Pese a los controles, persisten los desarmaderos ilegales en la perifieria

Si bien se llevan a cabo operativos entre el Municipio y la policía, la clandestinidad aún se mantiene en distintos barrios, donde suelen buscarse alternativas para realizar la actividad de manera “desapercibida”. Se insta a denunciar.

Por Redacción

domingo 30 de abril, 2017

El titular de Inspección General, Emilio Sucar Grau, reconoció que en la periferia de General Pueyrredon continúan los desarmaderos ilegales pero, al mismo tiempo, destacó los trabajos en conjunto con la policía en busca de su erradicación.

Estamos trabajando bastante en conjunto con la policía. Hay una ley que regula la venta y distribución de las autopartes cuando un auto va a un desarmadero. Es bueno que la gente sepa que tiene que haber un libro policial donde tiene que haber un registro de las autopartes que se compran y se venden”, señaló a El Marplatense el funcionario.

También es interesante que nosotros tomemos conocimiento que no todas las autopartes pueden ser vendidas. Hay autopartes que, por normas de seguridad, no pueden ser vendidas, como un sistema de frenos, cinturón de seguridad, entre otras”, completó.

“Por más que un desarmadero esté habilitado por Inspección General, estas autopartes que se compran están anotadas en un registro con una oblea que garantiza la procedencia”, aclaró Sucar Grau.

Consultado sobre los procedimientos, dijo que “desde la policía verifican que todas estas autopartes estén registradas y nosotros vemos la seguridad, lo edilicio y la habilitación. Estamos activamente abocados a esta tarea”.

Sobre la persistencia de la clandestinidad en el sector, manifestó: “Son sectores de la periferia. Cómo saben que hay control, los desarmaderos clandestinos empiezan a reducirse y juntarse en la periferia. Tienen miedo porque llegamos por denuncias y de oficio. De todas formas, no están erradicados todos. Es una tarea permanente”.

En tanto, aseguró que “los no habilitados son galpones que en el frente no tienen publicidades, suelen estar cerrados con candados. No se promociona una actividad comercial. Uno ve por el movimiento de gente y los autos que hay en la puerta y se puede dar cuenta que podría estar funcionando un desarmadero o alguna actividad ilícita”. Acto seguido, comentó las limitaciones que tienen para actuar: “Necesitamos orden de allanamiento para poder entrar. Podemos ir hasta la puerta y solicitar entrar, pero si no podemos hay que hacer la denuncia ante la fiscalía”. Al respecto, acotó que también existen viviendas particulares donde se realiza esta actividad ilegal.

Acerca de las denuncias, expresó: “La misma gente del barrio le molesta que haya gente que va y que viene, autos desarmaderos y precarios. Para la misma seguridad del vecino, que quiere estar en paz, denuncian muchas veces pero tienen miedo por lo que buscan el anonimato. No es sencillo”.

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