El uso de bolsas de plástico, hábito que buscan erradicar de los comercios

El consenso respecto al impacto ambiental, que genera la utilización de las bolsas de polietileno, abre paso al debate sobre la eliminación progresiva de su uso, a partir de un proyecto presentado por la fundación Vida Silvestre y Surfrider.

Por Redacción

domingo 16 de abril, 2017

La fundación Vida Silvestre Argentina, en conjunto con Surfrider, presentaron un proyecto para reducir de manera gradual la entrega de bolsas de polietileno en los comercios del partido de General Pueyrredon. El mismo contempla una eliminación completa del uso de bolsas de plástico para el 2018, con el fin de minimizar el impacto ambiental.

El expediente fue tratado por la Comisión de Medio Ambiente del Honorable Concejo Deliberante y se esperan avances en las próximas reuniones, tras el debate con los distintos sectores.

Respecto a la necesidad de implementar una política de regulación, Verónica García, integrante del Programa Marino de la Fundación Vida Silvestre, señaló en diálogo con El Marplatense: “Las bolsas de polietileno que se entregan actualmente están hechas de petróleo y tardan cincuenta o más años en degradarse. Están produciendo una contaminación muy importante. No sólo visual, sino también una contaminación en los ecosistemas, sobre todo costeros y marinos. Las bolsas se integran al ambiente, asfixian los fondos marinos y muchas especies, como las tortugas o los delfines franciscanas, las consumen y eso trae la muerte del animal. Ya se han encontrado una gran cantidad de casos. Además, también tapan las bocas de tormenta y no permiten que el agua de tormenta drene como corresponde”.

La referente de la entidad a nivel local argumentó que en los últimos años las modificaciones en el uso de de bolsas de plástico fueron mínimas y no han generado cambios positivos en los ecosistemas. “Las bolsas que se utilizaban antiguamente, y que se siguen utilizando en muchos comercios de Mar del Plata, son las que están hechas de polietileno y tardan cincuenta o más años en degradarse. Después fueron reemplazadas por las oxobiodegradables que, en realidad, no son biodegradables. Contienen sales, en general de metales, que hacen que la bolsa se rompa más rápidamente. Es decir, se fragmenta en pedazos que son cada vez más chicos y que son más difíciles de retirar del ambiente. Por otra parte, el proceso de degradación de estas bolsas respecto a las tradicionales es un 7% más rápido. En realidad, no estaríamos beneficiando demasiado al ambiente con esto”, aseguró.

En ese contexto, proponen la utilización de “bolsas reusables, como las bolsas de tela u otros materiales, que pueden durar años” o el uso de “bolsas que realmente son biodegradables, que están formadas por materiales orgánicos que, cuando se descomponen, lo hacen en forma de dióxido de carbono, agua y materia orgánica”.

“Nosotros somos optimistas respecto de que los marplatenses se adapten a esta medida y los turistas que vengan también, porque en muchas ciudades de donde provienen esta medida es común. Creemos también que el marplatense está teniendo una consciencia ambiental muy importante. Hacen uso de las playas y los mares y quieren que estén limpios. Además, la ciudad vive del turismo. La calidad de las playas es un factor fundamental a la hora de elegir dónde veranear”, afirmó García.

En esa línea, reconoció: “Creemos que la medida va a tener éxito y se va a poder implementar. Probablemente seamos modelo en este tipo de emprendimientos, que tienen que ir acompañados con otros vinculados con la reducción general del consumo de plásticos. Un reciclado tanto en las casas, con la separación de basura, como para los grandes consumidores de plásticos como son los grandes comercios. Tiene que ir acompañado también por un adecuado tratamiento de las aguas de tormenta para que los pluviales no descarguen tanta basura en las playas. Creemos que entre todos lo vamos a poder hacer. Es un problema ambiental, que a diferencia de otros, la gente puede hacer mucho para solucionarlo”.

“Nosotros sabemos que los productores de plástico de Mar del Plata son conscientes de esta problemática. De hecho, están investigando qué alternativas ellos pueden utilizar”, advirtió García.

Cabe señalar que existen varios casos en el país que han adoptado la prohibición del uso de bolsas de plásticos en los comercios. De hecho, hay ejemplos muy cercanos, en el caso de plazas turísticas como Pinamar, Villa Gesell y Necochea. También se implementaron medidas similares en otras provincias argentinas. “A nivel mundial es una medida generalizada, recientemente se incorporaron varios países africanos. En la mayor parte de las ciudades del mundo se hace costumbre ir a hacer las compras con sus propias bolsas”, indicó la referente ecologista.

Consenso y análisis de impacto ecológico y económico

El concejal Marcelo Fernández (Acción Marplatense), presidente de la Comisión de Medio Ambiente, aseguró a este medio que el expediente “se puso en tratamiento en la Comisión hace un mes atrás, quedó en comisión y se pidieron dos informes: uno a la dirección de Gestión Ambiental y otro a la Secretaría de Desarrollo Productivo. El día que lo pusimos en tratamiento estuvieron presentes dos personas en representación de la Cámara del Plástico de Mar del Plata. Les interesaba participar de estas reuniones para ver de qué manera se podía mejorar lo que se está haciendo”.

