Ataques de pánico: “Se sufre de soledad e incomprensión”

El director Ernesto Ardito, a partir de su propia experiencia e investigación, realizó un documental con testimonios y análisis de una problemática actual que aumenta.

Por Redacción

sábado 22 de abril, 2017

El documental “Ataque de pánico” es el resultado de años de investigación, en primera instancia personal, del director Ernesto Ardito, quien pretende con este proyecto informar y ayudar a quienes padecen de este trastorno que produce un irracional miedo a la muerte, y provoca un estado de alerta constante, agorafobia y espanto.

La película, que se estrenó el 6 de abril en el Cine Gaumont de Capital Federal y puede verse en la web cine.ar del INCAA, fue filmada en Buenos Aires, Bariloche, Paris y Nueva York.

En los últimos tiempos se fue dando un avance creciente y silencioso de ataques de pánico en un alto porcentaje de la población.

El film analiza desde los testimonios, las causas de la enfermedad y cuál es el impacto neurológico, psicológico y sociológico de la cultura del miedo.

¿Qué son los ataques de pánico?

Se trata de una súbita dominación psicofísica de falta de respiración, taquicardia, entumecimiento muscular o agorafobia. Estos síntomas son causados por un irracional miedo a la muerte. Cuando la sintomatología es indominable y crece descontroladamente, estalla en una crisis. El miedo al miedo es el factor dominante. La angustia es permanente. El sentimiento de vulnerabilidad es absoluto y secreto. Es un círculo vicioso, hay miedo a la crisis, la crisis es el miedo a la muerte. La muerte no viene, pero si su helada presencia.

Todos tenemos miedos, es una alarma útil para prevenirnos del peligro. Pero quienes sufren de ataque de pánico, viven en un estado de constante alerta y espanto, esto produce un gran deterioro del sistema nervioso. La locura o el fallecimiento son fantasmas, lo verdadero de esta enfermedad es la agorafobia. La imposibilidad de salir al exterior. Se manifiesta en diferentes niveles según cada paciente. Quienes llegan a un extremo, rompen absolutamente con su vida, renuncian a ella.

“El terror inmoviliza”

“Este ensayo documental busca, en conjunto con la descripción de la enfermedad, explorar en cómo opera la psicología humana al convivir con el terror y el individualismo, como elementos de control social. Un sujeto dominado por el terror, y medicado con psicofármacos se encuentra inmovilizado a reaccionar social y políticamente. Se encuentra en shock para aceptar cualquier condición impuesta”, comenta a El Marplatense, Ernesto Ardito, quien ha obtenido 42 premios internacionales con sus films, entre los que se destacan los documentales que realizó junto a Virna Molina como “Raymundo” (2003, sobre el cineasta desaparecido Raymundo Gleyzer),  “Corazón de Fábrica” (2008), “Nazión” (2011), “Alejandra” (2013), “Moreno” (2013) y “El futuro es nuestro” (2014), entre otros.

-¿Cómo surgió la idea de realizar este documental?

“Sufrí ataques de pánico entre 2007 y 2009, y a partir de ahí me empecé a informar, porque no podía encontrar información sobre lo que me pasaba. No me lo lograban explicar. Busqué publicaciones de neurología, psicología y psiquiatría. A partir de ahí sentí como una liberación, por el hecho de que haya algo que me pusiera los pies sobre la tierra. Entonces pensé que era necesario que otras personas pudieran entenderlo, porque justamente para el que lo sufre se produce como una cadena de soledad, porque no podes explicarle a los otros lo que te está pasando. Porque es un trastorno mental, y no tenés quizás una fiebre real u otro tipo de enfermedad. Entonces, las personas que están junto a vos, o los compañeros de trabajo, no saben cómo tratarte.

“Es prácticamente una película de terror “ 

El trabajo de Ardit incluyó entrevistas que relataron su experiencia. “Principalmente las hice en audio, para lograr una situación de mucha más confianza. Porque la cámara era un elemento más invasivo, y lograr un testimonio para llegar al porqué de ese ataque. No es un documental clásico de cabezas parlantes, sino que trata de transmitirle al público qué es lo que le está pasando por el interior a la persona. Es prácticamente una película de terror, basada en imágenes sensoriales, poéticas y bastante agobiantes al principio. Después al espectador se lo va liberando de a poco para empezar a explicar otras causales”, describe.

“Hoy en día se puede diagnosticar de forma inmediata”

Una de las motivaciones para el documentalista fue analizar el incremento en la actualidad de los ataques de pánico. Además, en la película revela el caso de Charles Darwin, la crisis de Argentina en 2001 y el atentado a las Torres Gemelas de New York.

“Si bien aumentó mucho, hoy en día se puede diagnosticar de forma inmediata. Las personas que tenían el trastorno en décadas pasadas realmente la pasaban muy mal porque al no haber un diagnóstico, se lo hacía en forma errónea. Terminaban en instituciones psiquiátricas o convivían con esa pesadilla durante toda su vida. Es lo que le pasó a Darwin, que era una persona que prácticamente no salía de su casa. No le podían diagnosticar una enfermedad física. En estudios que se hicieron hoy, se pudo saber que tenía trastornos de ansiedad y de pánico. Fue responsable de una teoría de la evolución, que rompió con el origen de las especies en la humanidad. Tiene que ver con el tema del control. Quienes sienten la necesidad de controlar muchas cosas, tienen tendencia al trastorno de ansiedad, porque es una responsabilidad que supera a veces hasta el mismo cuerpo”, narra.

-¿Cuáles son las causas de los ataques de pánico?

El ataque de pánico es multicausal. Es una tendencia de la propia personalidad, sensibilidad. También, de traumas familiares que no fueron resueltos y que en algún momento, con un disparador, estalla.  También tiene que ver con lo que estamos expuestos cotidaneamente. El cuerpo tiene un sistema de alarma que funciona automáticamente. En los ataques de pánico, ese sistema falla. En muchas personas se activa a través de estímulos que recibimos. En un mundo ya globalizado, en donde los medios de comunicación llegan con esa situación de alarma todo el tiempo donde estemos. Estamos en un estado de guerra constante y persistente. Si hay un terremoto en Japón, y cuando nos despertamos nos enteramos por el celular, al instante lo podemos ver y sentir como propio. Genera una fragilidad en nuestra psiquis y organismo porque sentimos que ese peligro nos puede afectar. En otros tiempos no era tan inmediato, y eso hacia que la gente tuviera más tiempo de procesarlo.

Con respecto a situaciones traumáticas colectivas, como puede ser la crisis en 2001 en Argentina o la caída de las Torres Gemelas, tiene que ver con algo muy fuerte, que es la desprotección que tiene el ataque de pánico. En Argentina se perdió esta contención económica y política. El Estado prácticamente no existía, y quienes nos tenían que proteger se habían transformado en una nebulosa. Y esa cuestión de control, de sentirse protegido, se perdió absolutamente. Y en Estados Unidos, esa oscura democratización de lo que era esa sensación de desprotección, que en el centro del orden capitalista de repente se desarma, genera esa angustia. Como la de un astronauta que pierde conexión con la tierra.

Uno de los objetivos de la película es poder ayudar a otro. Eso pasa cuando alguien que lo posee logra estabilizarse. Ese otro está en un estado de soledad y no sabe cómo actuar ante personas que no lo pueden ayudar, porque no lo comprenden.

 


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