“Toda la basura que había en la ciudad fue a parar al mar”

Así lo señalaron desde la organización ambientalista “Remadores – Playas Limpias”. Apuntaron al rol del Estado y a la falta de consciencia de los ciudadanos.

Por Redacción

domingo 16 de abril, 2017

A una semana del temporal que afectó a Mar del Plata con la caída de 250 milímetros de agua en 72 horas, desde organizaciones ambientalistas de la ciudad hacen foco en el cambio climático y la manera en que la falta de consciencia del Estado y la comunidad sobredimensiona las consecuencias de las lluvias intensas.

El mundo entero está asistiendo a los peores efectos del cambio climático. En nuestra ciudad lo comprobamos con fenómenos como el que ha sucedido el fin de semana pasado”, afirmó a El Marplatense el referente de la ONG Remadores – Playas Limpias, Facundo Flores.

Asimismo, el ambientalista se refirió a los inconvenientes que se generan en los desagües pluviales, que describió como “un sistema de caños que funciona por debajo de toda la ciudad y que está pensado para desagotar el agua de las lluvias permitiendo que no nos inundemos, ya que hemos llenado de cemento un espacio que naturalmente era verde y absorbía esa agua”.

Ese grave inconveniente tiene dos actores como protagonistas: la gestión del Estado y sus ciudadanos”, aseguró Flores y reconoció que “son varios los factores que permitieron la inundación”.

En este sentido, explicó: “Por un lado, en los campos periféricos hay cultivos que no permiten la buena absorción del suelo. Por lo tanto, la cantidad de agua que baja es mayor. Luego tenemos un cordón suburbano donde los arroyos están abiertos y la gente arroja basura que también es transportada hasta la ciudad. Entonces, cuando el agua entra al área urbana se choca con un mayor volumen de basura. Los ciudadanos somos sucios y no existen políticas ambientales que rijan esos actos, es decir, todos sabemos que la basura que está en la calle va al mar, pero aceptamos que la basura en bolsas puede arrojarse sobre la vereda, sobre el cordón o sobre la calle y éste es nuestro acto de incoherencia social más grande”

En este contexto, el referente ambientalista destacó que “la basura que está en la calle es basura, en una bolsa o desparramada -a la lluvia no le importa si las toneladas que apilan los encargados de edificios (con el aval de los vecinos) están embolsadas-. Cuando la lluvia cae, no discrimina y arrastra todo hasta la boca de tormenta más cercana y propensa por el declive. Ahí es cuando interviene nuevamente la gestión del Estado: bocas de tormenta no diseñadas para una ciudad con ciudadanos como nosotros, diseñadas para menor cantidad de gente, mayores espacios verdes y para vecinos limpios. Estas conductas hacen que los sumideros se tapen, que de por sí ya no están preparados para una cantidad de agua así”.

“Esto mismo se reflejó hace días cuando veíamos durante la tormenta a voluntarios anónimos exponiendo su integridad, con el agua por la cintura tratando de desobstruir las bocas de tormenta y sumergiendo sus brazos en un intento ciego de retirar tal basura”, indicó Flores.

Por otra parte, Flores reflexionó: “¿A dónde fue a parar toda el agua y toda la basura que había en la ciudad? Toda esa basura fue al mar, dejando como huella en las playas cientos de kilos y otro tanto que volverá del mar a la playa según las corrientes. Colillas de cigarrillos, plásticos, filtros para auto, residuos de nafta, vidrio, desechos orgánicos y animales pequeños pasaron a engrosar la lista de los miles de kilos que arrojamos al mar cada año”.

En este marco, señaló que “el Estado no se hizo cargo de diseñar métodos de contención de basura para las bocas de tormenta, no se hizo cargo para que no lleguen a las playas, no se hizo cargo para que no ingresen al mar, no se hizo cargo educando en este tema a los ciudadanos, tampoco impartiendo multas, tampoco en enseñarle a los niños a no repetir estas acciones, tampoco legislando leyes para contener la basura domiciliaria en nuestra Ciudad. Asimismo, las personas tampoco se hicieron cargo de sacar la basura en el horario adecuado, de exigirle a su encargado de edificio que no lo haga y que no la tire en la calle, tampoco nos hicimos cargo de exigir al municipio que cumpla con la ley”.

Además, Facundo Flores agregó que “educar y legislar son las consignas que nos quedan”. “Haciéndolo podemos dar marcha atrás a esto que nos perjudica, pero a la vida animal costera la extermina. Es totalmente posible ser una ciudad sustentable y modelo mundial. Hace falta hacerse responsable y que cada uno cumpla su deber ciudadano“, concluyó.

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