La merluza, un recurso golpeado que poco a poco ve signos de recuperación

Desde el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo (INIDEP) brindaron detalles del estado de situación de la especie más importante de la que se alimenta el Puerto local. Tras años de excesos y descontrol, se proyecta un escenario optimista.

Por Redacción

domingo 16 de abril, 2017

Se trata del recurso pesquero más importante del que se alimenta el Puerto de Mar del Plata. Se trata también de una de las especies marítimas más golpeadas en las últimas décadas, producto de las graves consecuencias que ha arrastrado la sobrepesca y otros excesos en la industria marplatense derivados de la falta de control. Se trata de la realidad de la merluza, que hoy parece avizorar un pronóstico más alentador y optimista, que se aleja poco a poco de la oscuridad que supo marcar a anteriores años de crisis.

Los últimos informes del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo (INIDEP) revelan una lenta “tendencia a la recuperación” en el estado biológico del stock patagónico de la merluza – que va desde los 41º a los 55º de latitud sur -, donde se puede encontrar el grupo poblacional de mayor importancia e incidencia en lo que respecta a la actividad del plano local.

Muy distinta es la situación que atraviesa a los ejemplares que están localizados más al norte, en el sector bonaerense comprendido entre los 34º y 41º de latitud sur, y que resulta, en números, un ejemplo más que gráfico de lo que ha sido la salvaje explotación del recurso en los últimos 20 años.

Como termómetro del estado biológico de la especie, una de las principales referencias que toman los investigadores es la “biomasa reproductiva”, que, en pocas palabras, se puede traducir como el peso que tienen todos los individuos de la población que están en condición de reproducirse.

En el stock patagónico, donde recae la principal atención de los actores de la industria local, los números muestran a simple vista un panorama más esperanzador. Allí, las últimas mediciones indican que la biomasa reproductiva oscila las 500 mil toneladas de biomasa reproductiva, cifra que igual está por debajo de las 600 mil toneladas, el punto de partida que se proyecta como base para estos peces.

Pero en el caso del efectivo norte, desde el INIDEP estiman que para un escenario favorable esta variable debería rondar entre las 150 mil y 230 mil toneladas, pero la realidad actual marca un índice mucho más bajo: la merluza sólo está en las 50 mil toneladas.

Tras una época de profunda crisis de escasez del recurso, que trajo inexorablemente sus consecuencias económicas y repercutió en una considerable merma de la actividad pesquera y en el cierre de diversas fábricas, la lenta y parcial recuperación de este recurso en los últimos años no es casual, sino que tiene lugar a partir de la implementación de diversas políticas tendientes a fijar restricciones en la pesca y áreas de veda permanente para proteger a los ejemplares.

En este sentido, el INIDEP ha sido una de las piezas claves en el intento de revertir el adverso panorama. En cada uno de los informes de evaluación que el Instituto hace sobre la especie, se fijan capturas máximas con el objeto de lograr una mayor recuperación de la biomasa reproductiva, que luego son sugeridas al Consejo Federal Pesquero, la autoridad de aplicación que termina de definir dichos límites.

En el estudio que rige para este año, por ejemplo, los investigadores sugirieron no superar, en principio, la barrera de las 270 mil toneladas de captura, y dar cumplimiento a una serie de medidas de manejo en la actividad. Tras ello, el Consejo Federal Pesquero fijó el tope en las 290 mil toneladas, que era otra de las opciones contempladas en el informe elevado por parte del Inidep.

En un mano a mano con El Marplatense, la responsable del Programa de Merluza del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo, Gabriela Irusta, brindó detalles respecto del estado de situación de la especie y además de trazar sus perspectivas, se refirió al cambio en la concientización que observa en los últimos años en los distintos actores involucrados con la actividad portuaria.

– ¿Cómo es el escenario que hoy atraviesa a la merluza?

– En el caso del stock patagónico, que es el más importante en cuanto a la biomasa total y su numerosidad, tenemos que decir que está en una situación relativamente buena. Luego de un período de baja en los años 99 y 2000, se ha ido recomponiendo parcialmente la biomasa reproductiva.

Esa biomasa reproductiva y la biomasa total se han podido recomponer parcialmente gracias a que tenemos en el efectivo sur una extensa área de veda para la protección de los individuos. Nosotros cuando analizamos el estado de una población tratamos de evaluar cuál es su abundancia en peso y número total, y la comparamos con datos históricos.

