Microbasurales, una problemática generalizada en la ciudad

Pese al intenso trabajo del municipio, la formación de montículos de basura ocurre en distintos puntos de Mar del Plata. Preocupación de los vecinalistas, que expresan las consecuencias de la contaminación. El intendente insiste con castigar a los infractores.

Por Redacción

domingo 9 de abril, 2017

La proliferación de microbasurales en Mar del Plata ha aumentado exponencialmente. Lejos han quedado aquellos contados terrenos baldíos que durante año lo único que juntaban eran residuos. Solían estar en la periferia y en barrios en los cuales la asistencia del Municipio era escasa o nula.

Sin embargo, con el correr de los años los microbasurales crecieron de manera alarmante, alcanzando a todos los barrios, sin discriminar la periferia y el centro, ni norte ni sur. Ya no fue sólo el terreno baldío, ya cualquier esquina o alguna casa descuidada es el lugar perfecto para la aglomeración de residuos de todo tipo, provocando una contaminación que podría afectar de manera directa a los vecinos.

Si bien han existido campañas de concientización desde la comuna en la gestión pasada, la promoción no alcanzó. Tampoco ha sido suficientemente efectiva la separación de residuos, con sus bolsas verde y negra, cuya recolección se diferenciaba dependiendo el día. Más allá de alguna etapa del año de mayor cumplimiento, la comuna no logró los resultados esperados. Tampoco la empresa de recolección se preocupó demasiado por el asunto, algo similar con su posterior tratamiento en el predio de basura.

Y el dilema comenzaba  a hacerse oír por los pasillos de la Municipalidad. Sin programas que generen definitivamente una concientización y cambien un “fenómeno cultural” que creció en los últimos años, ¿de qué manera se puede aplicar alguna legislación para evitar los microbasurales?. Fuera del micrófono los funcionarios del anterior gobierno municipal contaban con ansias la obligatoriedad de la separación, con diversas sanciones económicas por incumplimiento. Sin embargo, el costo político superaba lo que el ex intendente Gustavo Pulti estaba dispuesto a afrontar. Quedó “en estudio” esa posibilidad, a tal punto que nunca más se revisó.

Llegó la asunción del intendente Carlos Fernando Arroyo. El actual jefe comunal contó con el apoyo de la mayoría de los marplatenses, quienes han visto en el líder de Agrupación Atlántica a un dirigente que demostraba tener orden y la autoridad, sin medir el costo, una cualidad potencialmente importante para este tema.

Desde el comienzo de su gestión, Arroyo se mostró preocupado por los microbasurales. Lo hizo saber en reiteradas conferencias de prensa, señalando que una ciudad limpia, no solo favorece la calidad de vida de sus vecinos, sino que era un factor clave para la llegada de turistas.

Resulta complejo saber cuántos microbasurales hay en la ciudad por el simple hecho que al sanearse uno de ellos, se realiza otro en el mismo lugar días después o en algún punto cercano. A pesar de ello, de la comuna aseguran que son centenares, sin descartar que sean miles. Para tomar dimensiones, desde el Ente Municipal de Servicios Urbanos, se indicó que por semana se ha llegado a limpiar más de 320 microbasurales, cuyo interior estaba compuesto por restos de poda.

Se trató de una situación que sobrepasó también al actual Ejecutivo local. Y la respuesta del intendente no tardó en llegar. En el marco de una conferencia de prensa vinculado a noticias del turismo para la pasada temporada estival, el jefe comunal cerró el contacto con los periodistas con un dato que para él, era solo para agregar, aunque terminó siendo un tema con relevancia nacional.

Arroyo habló de detener a quienes sean descubiertos tirando basura mediante personal policial de civil y con vehículos no identificados. La polémica se desató minutos después y se extendió durante más de una semana. La firmeza del jefe político de la ciudad produjo serias críticas de la oposición, pero, como es habitual, el intendente no se achicó y redobló la apuesta días después, comentando cómo serán esos operativos para detener a quienes “delinquen”, según sus propias palabras.

