Datos alarmantes en el Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido

Está considerada como la nueva gran causa de discapacidad juvenil, originado en accidentes.

Por Redacción

miércoles 26 de octubre, 2016

Como cada año desde 2007, el 26 de octubre se conmemora el Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido (DCA), que ha aumentado su impacto en la población a partir del crecimiento de afecciones tales como accidentes cerebrovasculares (ACV), tumores cerebrales, y traumatismos encefalocraneanos (TEC) con el aumento creciente de accidentes de tránsito (principalmente en jóvenes), entre otros.

“Las nuevas discapacidades son la sombra de nuestro estilo de vida”, explicó en ese sentido la Licenciada Karina Bustos, Presidente de Fundación AlunCo Internacional. Según la OMS, más de mil millones de personas viven en todo el mundo con alguna forma de discapacidad; de ellas, casi 200 millones experimentan dificultades considerables en su funcionamiento; además se calcula que cada año 126 mil argentinos sufren un ataque cerebro vascular, y sólo una cuarta parte de ellos logra recuperarse por completo.

Para entender el cuadro, vale mencionar que, sólo en Argentina, 21 personas mueren por día en accidentes de tránsito. Pero además de las 7.472 víctimas fatales por año (2015), quedan 120 mil lesionados de distinto grado y miles de discapacitados. “Vivimos acelerados y eso impacta directamente en nuestra salud. Una de las nuevas causas de discapacidad juvenil se relaciona con el aumento alarmante del daño cerebral originado en accidentes”, explica la licenciada Bustos.

Además, en nuestro país ocurre un ACV cada 9 minutos –dos casos por hora son fatales–, lo cual está íntimamente ligado a la hipertensión y otros factores de riesgo. Se calcula que cada año 126 mil argentinos sufren un ataque cerebro vascular; sólo una cuarta parte de ellos logra recuperarse por completo. El resto, o fallece a consecuencia del episodio o queda con secuelas que afectan seriamente su calidad de vida, como limitaciones en el habla o en la movilidad. Por otro lado los últimos datos señalan que en la Argentina mueren más de 9.000 personas por TEC cada año y hay unos 100.000 lesionados, de los cuales el 3% quedará con secuelas graves.

El DCA repercute también en lo emocional, familiar, social y laboral, y tiene como consecuencia común alteraciones de la consciencia, movilidad, comunicación, orientación, memoria, comportamiento, y de las emociones. Estas alteraciones, que muchas veces se presentan de manera conjunta, implican que el 68% de las personas con DCA presentan una discapacidad leve que afecta alguna actividad básica de la vida diaria, y el 45% en grado severo o total.

 


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