En la merluza del sur, estamos cerca de un valor de punto biológico de referencia de 600 mil toneladas de la biomasa reproductiva, y las últimas mediciones nos dan números que están alrededor de las 500 mil toneladas. Está por debajo.

Otro punto biológico de referencia que nos indica que la población podría estar en un estado más saludable es la proporción de individuos llamados “grandes reproductores”, que son aquellos que pertenecen a los grupos de edad de 5 años a más. De acuerdo a datos históricos, lo deseable sería que esa proporción se alcance en un 18 por ciento pero hoy estamos aproximadamente un 15 por ciento. Todavía no hemos alcanzado los puntos biológicos de referencia objetivo que deseamos.

– Es decir que una situación crítica no habría, ¿Tiende a recuperarse la biomasa entonces?

– La merluza del sur no está en peligro ni en una situación crítica, como sí pasó en los años 99 y 2000 que hubo una gran crisis respecto de la abundancia de la población y, por ende, después a nivel económico. En este efectivo hay una tendencia a la recuperación. Obviamente para que eso se logre no sólo hay que respetar las cifras de captura biológicamente aceptables que nosotros recomendamos sino que también hay que mantener la extensión del área de veda y proteger el área de reproducción de la merluza.

También consideramos que si se utilizaran dispositivos de selección en las artes de pesca tanto en la flota langostinera como en la merluzera permitiríamos el escape de una importante parte de los juveniles, que podrían reclutarse a la población y ser parte de la biomasa reproductiva.

– ¿Y en el efectivo norte también se puede observar esta tendencia?

En el efectivo norte no es así, no hay una tendencia a la recuperación. Lo que se ve es una baja significativa de la biomasa total y reproductiva durante los últimos años, que está básicamente influida por el exceso de la pesca y reclutamientos no muy buenos que contribuyeron a no engrosar la biomasa.

Para el norte tendría que estar aproximadamente la biomasa en 150 mil o 230 mil toneladas, y hoy está en las 50 mil. Hemos visto leves signos de recuperación de ese efectivo, a partir del 2012 en adelante pero todavía está lejano a los puntos biológicos que nosotros queremos alcanzar, que son los que a futuro nos permiten alcanzar una cierta tranquilidad a futuro en cuanto a la sustentabilidad de esa especie en el largo plazo.

– ¿Cuáles son los puntos biológicos deseables para ustedes con respecto a la merluza del sur?

– Lo deseable para nosotros es que se recomponga aún más la estructura de esa fracción reproductiva de la población porque esta sostenida básicamente por los reproductores más jóvenes, y queremos que esa fracción crezca sobre todo en las edades más grandes.

Lo que se ha podido observar es que las hembras de mayor edad producen más cantidad de huevos, huevos más grandes, que tienen entonces una mayor probabilidad de supervivencia posterior. Nosotros no queremos recomponer un volumen sino esa estructura, y todavía falta.

– Este descenso que hay en la biomasa de la merluza, ¿Puede tener algún vínculo con la sobreabundancia del langostino?

– No hay una explicación clara de por qué de repente ha tenido esta explosión importante. Se supone que hubo algún cambio en el ecosistema que generó esta gran abundancia que vemos en este período. La merluza es predadora pero no es el principal predador del langostino. De acuerdo a estudios, el abadejo o el salmón de mar han sido predadores más significativos del langostino y en principio por eso es que no se puede saber cuáles son los motivos.

– ¿Cree que aún hace falta una mayor concientización por parte de los distintos actores del Puerto?

– Es importante que la población en general y la gente que trabaja en el Puerto sepa de nuestra actividad y la función que nosotros cumplimos, qué tipos de recomendaciones hacemos, para tomar un poco más de consciencia de que es necesario cuidar el recurso, que es algo que la naturaleza nos da de manera gratuita. Es algo que tenemos que cuidar tanto para nosotros como para nuestras generaciones futuras.

Son varios los actores que tienen que intervenir acá: los biólogos por un lado, los empresarios y las autoridades políticas. De hecho en el Consejo Federal Pesquero se realizan comisiones de seguimiento donde los biólogos comentamos cómo se encuentra el recurso y dialogamos con las partes, para que la autoridad de aplicación después tome las decisiones al respecto.

Creo que en los últimos años hubo cada vez más consciencia en líneas generales. Hubo más conocimiento de qué es lo que hace el INIDEP y creo que hay una mejora en cuanto al nivel de conocimiento que hay en general, tanto de los pescadores como de nosotros mismos porque tenemos también más información. Igual nunca es suficiente, y siempre hay que seguir dialogando.

 


 

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