Quilmes armó su fiesta ante Peñarol

El “Cervecero”, de mejor actualidad, se aprovechó del mal momento del “Milrayitas” y le volvió a ganar. El equipo de Javier Bianchelli se impuso 78 a 61 y ganó dos clásicos seguidos después de 13 años

Por Redacción

viernes 3 de marzo, 2017

Quilmes hizo gala de su mejor actualidad y le ganó con claridad el clásico a Peñarol por 78 a 61 en el Polideportivo. Si a este tipo de duelos no importa demasiado cómo llega cada equipo, el “Cervecero” expuso el costado lógico del básquet: generalmente, gana el que mejor juega. Y el equipo de Javier Bianchelli juega mejor que el de Marcelo Richotti. Este viernes, el “Tricolor” marcó una amplia superioridad en el primer cuarto y, pese al empuje del “Milrayitas, se quedó con una victoria incuestionable, para adelantarse 2 a 1 en los enfrentamientos de la temporada y seguir soñando con entrar a playoffs.

De entrada, Quilmes estableció una postura dominante. Muy sólido en defensa, robó en línea de pase y corrió en transición. A cancha abierta, el “Cervecero” se lució con dos volcadas de Basualdo y un doble con yapa de Eric Flor. Peñarol sólo pudo mantenerse a tiro durante un rato, a partir de la capacidad goleadora de Pettigrew, único sobreviviente de la telaraña quilmeña. Cuando ayudó sobre el estadounidense, Quilmes se escapó con amplitud. Un gran ingreso de Eslava (7 puntos y una clase de poste bajo) y un buen cierre de Vildoza le permitieron al “Tricolor” cerrar el primer cuarto ganando por 16: 28-12.

El dominio quilmeño mermó en el segundo cuarto. La falta de pases le restó fluidez (Vildoza tuvo mucho la bola en la mano) y ya no hubo tiros cómodos ante un Peñarol que ajustó su defensa y atacó con más paciencia para evitar las réplicas. Dos bombazos de Reed y Figueroa acercaron a los de Richotti (32-24). Pero sus limitaciones ofensivas le impidieron acercarse más. Y el “Cervecero” se fue al descanso ganando 41 a 31.

La defensa de Peñarol volvió a mostrarse firme en la reanudación. Pese a que Quilmes amagó con escaparse con un triple de Robinson (47-33), el partido ya era otro. Muy distinto al del demoledor comienzo quilmeño. Con su convicción para frenar las penetraciones y proteger su canasto, y con más empuje que juego en ataque (Pettigrew, bien defendido por Robinson, fue la vía más confiable), el “Milrayitas” llegó a ponerse a 6 (51-45). Pero Quilmes lo cerró mejor, con el juego en pareja entre Vildoza y Eslava y la decisión de Flor para atacar el canasto (56-45).

En el último cuarto, no hubo lugar para la heróica de Peñarol. Quilmes encontró conversiones valiosas de Basualdo y Vildoza y contó con un explosivo cierre de Flor, que liquidó el juego. Así, el “Cervecero” se dio el gusto de ganar dos clásicos seguidos por Liga Nacional después de 13 años. Y Peñarol se fue masticando bronca, envuelto en la preocupación de no hallar una identidad colectiva confiable.


Quilmes (78): Luca Vildoza 13, Eric Flor 23, Tracy Robinson 10, Ivory Clark 5 e Iván Basualdo 10 (FI) Ariel Eslava 11, Enzo Ruiz 0, Diego Cavaco 0,  Bruno Sansimoni 6.   DT: Javier Bianchelli.

Peñarol (61): Juan Pablo Figueroa 5 (x), Rob Reed 12, Steffphon Pettigrew 15, Leonardo Gutiérrez 4 y Roberto Acuña 3 (FI) Alejandro Diez 4, Franco Giorgetti 14, Juan Manuel Torres 4, Joaquín Valinotti 0, Juan Ignacio Marcos0.  DT: Marcelo Richotti.

Parciales: 28-12, 41-31 y 56-45.

Árbitros: Daniel Rodrigo y Rodrigo Castillo.

Estadio: Polideportivo Islas Malvinas.

MARCO FESTIVO Y CON BANDERAS

Cerca de 5.000 personas se acercaron al Polideportivo para presenciar el tercer clásico de la temporada. Pese a la recomendación del presidente de Quilmes, Pablo Zabala, que había pedido a sus hinchas concurrir con ropa blanca y sin banderas, el público quilmeño lució sus “trapos” en la cabecera. En definitiva, hubo un lindo duelo de hinchadas, como suele ofrecer el clásico marplatense.

13 AÑOS DESPUÉS

La última vez que Quilmes había ganado dos clásicos consecutivos fue en la temporada 2003/04, con Alejandro Pepiche como entrenador. A partir de esa temporada, Peñarol se erigió en un amplio dominador del historial entre ambos.

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