Jazz, desde Nueva Orleans a Mar del Plata

Cada 30 de abril se celebra el Día Internacional del Jazz. En la actualidad hay una escena del género instalada en Mar del Plata, que incluye la organización de festivales anuales y sesiones de improvisación todas las semanas.

Por Redacción

domingo 30 de abril, 2017

En noviembre de 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) estableció que cada 30 de abril se celebre el Día Internacional del Jazz, un género musical que nació a principios del siglo XX en Nueva Orleans, en el sur de Estados Unidos.

De música marginal a objeto de culto, el jazz se expandió por todo el mundo y en Mar del Plata existe actualmente una movida jazzística, que incluye la realización de jams (sesiones improvisación colectiva) todas las semanas y festivales anuales.

“Es una música que parte de una cuestión marginal, de sectores marginados de la sociedad como fueron en principio los afroamericanos y todo tipo de minorías de inmigrantes que podía haber en esa parte de Estados Unidos, en la cuenca del Río Misisipi. Toda esa zona que es donde empezaron a arribar estas comunidades. Desde esa génesis, esta música va teniendo ese legado africanista de la transmisión oral, del boca en boca, y ese legado marginal. Después salió de eso y se transformó en un objeto de consumo refinado, pero me gusta pensar que parte de esa esencia del comienzo sigue dando vueltas”, narró Martín de Lassaletta, uno de los referentes de la ong Improvisación Colectiva en Mar del Plata (IMC), a El Marplatense.

Jazz a la marplatense

Respecto el circuito de jazz que existe en Mar del Plata, el músico señaló: “En la ciudad, hay una movida con el jazz desde hace muchos años. Hay músicos llevando adelante el fueguito de la sexta música hace mucho tiempo y se va contagiando. Yo escuché a los músicos más grandes que yo. Los iba a ver tocar y de algún modo eso fue inspirándonos, además de empezar a conocer, escuchar la música de afuera, tanto de Buenos Aires como del mundo, y empezar a sostener esa antorcha. Ahora hay gente que nos viene a escuchar a nosotros y creo que va pasando un poco lo mismo. Siempre el jazz está impregnado de ir pasando postas o de gente que va haciendo un culto de esta música para que después la tomen otros y la continúen”.

“Había una escena en Mar del Plata y encontramos que no había un espacio para las curiosidades y los gustos estéticos que teníamos nosotros, porque el jazz es una música muy amplia, que abarca una diversidad de posibilidades y de matices de lenguaje muy amplias. En un momento llegamos a una conclusión que estaría buenísimo hacer un festival en donde se puedan nuclear estas cosas. Para poder llevar a cabo eso nos informamos y convenía hacer una ong para darle un cuerpo más institucional”, indicó sobre la creación del IMC y recordó que el jazz “no es una música muy comercial y cuesta mucho hacerla circular por grandes medios, este tipo de organizaciones son las que encontramos como solución para poder hacerla circular”.

Actualmente, desde el ICM trabajan en un proyecto para la formación de una Marching Band. “Eran las bandas de bronce que caminaban por la calle en Nueva Orleans en los comienzos de esta música. Es la más tradicional de todas, la que más de la calle viene, más de ese trasfondo viene y la estamos tratando de recrear a nuestro modo acá. Está buenísimo cómo se conectan cosas porque nosotros hacemos un jazz que tiene que ver más con lo moderno, la improvisación libre y cosas más actuales, pero también aparecen estar conexiones con ese legado”, explicó de Lassaletta.

A nivel formativo, en el Instituto Profesorado de Arte (IPA) “Adolfo Ábalos” existe la orientación en jazz y el también el propio ICM tiene el Espacio Cooperativo de Enseñanza Musical, cuya formación está enfocada en estéticas modernas.

En cuanto a la oferta cultural, más allá de presentaciones eventuales en salas o teatros, todos los martes y jueves organizan la habitual jam en Mingus Bar (Hipólito Yrigoyen 2575), donde se exhibe “un escenario abierto para los músicos que quieran improvisar y tocar dentro del código jazzístico, una improvisación con ese límite que es para lo que tiene que ver con ese lenguaje”.

Asimismo, de Lassaletta recordó aquellos lugares donde por mucho tiempo se cultivó el género: “Dickens ha sido un lugar histórico en Mar del Plata, que nucleó a una generación anterior a mí, con quienes tuve el privilegio de empezar a tocar y aún sigo tocando. Orión Café siempre fue el lugar donde se juntó la tradición jazzística y los músicos que tuvieron que ver con el Festival Jazz en Abril, que estuvo 28 o 29 años activo en la ciudad, más orientado hacia el jazz tradicional. Es como el que queda más antiguo de los que están ahora presentes. Hubo otros en Mar del Plata en los 70. Eso es lo interesante que tiene esta ciudad. Esto siempre estuvo”.

Por último, en relación al Festival Mar del Plata Jazz, que ya tuvo seis ediciones, agregó que “desde ICM, en el festival siempre intentamos tener la mayor amplitud y diversidad posible y hacer un relevamiento de todo lo que esté pasando en la ciudad con respecto al jazz, sin tener filtros en relación a los gustos particulares”. “Es un buen momento. Está bastante abierto el juego y convive todo”, concluyó.

De Nueva Orleans a Mar del Plata, un siglo después el jazz suena por estas latitudes y un grupo de marplatenses mantienen viva la llama del género con encuentros semanales, ensayos, formaciones, conciertos y festivales.

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