“Nosotros entendimos que la preocupación de ellos pasa por las fuentes de trabajo, pero también entendieron que hay una realidad, que la cantidad de bolsas de plástico inundan algunos lugares de Mar del Plata, particularmente lo que es el centro de disposición final y toda la zona aledaña. Es una situación que entre todos tenemos que tratar de tender a mejorarla”, expresó el edil.

Asimismo, Fernández adelantó que en la próxima reunión de la Comisión, que será a fin de abril, invitarán a los empresarios del sector y a los impulsores del proyecto. En este sentido, se analizará “la problemática y el impacto que tendría en el corto plazo la prohibición absoluta. Lo estamos evaluando para entre todos buscar la mejor alternativa”.

“Lo que se pide desde el expediente es que progresivamente se vayan eliminando las bolsas plásticas del mercado. Por otro lado, la Cámara del Plástico argumenta que las bolsas de plástico no son contaminantes en sí, sino su mal uso, la falta de cuidado y la falta de atención que tienen las personan que disponen de las bolsas de plástico”, dijo el concejal.

El presidente de la Comisión confesó que “no hace falta ser un especialista para darse cuenta que hay un daño que va a ser creciente, en el caso de que no elaboremos alguna alternativa. La idea es que se vayan sacando del mercado para evitar las consecuencias medioambientales”.

Por su parte, el titular del Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR), Eduardo Leitao, se expresó a favor de la iniciativa. “Desde la Dirección de Medio Ambiente abogamos a que esto se transforme en otro tipo de posibilidades, por ejemplo, una bolsa de tela, que perdure en el tiempo y no necesariamente la cantidad de bolsas de residuos de polietileno que no hacen bien al medio ambiente”, apuntó.

El funcionario añadió: “Estamos totalmente a favor de la utilización de otro tipo de material que sea degradable en el tiempo. Lamentablemente hoy todavía se utiliza en forma general y muy amplia todo ese tipo de materiales. Considero que en algún momento va a tener que dejarse de utilizar”.

“Creo que cada vez más las personas vamos tomando consciencia de todas las cosas que hacen muy mal al medio ambiente y todo lo que implica. Bienvenido sea que salga algún tipo de reglamentación, ordenanza o ley municipal y que todos tengamos que dejar de tratar con ese tipo de materiales. Es importantísimo. Estamos de acuerdo en que se lleve adelante. Haremos nuestra colaboración con los técnicos y la opinión que les podamos dar”, sentenció Leitao.

 

Experiencias en el mundo

Desde los reiterados pedidos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hasta las iniciativas locales, en diferentes partes del globo han adoptado medidas que lograron reducir el daño ambiental que genera el uso de bolsas de plástico.

“Hay bolsas biodegradables que se producen en la región, sobre todo en Brasil, que utilizan la caña de azúcar. En otras ciudades lo que se hace también es un reciclado de las bolsas de basura. En esos casos, el productor de bolsas de basura se hace cargo de este reciclado. Los supermercados tienen contenedores afuera, donde las personas tienen que llevar sus bolsas limpias y secas y ellos se encargan de transportarlas a las empresas productoras. Se hace un reciclado de estas bolsas y se utilizan bolsas nuevas con estos productos reciclados”, expuso Verónica García.

Por otra parte, citó el caso canadiense. “En Canadá utilizan cinco bolsas diferentes. Los compuestos orgánicos se colocan directamente en tachos que se dejan en la vereda. Un camión los recoge y eso después se utiliza para hacer biogás. Además, se colocan los cartones y los papeles en una bolsa, los materiales plásticos que se pueden reciclar en otra, la basura en general en otra, los electrónicos en otra. Se hace una separación mucho más intensiva y están acostumbrados a esto. A su vez, tienen bolsas reutilizables de tela o también tienen unos canastitos como los que se utilizan en los comercios y los ponen en el baúl del auto. Ya son conscientes de que no les van a entregar bolsas de polietileno en los comercios”, describió.

En febrero de este año, la ONU lanzó la campaña mundial #MaresLimpios. Según la organización, cada año se desechan más de ocho toneladas de plástico en los océanos, que causan daños en los ecosistemas marinos. En ese marco, se busca, entre otros objetivos, eliminar la utilización de bolsas de un solo uso. Uruguay se sumó a la iniciativa y a través de una normativa intentará desincentivar el uso de bolsas de plástico a fines de 2017.

Las campañas internacionales van en la misma dirección. En Argentina, distintas ciudades adoptaron la medida, como Capital Federal, donde a partir de este año se prohibió la entrega de bolsas de plástico en los supermercados. En nuestra ciudad hay consenso entre los impulsores del proyecto, concejales y funcionarios. La consciencia del impacto ambiental, el debate de los distintos actores y las acciones individuales harán el resto.

 


 

Comentarios