Adicciones: el destrato del Estado a las comunidades terapéuticas

La resolución 1876 del Ministerio de Salud desconoce a las ONG y las condena al cierre. Además, reduce el consumo de drogas a un mero problema de salud mental

Por Redacción

domingo 6 de noviembre, 2016

De los casi 600 adictos que reciben tratamiento en Mar del Plata, cerca de 500 se atienden en las distintas ONG de la ciudad, mientras que el Estado, con el CPA y el SEMDA (Servicio Municipal de Atención a las Adicciones) absorbe a la minoría restante. La realidad local está inmersa en un contexto similar a nivel provincial, nacional e internacional: el 90% de los adictos de Latinoamérica se tratan en las ONG.

La contundencia de las estadísticas no parece ser advertida por el Estado nacional. No es nuevo: los referentes de distintas comunidades terapéuticas reconocen que la problemática de las adicciones nunca fue abordada por los gobernantes con la complejidad que requiere. Los adictos, muchos de ellos adolescentes, son otros grandes olvidados del sistema.

La resolución 1876, firmada por el Ministerio de Salud el último 21 de octubre, desconoce la labor de las ONG, considera a las adicciones como un mero problema de salud mental y, con las exigencias para las adecuaciones, condena a las comunidades terapéuticas al cierre. Primero, en 2017. Luego, con la enmienda de la resolución 1924, la fecha de extinción se fijó para 2020. “Esta resolución salió entre gallos y medianoche. Es una normativa que no fue elaborada con la participación de todos los actores. No hay manera de que las comunidades terapéuticas puedan hacer esas adecuaciones.  Esto va en contra del trabajo que venimos haciendo en conjunto con la Sedronar”, le dijo a El Marplatense Fabian Chiosso, presidente de FONGA (Federación de Organizaciones no Gubernamentales de la Argentina para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas). “Esto refleja una linea que apunta a que no existan más tratamientos residenciales”, agregó.

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"EL ESTADO NO TIENE ESTRUCTURA"

Para Chiosso, el sistema público no puede hacer frente a la demanda que hoy cubre el sector privado. “El Estado no tiene estructura, porque la demanda es muy diversa y muy compleja. Esta gente pretende reducir el consumo de drogas a un mero problema de salud mental. Es un error de concepto muy grande”, indicó.  “Se apunta a destruir lo que está construido, a cambio de nada. ¿Quién se va a hacer cargo de los adolescentes? ¿Quién se va a hacer cargo de las mujeres embarazadas? El Estado no lo va a hacer”, reflexionó

El titular de FONGA revalorizó la función del operador terapéutico, desconocido por el Estado. “En algún momento, alguien decidió que las comunidades terapéuticas son lo mismo que un hospital psiquiátrico”, expresó. “El operador trabaja gestionando el día a día de la comunidad terapéutica. Acompaña a la persona, la escucha, la incluye… Es una tarea fundamental. También hay personas que lo hacen en los barrios. No es solamente un tema de profesionales de salud mental, que en muchos casos no están capacitados”, amplió.

A su vez, Fabian Messina, titular de la Posada del Inti, una comunidad terapéutica que contiene a 150 personas con problemas de adicciones, explicó el proceso terminó en esta resolución. “En septiembre de 2015, el Gobierno anterior crea la resolución 1484, que adelanta la adecuación a 2016, por lo que teníamos que cerrar las instalaciones en este año. En julio de este año, la nueva gestión deroga la 1484 y convoca a salud mental, a la Sedronar y a las ONG  para articular políticas. Nos pidieron un proyecto, pero no nos consultaron nunca más. Y ahora sale esta resolución, que desconoce a las ONG y todos los programas terapéuticos. Proponen enfermeros y profesionales. Nosotros a eso lo tenemos, pero también tenemos el rol del operador terapéutico, que es fundamental, porque vive las 24 horas con el paciente y lo contiene muchos aspectos”, señaló.

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En esa línea, Messina aclaró que “la ley de salud mental sólo se basa en psiquiatría, reduce las adicciones a un problema de salud mental. Pero la internación en comunidad terapéutica no es clínica. Es distinto, tiene que ver con una internación más social. Es de contención. Por ejemplo, si el paciente esta llorando, el operador terapéutico capaz que se toma un mate con él y lo acompaña con una charla”.

"BAJO ESTE PARADIGMA, SE RETROCEDE 50 AÑOS"

Asimismo, el titular de la Posada del Inti planteó la diferencia entre el paradigma que propone el Estado y el trabajo que se realiza en el ámbito privado. “El Estado plantea retroceder 50 años, volver a lo que establecido antes de la revolución de la salud humanitaria. Un paciente va a atenderse, toma medicación, le toman la presión, los signos vitales y charla una vez por semana con el psicólogo. Ese es el tratamiento que disponen”, indicó. “Bajo ese paradigma, lo que nosotros hacemos, con terapia de grupo, seminarios, actividades laborales, talleres educativos, la escuela primera, la secundaria…  todo eso queda afuera”, remarcó.

Con un dejo de resignación, Messina también cuestionó la política histórica de la provincia de Buenos Aires en adicciones. “La política pública de la provincia de Buenos Aires es esta. Los CPA se caen a pedazos. Las últimas tres gestiones no han reparado en los adictos”, señaló. “Por más que lo tapemos, el tema del consumo de sustancias aparece en todos lados y se está complejizando. La realidad se encarga de mostrarte el problema a cada rato. Cada vez hay mayo demanda. Yo estoy luchando por abrir el paraje San Francisco, para tratar a más gente. Y hay muchos lugares más que podrían avanzar. Pero sigue vigente la prohibición de habilitar nuevos lugares”, añadió.

 


 

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