Pasan los años y la Escuela Secundaria 34 sigue a la espera de respuestas

Directivos del establecimiento educativo que se encuentra en cercanías del basural, aseguran que hay reclamos de más de 15 años que aún no tienen solución. Casi la tercera parte de la matrícula pierde, por semana, dos días de clases por falta de aulas.

Por Redacción

domingo 26 de marzo, 2017

Muchos directivos escolares sienten por estos tiempos que la distancia funciona casi como un condicionante clave para determinar la efectividad de una respuesta. Es que a veces, cuando los reclamos vienen de tan lejos, sus recorridos se hacen difusos y parecen nunca llegar a los oídos del Estado. Entonces, la esperada respuesta tampoco llega. Pese a la insistencia, los años, la urgencia, y el desgaste, no hay forma de desatar ese nudo burocrático. Y así, los kilómetros de necesidades y pedidos quedan atascados a mitad de camino.

"¿Por qué los que menos tienen, tienen que seguir sufriendo?”, es la pregunta, aún sin respuesta, que se hacen dos directoras. Se trata de Sandra Llarias y Lorena Airoldi, quienes respectivamente están a cargo de la Escuela Primaria 44 y de la Escuela Secundaria 34, que comparten el mismo edificio, ubicado en el kilómetro 12,5 de Antártida Argentina, en cercanías del predio de disposición final de residuos.

Ambas aseguran que ese lugar les queda “chico” desde hace años. Entre primaria y secundaria, son cerca de 400 niños y adolescentes, de barrios como Santa Rosa del Mar, Las Canteras, Lomas del Golf, San Patricio, los que se acercan para aprender algo nuevo cada día. Pero las limitaciones de espacio imposibilitan esa oportunidad a gran parte de la matrícula.

“Tengo que recurrir a lo que se llama rotación de cursos. Es decir que dos cursos todos los días quedan afuera de su escolaridad. De los seis años de secundaria, hay dos cursos que desde el inicio del ciclo lectivo tienen por semana dos días menos de clases”, explicó Lorena Airoldi, en un mano a mano con El Marplatense.

Ante el pedido de un nuevo edificio para la secundaria y el adverso panorama, había llegado meses atrás una respuesta parcial por parte de la Unidad Ejecutora Provincial (UEP), que contemplaba una ampliación con "dos aulas y una batería de baños". La obra, debió habilitarse en noviembre, pero esa habilitación nunca llegó.

"Yo contaba con que si en noviembre iban a terminar las obras, ya para marzo iba a estar habilitado. Están las aulas y todo terminado, y es una desinteligencia de la UEP que nunca, a lo largo de un año, envió un inspector de obra para que esto esté en tiempo y forma", señaló la directora de la secundaria, quien expresó: "Yo ya no puedo robarle más espacios a primaria. Estoy dejando chicos sin escolaridad porque no se hicieron las cosas en tiempo y forma. Todo es burocracia, todo es papelerío, y en el medio quedan los chicos que siempre son los perjudicados. Esta es la problemática latente en este momento".

Por su parte, Sandra Llarias agregó a este medio que en los últimos días consiguieron "contacto directo", a través de Natalia Russo, con el Director de Consejos Escolares de Provincia de Buenos Aires, y se mostró a la espera de la respuesta de la nota que se le hizo llegar para que se agilicen los trámites pertinentes. "Nos dijeron que va a ser pronta", comentó.

El aula-comedor, las goteras, el cerco nunca reparado y el gimnasio inexistente

Entre los diversos problemas de infraestructura y mantenimiento que azotan a la comunidad educativa, las directoras puntualizaron en el estado del cerco perimetral que cubre el extenso terreno que abarcan las escuelas. "Lleva por lo menos siete años el reclamo. Nos hemos cansado de pedir la reparación del cerco perimetral, ya que tenemos roturas o faltantes en algunas partes", aseguró Lorena.

"Acá no sólo podemos sufrir la fuga de los alumnos, sino que es peligroso porque hemos tenido situaciones de mucha gravedad, con personas ajenas al establecimiento que entraban por distintos conflictos", dijo, y ejemplificó: "Han venido padres a querer resolver por mano propia un problema y como está el cerco abierto, los tengo de sorpresa adentro de la escuela. Los chicos están en riesgo".

La necesidad de un espacio para que los chicos hagan educación física se suma también a la lista de pedidos sin respuesta. "Estamos en el medio del campo y acá llega abril, mayo, y hace mucho frío. Nos sobra terreno para hacer un tinglado como corresponde. Sacar los chicos afuera es arriesgarte a que se enfermen. No hay un espacio y nos arreglamos con lo básico", coincidieron las directoras.

Asimismo, manifestaron preocupación por las "goteras" que se han acrecentado en las últimas semanas en el edificio. "Se me ha arruinado papel importante de Secretaría porque hay una junta entre dos losas. Parecía una catarata. La única solución que tenemos es corriendo los muebles", afirmó Lorena Airoldi, quien manifestó: "Es vergonzoso. Hay goteras en todos lados porque no hay membrana en gran parte del edificio. Ya hay un desprendimiento de mampostería".

Por otra parte, la falta de aulas también genera complicaciones directas a la hora del armado del comedor escolar. "Esta comunidad necesita un comedor de lujo y hoy, está siendo usado en primera medida como un aula y después nos tenemos que apurar para prepararlo como tal", explicaron.

