Las “olas” que hacían los vehículos destrozaron comercios en Avenida Edison

“Como nadie corta el tránsito, los autos y camiones pasan y las olas hacen que te revienten los vidrios”, aseguró uno de los comerciantes y agregó que “cuando entra el agua, te agarra la desesperación”. Además, algunos vecinos “se pusieron nerviosos y empezaron a tirarle piedras a los vehículos”.

Por Redacción

lunes 10 de abril, 2017

En el barrio Termas Huinco, el temporal que azotó a Mar del Plata también se hizo sentir. Los vecinos aseguraron que cada lluvia fuerte genera un problema, y la circulación de los vehículos por la zona inundada provocó muchos daños en los comercios.

“El sábado se me estalló un vidrio y el agua cuando sube, no hay manera de pararla. Entró 50 centímetros, como nadie corta el tránsito los vehículos pasan y las olas hacen que te revienten los vidrios”, afirmó Diego, un comerciante, a El Marplatense.

Ante esta situación, los propios vecinos decidieron cortar el tránsito. “Lo hicimos nosotros mismos, hasta se estaba poniendo complicado con los conductores que no paraban… Hoy vino la Policía Local y se cortó. Pero el sábado fue completamente distinto por el caudal de agua”, describió el dueño de la granja.

A Diego, una de las olas que generó un camión le reventó el vidrio y como consecuencia le dejó los motores mojados y tuvo que cerrar su negocio. “Se puede recuperar, con paciencia, usando lubricante para que salga la humedad de las máquinas y esperar”, indicó.

Asimismo, el comerciante aseguró que no es la primera vez que ocurre esta situación. “Esto ya viene desde hace mucho, pasa uno, pasa otro y otro y siempre lo mismo. Cada vez que se largan esta tormenta dicen que ‘fue una lluvia que nunca cayó en Mar del Plata’. Ahora, como esta, ‘no hubo nunca’ y en unos meses, va a haber otra ‘como hubo nunca’. La cuestión es que siempre te inundás y nadie aparece para ver cómo se puede colaborar”, cuestionó.

“A veces no te queda otra, tenés que seguir y pienso que algún día lo tienen que solucionar. Siempre dicen que no se puede terminar la obra, que ahora depende de Nación, que hay un litigio, un conflicto… Ya te cansa, y después quedás expuesto. Cuando llueve, báncatela, nadie va a venir a ayudarte, salvá lo que puedas y si te fundís, te fundís”, agregó.

Otra de las comerciantes de la zona indicó en diálogo con este medio que “el Municipio debería cortar las calles e impedir que pasen los autos, porque es más el desastre que hacen las olas que generan los camiones y colectivos que la lluvia en sí”.

La dueña de un lavadero aseguró que “esta zona siempre se inunda, pero fue más que otras veces”. “El negocio se llenó de agua unos 4 o 5 centímetros, el peligro era que se mojaran los motores de las máquinas, que gracias a Dios no pasó. Pero estábamos cortando clavos hasta que empezó a bajar un poco”, señaló.

En este sentido, indicó que “ya que no se hacen obras de fondo, deberían hacerse paliativos en esos momentos, lograr que se corten las calles y que el desastre sea menos”, comentó la comerciante y apuntó: “Fue feo porque estás acá y no sabés qué va a pasar. Cuando entra el agua, te agarra la desesperación. Se te moja todo, perdés la mercadería”.

Otro dueño de un local de la zona coincidió en que “el sábado fue terrible, en menos de dos horas ya teníamos el agua adentro, medio metro aproximadamente”, pero agradeció que no perdieron la mercadería.

Con respecto a los vehículos que pasaban, dijo que “no respetaban nada, no tienen un poco de compasión por la gente” y añadió que “algunos se pusieron nerviosos y  empezaron a tirarle piedras a los autos y los colectivos”.

 


 

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