Así lo comentaba Arroyo:

Un anuncio de semejantes características llegó a los medios nacionales. Los comentarios no fueron positivos para Arroyo, quien mantuvo su idea, aunque, días después habló de aprehender, una vez que se hayan acabado las instancias judiciales que contemplan multas. Así se pronunció el intendente:

Finalmente, el proyecto del jefe comunal no prosperó, al menos no por lo pronto. Pero el expediente posiblemente siga en su despacho. Mientras tanto, el Ente Municipal de Servicios Urbanos continúa con el trabajo en los microbasurales. Al respecto, el titular del área, Eduardo Leitao, mostró su preocupación y destacó la importancia de que el vecino evite tirar basura y denuncie a quienes observa arrojando residuos en vía pública:

También desde Obras Sanitarias han alertado sobre los estragos que genera la basura en los pluviales, uno de los inconvenientes más característicos y preocupantes.

Al respecto, la Gerente de Relaciones Institucionales de la empresa, Silvia Cervera, esto dijo:

En representación de los vecinos, las sociedades de fomento han expresado en diversas ocasiones las consecuencias que genera los microbasurales, con formaciones de residuos que, en algunos barrios, cuesta terminar de contarlos. Y al respecto, Radio Mitre realizó algunas entrevistas con vecinalistas que grafican dicha problemática.

Por un lado, Carlos Vasta, del barrio 9 de Julio, expresó:

También habló Hugo Toso, del barrio Juramento:

Por su parte, Javier Wollands, de El Martillo, manifestó:

Además del  Municipio, hay entidades civiles que se desempeñan también en el cuidado del medioambiente. Muchas de ellas lo hacen cuidando las playas, pero también otras se fijan el aumento de la basura en la calle. Tal es el caso de la institución Vida Silvestre, cuya referente Verónica García, comentó acerca del objetivo ambientalista que llevan adelante en este sentido:

Por su parte, Conrado Murdoca, titular del Departamento de Plagas de la ciudad, explicó cuáles son los problemas de salud que producen los microbasurales, con bacterias, roedores y otras especies que ponen en peligro a los habitantes de General Pueyrredon.

Poco ha cambiado la tónica. A pesar de que se intensifiquen los trabajos, la basura persiste en la mayoría de los barrios de la ciudad. Bolsas con desechos comestibles, de higiene y hasta excremento, son algunas de las cosas que suelen encontrarse en ese rejunte de residuos, donde la poda de los árboles predomina.

La falta de educación de muchos habitantes ha generado que, en mayor o menor consideración, arrojar basura se haya naturalizado por resignación para muchas personas que ya no le encuentran salidas favorables. Muchos dicen que llaman a la línea 147 y a otros números del Municipio y no vienen o, incluso, cuando vienen, al otro día aseguran que hay nuevamente la misma o mayor cantidad de basura en el sitio donde se denunció. Es algo evidentemente cultural, como dijo Leitao.

Ha quedado demostrado que con las campañas de concientización por medios de comunicación rédito no se ha conseguido. También ha quedado evidenciado que detener a los infractores no se soluciona la problemática. Se presume que la disminución de estos hechos conduce a alguna medida que se encuentre en el medio de una política permisiva y de otra que es abruptamente opuesta, llegando al límite de lo ilegal.

Hay una problemática irresuelta, cuya coyuntura produce que el único camino sea remediar lo mal hecho, es decir ir detrás del basural formado  y limpiarlo, pero no prevenir. Será uno de los desafíos del intendente Carlos Fernando Arroyo y su equipo, quienes deberán reformular un plan que contemple todos los atenuantes comentados en uno solo. Y al respecto, el propio Arroyo dijo que la decisión de la Administración es poner la ciudad en condiciones óptimas. Señor intendente, es su momento de hacerlo.

 


 

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