Parque Palermo: el fútbol como excusa para salir del horror

La escuelita de fútbol de Tettamanti y Chanal ofrece contención a 125 chicos y chicas del barrio. Una vía de escape en un sector de la ciudad olvidado por el Estado

Por Redacción

domingo 30 de octubre, 2016

Parque Palermo es un barrio oscuro. Demasiado oscuro. Que pide por luminarias. Que vive con un pánico que ningún botón es capaz de desterrar. Que muchas noches, la única luz que ve es la de un fantasma violador. Parque Palermo ni siquiera se entera de sus muertos. Esos muertos que no se ven, perdidos entre los pastizales. Pero que a nadie sorprenden, porque también fueron invisibles en vida, perdidos en las adicciones, condenados por las leyes de la jungla.

Ante tanta amenaza, una canchita de fútbol en Tettamanti y Chanal funciona como espacio de contención. Más de 125 chicos y chicas le dan luz propia a una manzana que hasta hace poco tiempo era escenario del terror. Los vecinos recuperaron el espacio y ofrecen a diario una vía de escape dentro de un barrio jaqueado por la inseguridad. Sin embargo, ese trabajo a pulmón no recibe el respaldo del Estado. “Entre todos, juntamos plata para la leche y para darle algo a los chicos. Del Estado no recibimos nada”, se quejó Ramón Aquino, presidente de la sociedad de fomento de Parque Palermo.

“Tenemos una escuela de fútbol de 125 pibes. En realidad, hay chicos de 8 años hasta adultos de 50. Trabajamos justo enfrente a Al Ver Verás. Le pedimos mucho más apoyo al intendente. Acá no se les cobra cuota ni nada por el estilo”, sintetizó Aquino, director de la escuela desde 2012.

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La escuelita es la primera de la historia del barrio. Los vecinos, en un contexto complicado, no aflojan y tienen un objetivo: obtener la personería jurídica. “Es un lugar donde hubo violaciones y ahora se juega al fútbol”, repiten ante El Marplatense. Además, existe otro refugio: en la Casita Cultural y Deportiva Parque Palermo, los jóvenes del barrio encuentran contención para cubrir al menos una parte de sus necesidades. “Cuando vos tenés una escuela de fútbol y no tenés apoyo del Estado, es complicado. No soy partidario de los comedores ni de la copa de leche. Ahora, si me das un poco de leche y azúcar por semana, se las doy a los chicos para que las tomen en sus casas”, aseguró Aquino.

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“Antes teníamos profesores de murga y el Emder entregaba materiales. Ahora no nos entregan nada y lo necesitamos”, remarcó el vecinalista, ante la falta de materiales para poder llevar adelante la tarea. Es que la escuelita recibe a los varones los lunes, miércoles y viernes de 17 a 20, mientras que las chicas entrenan martes y jueves en el mismo horario. “La suerte que tenemos es que, al recuperar el espacio, los padres acompañan. Hasta el momento no hemos tenido ningún problema de inseguridad. Y estamos cubiertos con Cardio”, destacó.

La escuelita, ubicada frente al club Al Ver Verás, es una luz de esperanza en medio de un contexto cruel. Pero no alcanza para salvar a todos. “Acá hubo un chico de 18 años que en marzo apareció muerto entre los pastizales. Ese chico formaba parte de la escuela y tenía problemas de adicciones”, señaló Aquino, quien tomó como referencia una de las tantas historias tristes de Parque Palermo.

 


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