"A la gente de Alvarado quiero transmitirle que estamos vivos”

Mauricio Giganti, el nuevo entrenador del "Torito", apunta a recuperar el funcionamiento colectivo para pelear por el segundo ascenso. En un mano a mano con El Marplatense, contó su particular historia en el fútbol y remarcó: "A este equipo lo admiré y ahora lo tengo en mis manos"

Por Redacción

sábado 6 de mayo, 2017

Mauricio Giganti

Mauricio Giganti respira fútbol. Y vaya si tuvo experiencias que lo nutrieron. Jugó y dirigió en Vietnam y en Chile, fue compañero de Diego Maradona en Boca y fue dirigido por César Luis Menotti y Carlos Bilardo. Por eso, cuando habla de la redonda, no le esquiva al bulto. Da respuestas profundas, elaboradas, y lo hace con la seguridad de quien tiene todo analizado. Tiene una idea clara de lo que quiere, aunque reconoce que el contexto puede llevarlo a tomar el camino que más le convenga al equipo de turno. Por eso, a una semana del inicio de la serie ante Villa Mitre de Bahía Blanca, el nuevo entrenador de Alvarado se enfoca en ocultarle los defectos y dotar de variantes a un equipo que se derrumbó en el Nonagonal del Federal A.

En un extenso mano a mano con El Marplatense, Giganti habló de lo que pretende para que Alvarado pelee por el segundo ascenso. El entrenador realizó un diagnóstico positivo del plantel que tomó e intentó inyectar una dosis de esperanza. “A la gente quiero transmitirle que estamos vivos”, enfatizó.

-¿Cuál es tu idea futbolística?

-La verdad que me gusta el fútbol bien ofensivo. Hace unos años atrás quizás buscábamos una verticalidad exagerada y después, a medida que vas creciendo y viendo otras cuestiones, le hemos metido un poco de pausa. Me gusta que no se divida el balón en el inicio, siempre intentar, siendo cauteloso obviamente, sin arriesgar en demasía. Pero buscamos no saltear ninguna fase del juego, desde la iniciación, la gestación y la finalización. Es lo ideal y creo que vamos en esa búsqueda. Obviamente que si me preguntás si lo vamos a ver en Alvarado en los primeros 15 días, te puedo decir que es probable que encuentres más situaciones de movilidad y generación de espacios en la fase ofensiva y más verticalidad, porque eso lleva un proceso mucho más largo y una adaptación. Buscamos que los jugadores interpreten la situación en la que estamos, que tenemos un rival súper complicado y que después, con tiempo, vamos a poder aplicar lo que uno pretende.

-¿Cómo sería tu ideal de juego si pudieras elegir un plantel?

-Si pudiese elegir, sería con extremos, con tipos rápidos para los duelos individuales, tratar siempre doblegar con el lateral, hacer superioridad por las bandas…Pero ahora llego a un equipo armado y yo tengo que hacer un análisis concreto, que lo tengo. Creo que este equipo funcionó con un mediocampo en rombo, con Escott como punta del rombo y dos centrodelanteros. Con un 4-4-2, quizás es más predecible y es lo que menos me gusta. Pero no tengo que ser necio: esto ya está armado, ya están elegidos los jugadores y tengo que tratar de que funcione lo más rápido posible. No tengo que pensar en lo que me gusta, sino en la adaptación más rápida para que ellos no lo sufran. No puedo jugar con un 4-2-3-1 cuando no tengo los extremos para esa posición. Tampoco lo voy a inventar: el sometimiento no me gusta, hay que ser abierto con el jugador y sacar conclusiones idóneas.

-Está claro que te fueron a buscar porque el equipo no funcionaba. ¿Cuáles son las falencias que notaste?

-Yo creo que hay algunas cuestiones poco explicables. Estamos tratando con seres humanos y cuando un equipo agarra esas rachas negativas, muchas veces el jugador se deja sobrellevar en lo mental. Cuando no encontrás resultados o cuando no funciona el andamiaje, empiezan las dudas y caes en una meseta de la cual es difícil salir. Lo mismo pero a la inversa pasa en una racha ganadora. Desde el proceso de tres años en los que lo he enfrentado, han logrado estar 17 partidos sin perder y ahora venía de casi 11 partidos sin poder ganar. Lo ideal es tratar de agarrar una identidad, de que esas mesetas sean leves y no tan prolongadas. Obviamente que yo estoy acá porque no funcionó lo del técnico anterior, pero creo que hay indicios de que mejoraron con Las Parejas y ojalá que los jugadores estén optimistas y que confíen en nuestro trabajo para lo que viene.

-En primera instancia, ¿vas a intentar proteger al equipo para luego poder desarrollar tu idea?

-Sí, sin dudas, creo que es un análisis certero. A veces, en estas situaciones, los técnicos nos tenemos que amoldar a situaciones, o a equipos, o a jugadores que nos toca tomarlos en el medio de un campeonato. Creo que por ahí va a pasar la inteligencia de nosotros, para saber recibir lo mejor y tratar de que los errores no se noten. Pero me parece que hay más fortalezas que puntos débiles. Vamos a tratar de mantener una defensa sobria y segura para que no nos conviertan y después trataremos de generar espacios y ocupar con pelota al piso para llegar lo más nítido y claro posible a la fase ofensiva.

