Prohíben antibacteriales en jabones y aerosoles

La Anmat prohibió el uso de sustancias antibacteriales en productos de aseo personal debido a que el abuso de estos antisépticos produce resistencia antimicrobiana.

Por Redacción

lunes 26 de diciembre, 2016

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) emitió una resolución que prohíbe el uso de sustancias antibacteriales en productos de aseo personal debido a que el abuso de estos antisépticos produce resistencia antimicrobiana.

En consonancia con lo dispuesto en septiembre último por la FDA (Food and Drug Administration), la Anmat resolvió darle dos años a la industria para adaptarse a la nueva disposición que prohíbe el uso de “jabones líquidos, jabones en barra, espumas, geles y todo otro producto de aplicación tanto en manos como en cuerpo, diseñados para usarse con agua y enjuague posterior”.

Además, se limita la concentración máxima autorizada de triclosán, utilizado normalmente en dentífricos, enjuagues bucales, desodorantes, polvos faciales, cremas correctoras y productos para limpieza de uñas.

A través de un comunicado, la Anmat advierte que “recientemente la FDA ha emitido una monografía definitiva que prohíbe la comercialización de productos antisépticos de venta libre para el lavado de manos y cuerpo que se enjuagan con agua”, también agrega que dicha medida se basó “en datos científicos que indican que la exposición a largo plazo a ciertos ingredientes activos usados en los productos antibacteriales podría presentar riesgos para la salud como la generación de resistencia a antimicrobianos y efectos hormonales”.

Por otro lado, sostiene que dichos productos están “dirigidos a individuos generalmente sanos en los cuales el riesgo de infección y el alcance de su propagación es relativamente bajo en comparación con el ámbito de la atención de la salud, en el que los pacientes son generalmente más susceptibles a las infecciones y el potencial de propagación de estas es mayor”.

En el documento de la FDA también se establece que “no existen estudios clínicos que avalen una eficacia superior por parte de estos productos frente a los jabones no antibacteriales en la prevención de enfermedades o en la reducción del riesgo de infecciones cuando son utilizados en el ámbito del hogar y en lugares públicos”. Este, precisamente, es el caballito de batalla publicitario que suelen utilizar las empresas que comercializan este tipo de productos.

Fuente: Clarín


 

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