“Para correr 100 kilómetros, tenés que estar curtido en la vida”

Manuel Méndez, el atleta marplatense que ganó una maratón en Malvinas, representará a la Argentina en el Mundial de ultramaratón de España

Por Redacción

domingo 20 de noviembre, 2016

El marplatense Manuel Méndez no olvidará nunca aquel glorioso domingo 20 de marzo de 2011, cuando hizo historia al ganar la maratón de las Islas Malvinas. Ese día, se dio el gusto de dejar atrás al inglés Hugh Mardsen y festejó en un suelo que guarda mucha tristeza y dolor en el alma de los argentinos.  Tenía 40 años y, tranquilamente, ese podría haber sido su broche de oro en el atletismo. Sin embargo, hoy, con 45, no puede parar de ponerse objetivos y el próximo domingo competirá en el Mundial de ultramaratón en Los Alcazares. Será una carrera de 100 kilómetros en tierras españolas, donde Manuel participará con el equipo argentino de la distancia.

Antes de viajar a Europa, Méndez dialogó con El Marplatense y dejó en claro por qué decide entrenarse cada día, pese al paso del tiempo: "No me imagino la vida sin correr. Quizás este sea mi último Mundial, no lo sé. El cuerpo va pasando factura, uno se cansa, las recuperaciones son distintas… Pero uno trata de ponerse objetivos. Siempre hay un objetivo, ese es el combustible, saber para qué lo hacés", explicó. "Ya planifiqué todo el 2017 y ya estoy pensando en carreras para el 2018. Esa es la llama que te mantiene vivo. Mientras vos tengas ganas e iniciativa y te pongas objetivos, no hay fin. Además, uno es muy competitivo y tiene que buscar dónde puede seguir siendo competitivo. Yo arranqué corriendo 800 metros en pista, he corrido 1500 metros en nacionales. Después corrí maratón y pude ganar algunas. También carreras de aventura… Hoy estoy cómodo en ultramaratón y, a esta edad, poder competir en un Mundial me demuestra que no estoy equivocado", remarcó.

-¿Qué podés contar de este nuevo desafío?

-Es un Mundial de 100 kilómetros en ruta. Por suerte Argentina presenta equipo, que es cuando van más de tres integrantes. Vamos cinco argentinos. Hay uno que está radicado en España, que es Pedro Morán. También están Alberto Sequeira, de Bolívar, Cristian Malgioglio de Mendoza; Pablo Barnes, que está radicado en Italia, y yo desde Mar del Plata.  Va a ser mi tercer mundial en la distancia. Fui a Qatar en el 2014, a Winschoten (Holanda) en 2015. Esto es una alegría enorme.

-¿Cuánto se tarda en correr 100 kilómetros?

-La punta está en 6 horas y media, es muy veloz. Es en un solo tramo y todos tenemos que hacer los 100 kilómetros. Este es un equipo de la Confederación Argentina, en un Mundial hecho por la Asociación Internacional de Atletismo. Tenés la clasificación individual y, por otro lado, está la clasificación por países, que se hace con la suma del tiempo de los tres primeros de cada país. Ahí es donde nosotros tenemos más chances de escalar posiciones, porque somos muy parejos. Eso nos va a llevar para arriba. Vamos a estar mejor ahí que en lo individual. En 2014, clasificamos al país entre los 20 primeros entre 60 equipos. Ahora queremos mejorarlo.

-¿No es extraño correr esa distancia a los 45 años?

- En lo que es ultramaratón, el rango de edad es mucho más amplio. No vas a encontrar corredores de veintipico de años, son la minoría. Porque al ser una carrera tan larga, en la que el físico se expone a tanto esfuerzo y a tanto castigo, no solamente tenés que tener preparación física. Tenés que tener preparación mental, tenés que estar curtido en la vida, para bancar situaciones complicadas, porque en una carrera así vos tenés muchos altibajos y tu experiencia de vida es la que pesa. Por otro lado, tenés que tener el cuerpo totalmente formado y con muchos kilómetros en las piernas. Se pueden dar situaciones que nunca viviste, que te dejan desorientado y que termina indefectiblemente en un abandono. Yo ya llevo 27 años corriendo, entonces eso hace que conozcas tus dolores, tus puntos débiles, tu cuerpo.  Tenés que tener tu cuerpo muy en sintonía para saber lo que le está pasando, lo que necesita comer, tomar… No es tan fácil para una persona joven, que a los veintipico de años está terminando de desarrollar sus músculos, sus tendones, sus articulaciones, sus  cartílagos.

-¿Llegaste a correr 100 kilómetros en la preparación?

-No, la preparación lleva entre 3 y 4 meses. En la planificación, tenés etapa de cargas, de intensidad, de descarga. En el punto máximo de carga, he llegado a correr hasta 60 kilómetros. No se corre más porque el desgaste que sufre el cuerpo te impide recuperarte. Es como un maratón: cuando entrenás para un maratón, nunca llegás a correr 42 kilómetros, hacés 30 o 35.

