“Hogar de María”: un lugar de contención y cariño

La asociación civil fundada Mercedes Rom de Alfonso atiende las necesidades sociales, asistenciales y psicoafectivas de niños y adolescentes con discapacidad mental.

Por Redacción

sábado 10 de junio, 2017

La historia personal y familiar de Mercedes Rom de Alfonso, y sus deseos de ayudar a personas con pocas o nulas posibilidades, fueron el germen para la creación del Hogar de María”, una asociación civil que atiende las necesidades sociales, asistenciales y psicoafectivas de niños y adolescentes con discapacidad mental. Ubicada en Monte Carballo 2704, desde 1998 aloja a 30 personas en situación de pobreza extrema o abandono.

 “La institución pone especial énfasis en resguardar y realzar el valor del concepto de Hogar para que esta instancia de vida de los niños y adolescentes que allí viven (entre 3 y 15 años de edad), resulte el mejor ámbito para desarrollarse integralmente como personas. Un ámbito donde puedan ejercer sus legítimos e inalienables derechos adquiridos en el momento de nacer: crecer, vivir y desarrollar sus capacidades dignamente”, explica a El Marplatense, María Mercedes Rom de Alfonso

-¿Cómo surgió la idea para fundar el “Hogar de María?

La idea surge desde vivencias personales muy profundas. En mi familia, éramos tres hermanas mujeres y la mayor -Marcela- tenía una severa lesión cerebral. Eso fue determinando que yo me criara en una familia que en el día a día, el contacto directo con la discapacidad fue penetrando en mi vida, en mis experiencias y situaciones de una manera muy particular. Mis padres nunca dejaron de integrar a Marcela a todas las actividades, tanto sociales como familiares. A pesar de que en aquella época no era tan considerado como hoy, tuvieron una gran apertura e inteligencia, y nunca la postergaron a mi hermana.  Estas vivencias fueron moldeando de alguna manera mi vida de niña de adolescente y joven también.

Luego me casé y tuve tres hijos y dos mellizas. Una de ellas, Pilar, que ahora cumple 24 años, nació con Síndrome de Down. Ese fue un momento muy especial en nuestra vida. Más allá de lo que significaba para nosotros como matrimonio una hija, en lo personal era una cuestión muy profunda. Eso fue moldeándose, puliéndose. Con mi marido empezamos a trabajar como voluntarios en asociaciones de Síndrome de Down. Y allí empecé a entender el tema de la discapacidad y la pobreza.

Entonces fue cuando decidimos fundar un Hogar, en 1998, para niños en situación de pobreza extrema o abandono.

 -¿De alguna manera quiso trasladar y extender la contención que vivió con su hermana y trasladó a su hija?

Las vivencias que yo tenía de mi niñez y adolescencia eran muy bellas por un lado, y muy fuertes por otra. No es fácil la vida de una familia al tener alguien con discapacidad mental, pero es tan maravilloso el universo que uno descubre. Las dimensiones del amor a través de estas personas, son cosas que te acompañan por el resto de tu vida. Cuando nació nuestra hija cambio nuestra familia notablemente para bien de todos. Nuestras vidas no fueron lo mismo. Esa felicidad que uno vive, acompañada de un gran desafío, es lo que yo anhelaba cuando empecé a descubrir esta pobreza. Y quise que los niños que estuvieran en esas condiciones tengan el lugar donde ser contenidos.

-¿Cómo llegan estos niños al hogar, cuál es el procedimiento?

Todos los niños que viven el hogar tienen una causa judicial. Ya que, por diversas circunstancias, como pobreza extrema o abandono de los padres por adicciones, golpes, o por estar privados de la libertad. El Tribunal sostiene que no pueden permanecer en su lugar, porque hay una situación de alto riesgo. Y disponen que el niño este internado. Los niños son contenidos, recibidos, y fundamentalmente queridos. Cada uno tiene una historia muy triste, dura y difícil. Pero aparece una nueva historia a partir de su internación. Es por eso que la capacidad no va a pasar nunca de 30 personas. Se les trata todas las necesidades psicoafectivas, emocionales, ambientales y sanitarias que necesita.

Se festejan los cumpleaños, la Navidad, el Año Nuevo, el Día del Niño… Todo se considera como un hogar, y algunos asisten a escuelas especiales.

-¿Cómo se sostiene económicamente el lugar?

Existe un convenio con Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires y otro con el Hospital Materno Infantil. El sostenimiento tiene un costo altísimo, porque se necesita personal idóneo capacitado. Tiene costo operativo muy alto.

Entonces, el convenio es insuficiente para darle la calidad de vida que necesitan.

Es por ello que tenemos donaciones de socios, colaboraciones, que vienen del amor de la gente para poder complementar esos subsidios.

20º Cena Benéfica Anual

El sábado 1 de julio a las 20:30, el “Hogar de María” realizará su 20° Cena y Baile Anual en el hotel ubicado en Leandro N. Alem 4221 . El encuentro es organizado por la Comisión Directiva y el Voluntariado de la Institución y es una oportunidad de colaborar en la concreción de los proyectos para quienes más lo necesitan.

La fiesta anual es una forma de agradecer en nombre de los niños del Hogar a todas aquellas personas que acompañan el crecimiento de la institución y de sumar nuevas voluntades a la obra. También es una oportunidad única de compartir un show artístico con la banda “Industria Nacional”.

Como todos los años, lo recaudado es destinado a mejorar la calidad de vida de los niños que viven en el Hogar. El costo de la tarjeta es de $ 650; para adquirir sus entradas pueden comunicarse al (223) 4-488-922 ó (223) 6-155-470.


 

Comentarios