-¿Se va a ver a un Alvarado más replegado en el inicio de tu ciclo?

-Nosotros venimos acostumbrados a una presión alta. Pero para presionar alto necesitás centrales rápidos y laterales rápidos para cubrir los espacios. Seguramente ahora, con todos los trabajos que estamos haciendo, veremos cuál es la manera, trataremos de hacer una presión sectorizada. A Villa Mitre ya lo tenemos analizado y es un rival que juega muy directo. Es importante mantener el triángulo entre los dos centrales y el volante de corte. Seguramente la pelota va a partir larga desde un inicio, en función de lo que pueda provocar Mc Coubrey para una segunda pelota. Nosotros tenemos que estar bien parados para capitalizar ese segundo balón y darle sentido de amplitud para poder ir por afuera.

-¿Creés que el plantel de Alvarado tiene potencial para pelear arriba?

-Yo a este equipo lo admiré y ahora lo tengo en mis manos. Tengo  que ser capaz de sacarle el mayor  jugo posible en poco tiempo. Iremos por ello,  nada me garantiza que va a ser así. Pero  en  estos  cruces yo creo que  son más las cosas positivas que  las negativas. Otra de las  virtudes  es  que  conozco a sus jugadores a nivel colectivo e individual  a la perfección, por  haberlos  enfrentado  o  por  haberlos analizado,  porque miramos mucho video.  Creo  que de mitad de cancha para arriba es un  equipo muy peligroso.

 

 -¿Hay algún jugador que haya tenido pocos minutos y que te haya sorprendido para bien?

-Si vamos a  un análisis  más profundo, la  evaluación  que  hicimos es  que  en  este plantel  han  jugado  13  o  14  jugadores. No es  un plantel corto,  pero la  rotación  fue  corta,  entonces eso  lleva  a que  muchos  jugadores no  tengan  tanto  ritmo.  Pero  hay otras  cuestiones  de por medio  y  acá  tenemos  que absorber  lo más rápido  posible las cosas, porque  en  el  primer  cruce  te  podés  quedar  afuera o  te podés  hacer  fuerte y  seguir  avanzando.  Creo  que eso es lo  que le estamos tratando de explicar a los chicos. Ellos son conscientes, saben que están en un equipo grande,  que es pretencioso, e iremos por ello. Este desafío a mí me encanta y creo que el recibimiento de los jugadores ha sido recíproco para poder mejorar y salir de ese letargo futbolístico.

-Tenés diversidad de características de mitad de cancha hacia adelante…

-Sí, lo que no hay que ser es predecibles. Yo analizaba a Alvarado y sabía que reteniendo a Molina y a Compagnucci se tornaba un equipo predecible. Por eso hay que buscar las variantes y que ellos no sean tan lineales, sino que metan diagonales, que aparezcan en los espacios, que intercambien posiciones. En función a eso, todos estos trabajos vienen bien. Aspiramos a no ser predecibles, a tener 4 o 5 situaciones de ataque diferentes, bien marcadas, por la gestación de espacios por ascensos o descensos o por situaciones creadas por virtud propia y no por accidente.

-¿El hincha de Alvarado se puede volver a ilusionar con pelear por el ascenso?

-Vivimos de sensaciones. La sensación del hincha debe ser mala, porque llegó un técnico con todas las expectativas, un tipo que ha hecho funcionar a grandes equipos, con títulos, un excelente entrenador, admirable. Pero se perdieron un par de partidos y la ilusión también se fue perdiendo. Pero estamos vivos, eso es lo que le quiero transmitir a la gente. Yo soy consciente de dónde estoy y tengo esperanzas, como también las tienen los jugadores. Vamos por esa búsqueda, no es imposible. No quiero generar falsas expectativas pero tenemos con qué. Tenemos que fortalecer las virtudes y tratar de tapar los defectos para no ser un equipo vulnerable. Pero no nos vamos a conformar, somos así.

 

CHILE Y EL RESPETO A LOS PROYECTOS

-Dirigiste varios años en Chile, ¿qué tiene ese fútbol para que tantos entrenadores argentinos puedan desarrollarse?

-Es un fútbol que ha crecido inmensamente y que ha superado en el crecimiento al fútbol argentino. Vienen trabajando hace 15 años en divisiones inferiores, técnicamente han crecido increíblemente, el biotipo ha mejorado, se han preocupado en buscar jugadores de nacionalidad chilena en el exterior, que eso también ha ayudado. En función a todo eso, han hecho buenas Copas Américas y buenos mundiales. Se han potenciado con técnicos desconocidos y que allá encuentran su lugar para poder trabajar. Los tiempos son diferentes a esta locura del fútbol argentino. Han trabajado entrenadores como Sampaoli, Berizzo, el mismo Franco, Labruna… Los proyectos se respetan, son dóciles para trabajar y en la concepción del juego son minuciosos. Otra cuestión importante es que cada entrenador que va tiene que revalidar el título y, en ese sentido, son insoportables. Bielsa dejó una escuela bien marcada en los técnicos y en ese sentido se ha hecho muy profesional. Hay muchos técnicos argentinos que han ido, han sido exitosos y han crecido en función de ese mercado. Para mí fue una experiencia linda, estoy muy contento de haber trabajado allí. Está claro que haber jugado allí me abrió las puertas, pero es un lugar muy placentero para poder trabajar.