-¿Cuánto te lleva recuperarte después de una ultramaratón?

-Primero tenés los dolores musculares, las microlesiones, que siempre van a existir, por más que te vaya bien y no tengas problemas en la carrera. Sí o sí vas a tener pequeños derrames, las articulaciones van a estar inflamadas… Se termina la carrera y automáticamente vas a una bañera con el agua helada, cubitos, barra de hielo y adentro. Un shock de crioterapia te soluciona el 70 u 80 por ciento de los dolores inmediatos. Y después tenés que ser muy cuidadoso en la reposición de lo gastado, en la alimentación, en los minerales y el descanso. Son 15 días en los que necesitás poner el foco en la recuperación.

"A LA MARATÓN DE MALVINAS NO LA CAMBIARÍA NI POR UN JUEGO OLÍMPICO"

A Manuel Méndez se le pone la piel de gallina al recordar la Maratón de Malvinas, el logro más impactante de su larga trayectoria en el atletismo. El triunfo se dio en el marco de una semana altamente emotiva, con recorrido por los escenarios de combate y gratificante sensación de enterrar en las islas a la bandera de Quilmes, el club de toda su vida. “Lo de Malvinas fue lo mejor. No lo cambiaría por nada, ni por un Juego Olímpico. Fue una experiencia única y la guardo en el mejor de los recuerdos y en lo máximo que haya podido hacer”, destacó.

-Ganarle a un inglés en Malvinas debe tener un sabor especial...

-Sí, la verdad que sí. Había entrenado como nunca en ese verano, pero después yo sabía que la lucha iba a ser más mental que física. Mi objetivo era estar ahí y pelearla. No iba con seguridad de ganarla ni mucho menos, pero sabía que iba a estar cerca. Y cuando me encontré con que iba primero, que es cuando tenés que tener más seguridad, empecé a tener dudas. Pese a tener prácticamente asegurado el resultado, aparecieron las dudas. La parte emotiva es lo que te lleva a eso. Fue muy movilizante y me permitió conocer gente maravillosa después de la carrera. La verdad que la gente se portó muy correcto, tuve libertad de movimiento y expresión. Obviamente que tenés que ser respetuoso, porque si no, condicionás a la gente que quiere ir en los años siguientes. Pero fueron muy correctos y me sentí bien. Conocí algo que me movilizará para siempre.

-Recorriste escenarios de combate…

-Por la carrera pasé por el aeropuerto, que era tan importante en ese momento. Incluso, frente al aeropuerto, estaba el lugar donde se había lanzado el Exocet que hundió el Glamorgan, unos días antes de la rendición. Después, durante la semana en la que estuve, pasé por todos los montes donde se combatió: Tumbledown, Sapper Hill, Kent. Longdon… Longdon tiene una energía distinta, mala. Pisas Longdon y pisas muerte, es terrible la sensación, te moviliza terriblemente. Estuvimos en San Carlos, en Darwin…

-¿Es cierto que enterraste la bandera de Quilmes en las islas?

-Sí. Yo hasta el año pasado estaba vinculado a Quilmes. Ahí empezó mi carrera deportiva y siempre estuve vinculado. Por eso, en Malvinas quedó enterrada una bandera, como un gesto muy grande. Yo amo ese club. Cuando empecé a correr en el club, mi entrenador era Raúl Alfonso, preparador físico del equipo de Liga. Entonces, compartíamos gimnasio con los chicos, me invitaban a los partidos… Después, el club no pudo seguir con la actividad, pero yo seguí yendo a todos los partidos y me fanaticé.  Y como en Malvinas no podía llevar nada de Argentina, llevé la bandera del club y quedó allá.

EL APORTE PARA SU AMIGA "MARITA" PERALTA

Corría el verano de 2012 y Manuel Méndez no sabía si volver a Malvinas o ser la liebre (correr por delante del maratonista, bien cerca, para marcarle el ritmo) de María de los Ángeles Peralta en Rotterdam (Holanda). Hasta que una charla con José María “Coty” Lambertini, referente del Centro de ex Combatientes de Malvinas en Mar del Plata, le aclaró el panorama. “Marita había hecho una marca y se la habían bajado. Yo quería ayudar a mi amiga, porque con Marita nos conocemos de chiquitos, pero también tenía la invitación para volver a Malvinas. Hasta que le pregunté a Coty Lambertini y me dijo: ‘No conocés Holanda, andá a Holanda. En Malvinas ya está, ya lo hiciste. Capáz que vas y salis tercero… Andá a ayudar a tu amiga’. No necesité más nada…”, explicó.

La apuesta no pudo haber salido mejor. “Le marqué el ritmo a Marita y pudo hacer la marca necesaria para ir a Londres. Ajustadísima, pero lo logró”, recordó Méndez con una sonrisa.

 


 

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