleados más personal administrativo.La mayoría trabaja hasta las primeras horas de la tarde. Hay un pequeño grupo que se desempeña en horas de la noche, mientras que sólo tres están a cargo en algunas horas de la madrugada atendiendo el servicio de ruidos molestos.

En habilitaciones, son 11 empleados más administrativos. También trabajan en horario municipal normal producto de la falta de horas extras.

En Seguridad, son siete trabajadores. Por la tarde ya no hay personal trabajando.

En vía Pública, son 12 empleados de campo más administrativos. También hacen horario municipal normal ante la falta de horas extras.

En  REBA, son 15 trabajadores que controlan los comercios. Ese número incluye personal administrativo.

 

En este contexto, el propio secretario de Gobierno, Alejandro Vicente, aseguró que falta planificación dentro de Inspección General y que, por esa razón, no se brindaron las horas extras necesarias para realizar controles en vía pública. A su vez, arremetió contra sus empleados.

En este contexto, el control municipal está disminuido. Solo recibe algunas ayudas provinciales ante la temática de la venta ilegal de bebidas alcohólicas. Mientras tanto, el tema que hoy en día más predomina está vinculado a la venta ambulante, con una Playa Rocha colmada de personas trabajando como manteros y con similares características en la Avenida Luro o Peatonal San Martín. En este último lugar este fin de semana debió asistir a un control el secretario de Gobierno Alejandro Vicente, ante la falta de personal, entre ellos del propio Coalli, quien está de vacaciones.

Al respecto, Raúl Lamacchia, titular de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata se manifestó preocupado sobre cómo la venta ilegal afecta a la tradicional actividad comercial.

 

Desde el Ejecutivo sostienen que no pueden actuar en Plaza Rocha ni en otros puntos como lo es, por ejemplo, frente al Palacio Municipal, donde, sin normativa, se colocan casi a diario diversos puestos artesanales.

Funcionarios aseguran que buscan evitar cualquier conflicto o estallido social ante una presunta represión de la policía ante la resistencia a irse. Indican que están a la espera de ordenanzas que puedan regular a esos sectores que, en su gran mayoría, están carentes de poder trabajar.

La labor diaria de Inspección General es esencial. Que no haya controles en una ciudad que roza el millón de personas, atenta ante el orden que debería tener Mar del Plata. La ilegalidad y las contravenciones están a la hora del día, aprovecha cada debilidad para proliferar. Ahora, lo ideal no sólo es prohibir, sino también regular y buscar alternativas laborales. Sin embargo, en Mar del Plata, en la actualidad, sólo se discute cuando podrá haber personal de control después de las 3 de la tarde. Es momento de dimensionar la importancia de la ciudad y de buscar respuestas en el corto plazo porque, caso contrario, el contexto podría complejizarse cada vez más.

 


 

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