Grooming y el riesgo de los menores en las redes

La fiscal Graciela Trill habló con El Marplatense sobre ciberacoso sexual infantil, un delito vinculado con el uso de las nuevas tecnologías, que afecta a menores de edad.

Por Redacción

miércoles 14 de diciembre, 2016

La fiscal de Resolución Temprana de Conflictos, Graciela Trill, habló con El Marplatense sobre grooming, ciberacoso y  los riesgos vinculados con el uso de las nuevas tecnologías.  “Son dos temas absolutamente distintos, que pueden asemejarse porque implican una aproximación a través de redes sociales o de cualquier tipo de dispositivo. Sin embargo, tienen características propias que hay que abordarlas distinto”, aseguró.

El grooming “implica el caso de un adulto que se acerca o se pone en contacto con un menor de edad por cualquier tecnología o cualquier medio de transmisión de datos”. Este delito está contemplado en el artículo 131 del Código Penal, según el cual “será penado con prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

En ese sentido, Trill explicó que el grooming “significa arreglarse para tener un contacto previo, porque lo que hace la persona es disfrazarse en una identidad apócrifa, de menor de edad o de adulto joven, para contactar a un niño o a un adolescente con el fin último de cometer un delito contra la integridad sexual”.

En relación a las renuncias que han llegado a la unidad fiscal, Trill señaló que “por lo general han sido hechas por los padres de los niños. No tenemos una gran cantidad de denuncias y, en esto casos, lo más importante es preservar todo tipo de contacto que se haya hecho. Es decir, no manipular la información y no remitirla a otros contactos o ponerlas en conocimiento para evitar malograrla”. Por su parte, en cuanto a pornografía infantil, las denuncias provienen de un servidor que se encuentra en Estados Unidos, montado a partir de una iniciativa de Missing Children para detectar en las redes niños perdidos. A partir de ahí, cuando identifican una IP de donde parte, lo comunican al país receptor con el que tienen convenio. En este caso, tienen convenio a través de la Procuraduría de la provincia de Buenos Aires, por medio de la Ciudad Autónoma”.

El número de denuncias relacionadas a pornografía infantil han aumentado y se han efectuado condenas. En cambio, “ha  habido pocas denuncias de grooming y en algunas no se ha podido avanzar porque se ha perdido la prueba. Ha habido manipulación previa o algún tipo de alerta en las redes, que ha hecho que se diluyera”, reconoció la fiscal.

Sobre los métodos preventivos que deberían llevar a cabo los padres y los educadores, Trill recomendó: “involucrarse en lo que están haciendo los hijos, instalar filtros en relación a sitios pornográficos o de violencia explícita, estar atentos a algún cambio de conducta y prevenirlos acerca de los peligros que conlleva el uso de las redes”.

Ciberacoso en mayores de edad

Cuando la víctima es un adulto, no se trata de grooming. El de los adultos no está tipificado como delito. Sin perjuicio de eso, cualquier tipo de ciberacoso en relación a una persona mayor podría constituir, por ejemplo, un delito contra la libertad individual y se investiga de otra manera”, desarrolló Trill.

La víctima es mayoritariamente una mujer y el agresor es una ex pareja. En este punto, la referente de la unidad fiscal indicó que por lo general “se trata de personas que son conocidas, que no una usan una personalidad apócrifa”.

En cualquier caso, Trill remarcó que “es importante formalizar la denuncia, a efectos de ver si puede estar inmersa en otro tipo penal” y aclaró que “corren los mismos elementos probatorios”.

“Si se vincula con alguna ex pareja, se denuncia en la Comisaría de la Mujer. Si llega a ser un tema que no se tiene consciencia de quién es, y hay que rastrear el IP, se puede realizar en cualquier comisaría o bien en la dirección departamental de investigaciones. A partir de ahí se inicia la denuncia”, describió.

Además, indicó que mientras “el grooming tiende a proteger la vulnerabilidad de los niños y de los adolescentes en relación al empleo de las redes sociales, como grupo vulnerable; el otro tema está inmerso en una cuestión de violencia de género que se origina en una ex pareja”.

 


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