"Sin contar la problemática de que siempre se le dio de comer a la escuela secundaria y hoy por hoy no existe la voluntad desde el personal de cocinar para toda la escuela. Sólo lo hacen para primaria", aseguraron las directoras, y continuaron: "No contamos con personal designado para secundaria pero, en realidad, el personal está. Es una mezcla de todo, es como un trabajo a reglamento".

"Somos una escuela olvidada por el Estado"

Las directoras de la Escuela Primaria 44 y la Escuela Secundaria 34 no ocultaron su "indignación" por la ausencia del Estado en más de diez años y no dudaron en calificar como "desgastante" la compleja realidad que deben afrontar día a día.

"Es una escuela que es el centro de la vida para estas familias; algunos no conocen ni el centro ni la playa porque no salen de este entorno. Da indignación e impotencia", expresó Lorena, quien sostuvo: "Acá un arreglo es una nota, un pedido, dos llamados, cinco visitas al Consejo Escolar, llorar, amenazar con que no doy clases... sólo para lograr algo".

Sobre los reclamos, reconocieron que hay algunos que llevan más de 15 años esperando por una respuesta. "No hemos visto gente manteniendo este lugar. Eso no existe. Todo tiene que romperse, caerse, para llegar a la instancia de que no pueden darse más clases", explicaron, y agregaron: "Son años que vienen de reclamos y reclamos. Somos una escuela olvidada, nos sentimos olvidados".

"Es desgastante esta burocracia. Es desgastante porque siempre terminás descuidando algo. Estos chicos tienen muchas necesidades. Quizás no tienen un baño digno en la casa, y por lo menos tendrían que tenerlo en la escuela, pero ni siquiera eso", indicó la directora de la secundaria, quien graficó: "No puede ser que estén compartiendo un baño chicos de 6 años de primaria con los que tienen 18 años en secundaria. Eso no se puede hacer".

Las manos voluntarias

Por esta fecha, la escuela se encuentra en plena etapa de "renovación" de algunas aulas, con la colaboración de algunas familias y maestros que se encargan de realizar los trabajos de pintura en distintos lugares del edificio.

"Nación otorgó un monto por medio de SITRARED de 100 mil pesos, para reparaciones menores. Si yo llego a pagar la pintura y la mano de obra por una empresa, no hago nada", señalaron, y agregaron: "Es un trabajo nuestro ir a las pinturerías, pedir presupuesto, y es una locura porque nosotros tenemos que estar a cargo de la parte pedagógica. No hay que se haga cargo de eso".

Al respecto, Sandra Llarias dijo que le había solicitado al Consejo Escolar "gente de la cuadrilla" para que se encarguen de pintar lo que estaba previsto. "Me respondieron: 'te averiguo, pero no sé si hay'. Y nunca nos respondieron. Esto lo hemos pedido antes de empezar las clases. Todo es a pulmón", aseveró.

"Además de nosotras, contamos por suerte con la buena voluntad de algunas familias y de maestros. Hay una mamá de una cooperadora, el esposo, y otras mamás. También el equipo de Desarrollo Social de Nación vino un sábado y se pudo adelantar varias cosas", destacó.

Dentro de la ayuda recibida, la directora de la escuela primaria agradeció las donaciones de alimentos que se perciben por parte de los colegios Don Orione y Tavelli, además de la reciente llegada de 75 guardapolvos y de dos calefactores, que se gestionaron por la cartera de Nación a través de Florencia Ranelucci.

Entre otras cuestiones, Airoldi y Llarias indicaron también que debieron realizar con voluntarios los trabajos correspondientes de poda y desmalezamiento en la zona, ante la falta de respuestas del Municipio. "El año pasado con mi motosierra personal y con padres voluntarios vinimos a sacar ramas que estaban por romper el techo de chapa. Todos voluntarios fueron", remarcó Lorena.

"Acá tuvieron que venir ex auxiliares y todo el mundo con su máquina particular para poder hacer algo por la escuela olvidada por el Estado", insistió, y añadió: "Esto además es una boca de lobo de noche, que es cuando funciona la primaria para adultos. No se ve una sola luz, nada".

El transporte público, otra de las limitaciones: "También hay un mundo de este lado"

En la extensa entrevista, la directora de la secundaria adelantó que en los próximos días mantendrá una reunión con referentes de la dirección municipal de Transporte para intentar mejorar la frecuencia de los colectivos que pasan por esa zona.

"Contamos con el servicio del 555 que llega hasta el cementerio y de ahí, cada dos horas, viene un rondín hacia la escuela. En la secundaria tengo cambio de profesores, por lo que necesitan el rondín en tiempo y forma. Necesitamos una frecuencia de una hora por lo menos. El último que pasa entra a las 21 al barrio", explicó Lorena Airoldi.

En esta misma línea, señaló: "Una mamá me contaba que cuando quiere ir al centro tiene que estar pendiente del reloj para tomárselo alrededor de las 19. Hay gente que no puede salir a pasear, como si lo único que funcionara acá es la escuela. También hay un mundo de este lado".

Asimismo, la docente dijo que el otro transporte que transita por la zona es el 501, cuyo recorrido encuentra dificultades por el "terrible estado de las calles". "Es una línea poco conocida y tiene cuatro servicios. Pero si pierden ese transporte, los chicos se quedan sin escuela", aseguró, y agregó: "Y así ha pasado que el colectivo se fue antes y hubo chicos que quedaron varados siete kilómetros para poder llegar a su casa".

 

 


Aquella persona que esté interesada en prestar colaboración de cualquier tipo con la comunidad educativa del establecimiento, puede comunicarse a los siguientes teléfonos: 469-5238 - 223 663 5262 - 223 449 3752.


 

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