La historia del médico marplatense que ayuda a los pueblos originarios

El pediatra Pedro Sabando realizó su primera visita humanitaria a Salta en 1993, cuando un brote de cólera afectaba a comunidades locales que carecían de agua, casa y comida. “Esa despolítica de tener a los pueblos originarios sin cobertura sigue hasta la actualidad”, aseguró.

Por Redacción

domingo 23 de abril, 2017

El pediatra marplatense Pedro Sabando tiene una vasta experiencia en hospitales públicos y centros de salud privados de la ciudad. Como médico formado en la universidad pública, tiene consciencia de los valores humanitarios que debe tener un profesional de la salud y la imprescindible voluntad de ayudar al prójimo.

Sabando integra un grupo de médicos que realizan viajes a comunidades olvidadas, a sitios donde el Estado no siempre asiste a sus miembros. Ha visitado lugares poco accesibles de nuestro país y del mundo, como durante su visita a Sudáfrica. Todo comenzó en 1993 cuando viajó a la provincia de Salta para brindar asistencia a un pueblo originario afectado por un brote de cólera.

“Se trata de la historia de un país”, señaló Sabando en una entrevista a Radio Mitre Mar del Plata. Aquella experiencia fue reveladora acerca de la cobertura sanitaria en esas comunidades autóctonas.

“El Gobierno nacional le llevaba a los pueblos originarios chapa y galletitas de arroz, con una temperatura de 45 o 50 grados. Esa despolítica de tener a los pueblos originarios sin cobertura, sin atención, sigue hasta la actualidad. No se trata de una política partidaria. Se trata de una política de Nación, de Estado. En este país falta y eso hace que almas humanitarias empiecen a colaborar. Es porque no hay políticas sanitarias”, aseguró al programa Antes que sea tarde.

En el 2016, 23 años después de aquel viaje, un grupo de médicos solidarios, con el oftalmólogo marplatense Eduardo Gápari entre sus miembros, retornó al norte argentino y muchas comunidades continuaban “sin agua, sin casa, sin comida”.

“Nos escuchan, hacen peticiones, hacen pedidos, pero la realidad es la misma. Sigue habiendo casos de desnutrición en el norte argentino”, reconoció sobre el rol de la dirigencia política.

“El país se cambia con gente solidaria”, expresó Sabando con convencimiento. Creación de pozos de agua, controles médicos de rutina, mediciones para lentes recetados, prótesis odontológicas y hasta un consultorio para atender sus consultas, la ayuda que ofrece el grupo de médicos es variada para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la comunidad. “Es una satisfacción enorme y hermosa”, confesó.

Consciencia de su rol social

“El médico estudia en la universidad pública, se recibe, hace la formación en un hospital público, trabaja en un hospital público, termina la residencia y va a trabajar a un sector privado. Éste es un enojo que tengo desde siempre”, indicó Sabando.

Años atrás presentó un proyecto en un centro médico que contemplaba que aquellos profesionales que habían estudiado en la universidad pública aporten el 1% o 2% de la facturación con el fin de becar a estudiantes de bajos recursos para que puedan estudiar medicina. “Hace diez años que lo presentamos, todavía estamos esperando que nos respondan”, advirtió.

Sistema de salud en Mar del Plata   

Ante el déficit de camas que afecta a la ciudad, Sabando afirmó: “Sabemos que Mar del Plata es la ciudad con más desocupación. No hay sistema de salud que alcance. Lo decía Ramón Carrillo (N de la R.: médico sanitarista argentino, el primer ministro de Salud Pública de la Nación entre 1949 y 1954): ‘el éxito de la salud son los hospitales vacíos’. Hoy tenemos hospitales llenos, clínicas llenas. Es un fracaso de la salud. No me cabe ninguna duda que cuantas más clínicas llenas tenemos, más hospitales llenos, es un fracaso del sistema de salud”.

“Mar del Plata es una ciudad hermosa, pero no tenemos un sistema de salud adecuado a esta sociedad y adecuado a esta población. Acá debería haber más atención primaria. La salud pública es privada y estatal. Es la salud del pueblo. Tiene que haber una comunión entre los dos sistemas”, opinó.

En este contexto, añadió que “todo el mundo tiene que comprometerse. Hoy no se puede hablar de una salud para alguien que tiene obra social y para alguien que no tiene obra social. Los mejores países del mundo, los más adelantados, tienen una sola obra social que es la del Estado. El Estado tiene que controlar todos los servicios”.

 


 

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