- ¿Fuiste a ver prácticas de Sampaoli?

- Fui a ver prácticas de él cuando yo estaba en San Luis de Quillota y él en la “U” de Chile. Esa idea fue muy buena, le hizo cuatro goles al Flamengo en Brasil…Sampaoli es un fuera de serie, que no para de crecer. Pasó de trabajar en un banco en Casilda a ser un técnico de elite. Se pone sus metas, va en búsqueda de ellas y no hay nada que lo detenga, con un fútbol súper vistoso, intenso, protagonista en todos lados. Es realmente admirable. Siempre tenía la intención de buscar el arco rival, sin miedos y con un desarrollo increíble. Hay un montón de cosas que se copian, otras que son genuinas, pero esos son los técnicos que uno mira.

 

MARADONA, MENOTTI Y BILARDO

Giganti terminó su formación como jugador en Boca, donde no llegó a debutar en Primera pero compartió vestuario con Diego Maradona, en el año 1996. “Estaba Maradona, Caniggia… un equipo increíble. Éramos muy pocos los chicos que teníamos chances. En esa época, Bilardo nos subió a mí, a Fernando Ortiz y a Aníbal Matellán. Éramos los únicos tres. Después de entrenar un año con ellos y quedar siempre afuera de la lista de los 16, llegó un momento en el que tenía la incertidumbre de saber si era lo mío y quería ver si lo podía explotar en otro lado”, recordó.

En Boca, Giganti fue dirigido por los dos entrenadores campeones del mundo con la Selección Argentina. “Tuve la posibilidad de estar con Menotti y con Bilardo. Lo importante de tener semejantes técnicos es absorber lo que quizás en el futuro vos podés plasmar. De Bilardo me quedo con los análisis de los rivales, la filmación de los entrenamientos. Son cosas sumamente importantes, porque le das un matiz diferente al jugador cuando enfrenta a un rival. Le das la herramienta de saber cómo se perfila, cómo recibe, cómo define. En esas cosas era un tipo obsesivo. De Menotti me quedo con la concepción del juego, con el desarrollo, con la evolución”, indicó. Y añadió: “El Flaco es un adelantado. En la concepción del juego, tanto Cappa como él la tienen muy clara. No digo que me encante eso, porque si vos me preguntás, me encanta Berizzo o Sampaoli. Pero también influye la personalidad. Yo soy un tipo muy inquieto, vivo buscando, viendo y tratando de evolucionar. Eso es lo que me define, tratar de evolucionar”.

CAPITÁN EN VIETNAM

Luego de la experiencia en Boca, empezó un recorrido que incluyó Almagro, Unión Española de Chile, Provincial Osorno, Melipilla, Municipal de Iberia, Acasuso y LG Hanoi, de Vietnam. Sobre esa experiencia en Asia, Giganti expresó que  “a los 28 años y ya con dos hijos y una familia constituida, necesitaba trabajar. Se dio esa posibilidad, me fui y jugué tres años fantásticos en un país increíble. Tengo una gran admiración por ellos, por su manera de vivir, por la calidad humana… Pasé tres años bárbaros, pero es agotador, se entrena todos los días doble turno, los domingos a la mañana entrenás y a la tarde jugás, hace 40 grados. Al tercer año ya dije ‘basta’. Y volví para retirarme en Pico”. “Después, ya como técnico, agarré el Federal C en Ferro de Pico y me volvió a llamar el presidente del club Hanoi, que me ofreció el puesto de director técnico. Fueron dos años bárbaros, en el primero salimos campeones”, agregó.

-¿Imaginabas pasarla tan bien en Vietnam?

-Cuando te dicen Vietnam, te imaginás la guerra. Un país siempre invadido, por los chinos, por los americanos. Es gente muy combativa, que nunca se entrega y así lo plasman en el fútbol. En los 70, cuando finaliza la guerra, era Vietnam del norte y del sur y se unificaron. Yo caí en el norte, en la capital, Hanoi.  Se creó un feeling con la gente del norte y a los 8 meses ya era el capitán del equipo, algo inusual en un fútbol donde los extranjeros son un poco mal vistos. Es gente cálida, viven con dos o tres dólares por día, andan todos en bicicleta o moto, no hay autos. Las casas tienen 4 metros por 5 y después edifican para arriba. Hay mucha calidez, la gente no tiene para comer y te invita a la casa… Los hinchas son muy respetuosos. La verdad, admirable.

 


 

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