Juicio por Analía Magliaro: los dos ex militares no prestaron declaración

Este martes y miércoles continúan las audiencias testimoniales, y la semana próxima se espera el inicio de la etapa de alegatos. Los represores Alfredo Arrillaga y Leandro Marquiegui están acusados por el homicidio agravado por alevosía y ensañamiento de la joven, ocurrido en 1976.

Por Redacción

miércoles 12 de abril, 2017

En la primera jornada del juicio oral y público en el que están involucrados los ex militares Alfredo Manuel Arrillaga y Leandro Edgar Marquiegui por el homicidio de Analía Delfina Magliaro, ocurrido en 1976 durante la última dictadura militar, los represores prefirieron no prestar declaración. Durante este martes y miércoles continúan la audiencias testimoniales, y la semana próxima se espera el inicio de la etapa de alegatos.

Al hablar de las responsabilidades de los acusados, los fiscales repararon en que Arrillaga era entonces Jefe de la División III Operaciones de la Agrupación ADA 601; mientras que Marquiegui se desempeñó a cargo de la Sección Inteligencia (S2) de la Jefatura de la misma Agrupación, base fundamental en que se apoyaba la denominada “lucha contra la subversión”.

Para el Ministerio Público Fiscal, el traslado de Magliaro de Banfield hasta Mar del Plata obedecía a un requerimiento de la Subzona 15. Y se reparó en que el oficial Valentín Rezett, quien firmó un recibo al llegar la víctima -y fue condenado a prisión perpetua- estaba bajo la órbita directa de Marquiegui.

La lectura del requerimiento de elevación a juicio incluyó también detalles del marco histórico, del plan sistemático de persecución, secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos; se citaron también las pruebas reunidas en la investigación y se dio cuenta de cómo funcionaba y estaba constituida la estructura represiva en aquel momento.

Al dar la palabra a la defensa oficial se planteó una excepción de falta de acción como cuestión preliminar, a la que los fiscales Portela y Montero se opusieron, y el Tribunal, integrado por los jueces Néstor Parra, Bernardo Bibel y María Morgese Martín, terminó rechazando.

En esta primera audiencia se escucharon también los dos primeros testimonios, a través de videos grabados en el juicio contra Rezett, para evitar la revictimización de los testigos: uno de los hermanos de Ana Lía y el dueño de la casa de donde se la llevaron. Primero se oyó a Juan Alberto Magliaro, quien relató cómo se enteró de lo sucedido. “Fuimos a la comisaría cuarta y encontramos lo que no queríamos encontrar, el cuerpo sin vida de mi hermana”, dijo y dio detalles del cadáver que le tocó reconocer. Le dijeron que había muerto en un enfrentamiento, pero él supo entonces que la habían matado.

Luego, se proyectó la declaración de Sebastián Chirra. Él vivía con su mujer en la vivienda donde la fueron a buscar a Ana Lía: ellas habían sido compañeras de secundaria y también cursaban algunas materias en común en la Facultad. Dijo que apenas entraron le pusieron una capucha, que era de madrugada, que el interrogatorio a la joven fue violento y en la cocina, y que esa noche se la llevaron. Tiempo después supo por los hermanos de Magliaro que había sido asesinada.

Cabe recordar que Analía Magliario fue secuestrada en La Plata el 19 de mayo de 1976 en la vivienda de una amiga donde estaba durmiendo. Un grupo numeroso de personas de civil ingresó de madrugada, la sometió junto a otra compañera a un interrogatorio de casi tres horas y luego se las llevaron. Se supo que pasó por los centros clandestinos de detención El Vesubio (en La Tablada) y la comisaría 34 de Capital Federal. El 4 de agosto cerca de las 8, el entonces Capitán de la Compañía de Policía Militar 101 del Ejército Argentino, Roberto Eduardo Berazay la retiró de la sede policial y la trasladó en avión hasta Mar del Plata: fue entregada y puesta a disposición de la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea 601 (AADA 601).

El 2 de septiembre siguiente su cuerpo fue encontrado acribillado en la vía pública, en el barrio Constitución. El cadáver de Magliaro tenía varios orificios de bala en distintas parte del cuerpo. En la boca llevaba marcas posiblemente producidas por tela adhesiva, lo que hace suponer que podría haber estado amordazada. Cuando sus hermanos debieron reconocer el cuerpo, convocados telefónicamente a la comisaría cuarta –que funcionó como centro clandestino de detención durante la dictadura cívico militar-, vieron los impactos de las balas, los hematomas en las muñecas, el pecho y la vagina, las marcas de quemadura como si le hubiesen aplicado picana eléctrica.

Sin embargo, la versión dada a conocer por las fuentes oficiales a la opinión pública intentó simular que Magliaro había perdido la vida en el marco de un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y un grupo de militantes enrolados en la lucha armada.

 

Fuente: Fiscalía General


 

 

 

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