El obispo local reconoce falta de sacerdotes para atender los barrios

El obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino, señaló que la escasez produjo “que la iglesia se alejara del vecino”. A su vez, destacó la labor del Papa Francisco en la actualidad.

Por Redacción

domingo 2 de abril, 2017

El obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino, indicó, en diálogo con Radio Mitre Mar del Plata, que existe una escasez de sacerdotes para atender la realidad que se vive en los barrios de la ciudad.

Para el monseñor, “la iglesia se había alejado del vecino porque hay una escasez crónica y no tenemos los sacerdotes suficientes para atender”. Al respecto, explicó: “Territorios extensos. La cosecha es abundante, los trabajadores son pocos, pero tenemos muchos laicos y los laicos son corresponsables de la misión. La misión de los sacerdotes es crear esta consciencia, todos corresponsables en una gran misión”.

“La iglesia es una comunidad que no solo escuchar el mensaje, vive con la gracia de los sacramentos, sino que está comprometida a tener oídos sensibles, llenar ese vacío existencial y darle sentido a la vida, crear ese sentimiento de que es la casa donde se escuchar y se recibe y se integra al que tiene una necesidad”, continuó.

“Hay mucha actividad. Felicito a los sacerdotes porque hay mucho compromiso. La geografía es muy extensa, los barrios crecen desmesuradamente. Desde que yo llegue hay barrios periféricos que tuvieron un crecimiento sostenido y que carecen de servicios y cosas elementales”, enfatizó Marino, quien próximamente dejará su cargo, tras cumplir 75 años.

“De parte nuestra no hay que cansarnos de invitar a un encuentro. No es simplemente una convicción intelectual sobre determinados valores sino que es la experiencia de que hay alguien que no es simplemente un gran personaje del pasado o con el cual probablemente me encuentre al término de mi vida, sino que es alguien bien presente y actual, la fe tiene esa capacidad de ir mas allá de lo que aprecian los ojos u oye el oído corporal. Es una intuición o experiencia interior por la cual yo puedo comunicarme y hablar. Esa fe tiene que ser vivida en familia y en comunidad”, afirmó.

Por otra parte, dijo que “la persona no necesita solo un plato de comida, sino alguien que lo trate humanamente, con naturalidad y realismo. Es un ser humano, tiene sentimientos, tiene una historia detrás, y aquí en lo inmediato, esto que necesita con desinterés y sentirse tratados  con verdadera humanidad, y después atender a la persona aquí y ahora en la medida que se abre y se puede hacer un trabajo más en profundidad”.

“Francisco tiene un enfoque pastoral con una sensibilidad distinta”

A su vez, resaltó la actual labor del Papa Francisco al frente de la iglesia. “Francisco tiene un gran carisma de contacto directo con la gente, es como un líder nato que influye también en ámbitos más amplios que la iglesia institucional. Esos son los rasgos más destacados, el esfuerzo que ha hecho y sigue haciendo por tener otra mirada sobre los problemas de la sociedad, la insistencia sobre la misericordia como clave para aproximarnos a la solución de tantos problemas sociales, el esfuerzo por unir aun sin renunciar nunca a una identidad”, destacó Marino.

Para el obispo, Francisco “tiene un enfoque pastoral con una sensibilidad distinta, acentúa mucho la salida, los gestos, el cambio esta sobre todo en la acentuación más que en la visión global. Es un papa más de gestos y de sensibilidad”. “Se puede notar en él un cambio, antes el daba una imagen de hombre más adusto, reservado, con menos exposición pública, y ahora ha prevalecido la cercanía, el abordaje directo a través de reportajes, sin libreto previo, hay que ver que no es lo mismo ser arzobispo de Buenos Aires que ser Papa”, aclaró.

En esa línea, Marino dijo: “Tratamos de sostener una consciencia de misión, una iglesia en salida como se repite tanto en estos últimos años. Ya Juan Pablo, Benedicto, y el papa actual, la insistencia de dar un giro en la mentalidad. La consciencia de misión siempre existió porque la iglesia o es misionera o no es nada, existimos para comunicar a otros las convicciones que tenemos”.

“Ante el impacto fuerte del secularismo o de otras propuestas de otros caminos religiosos nos damos cuenta que tenemos que salir en búsqueda de aquel que no se acerca, tocar el timbre, proponer para ir creando una cercanía o un reencuentro”, explicó el obispo, haciendo ya referencia a las actividades que ya corresponde a cada iglesia.

“Dejo un mensaje de esperanza, a pesar del mal, el sufrimiento, los errores, las malas noticias que escuchamos, hay una certeza en el creyente y en los cristianos desde mi perspectiva. El bien es superior al mal y es la última palabra de la historia, el triunfo de cristo. Quien se aferra a la esperanza siempre siente renacer sus fuerzas, hay gente sin demasiada letras ni preparación pero que tiene esa sabiduría de la vida, y la ve fuerte y pujando hacia adelante. Cristo es nuestra esperanza”, concluyó el obispo de la ciudad.

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