Mantovani, el defensor de Mar del Plata que marca a Messi y a Ronaldo

A los 22 años emigró a España luego de jugar en Banfield, Kimberley y Cadetes. Diez años después, es capitán e ídolo del Leganés, en la mejor Liga del mundo. “No me olvido de que hace un tiempo iba a entrenar en bici en el fútbol local”, recordó en una charla con El Marplatense

Por Redacción

sábado 10 de junio, 2017

Martín Mantovani cumplió el sueño de cualquier futbolista de Mar del Plata. A los 32 años, juega cada fin de semana en la mejor liga del mundo y, al menos dos veces por año, se enfrenta a las máximas estrellas del fútbol mundial: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El defensor central, que jugó en Banfield, Kimberley y Cadetes de esta ciudad, es capitán e ídolo del Leganés. En el modesto club español consiguió dos ascensos y los hinchas lo adoran, a tal punto que hicieron una peña que lleva su nombre.

Mantovani, que nació en San Miguel pero de muy chico se radicó en la ciudad, vive un momento de gloria. Sin embargo, no se olvida de lo duro que fue el camino. Cada vez que finaliza la temporada, viene a Mar del Plata con su esposa Olga y sus dos hijas, Miranda y Claudia. Aprovecha para visitar y agradecer a papá Antonio y mamá Maria Rosa, claves para sobrellevar el comienzo de la historia. También visita a amigos y excompañeros de fútbol. Y hace la pausa para recordar la etapa de mayor esfuerzo: “Acá aprendí muchas cosas. Yo estudiaba a la mañana, me iba al gimnasio y a entrenar en bici. Iba con lluvia y me cagaba de frío. Hoy juego en la mejor liga del mundo, pero no me olvido que hace unos años estaba en Mar del Plata e iba con la bici de acá para allá”, dijo en una charla con El Marplatense.

-¿Cómo te sentís cada vez que venís?

-Es diferente, cuando vengo acá es para cargar pilas. Siempre estoy con la familia, con mis padres, con mis hermanos, con mis amigos. Volver a lo que fue siempre Mar del Plata me viene muy bien. Yo allá ya tengo mi familia, tengo mis dos hijas y mi mujer es madrileña. Allá tengo un presente muy bonito, pero no es lo mismo. Cuando vengo acá, me sirve mucho para cargar pilas, para desintoxicar la cabeza de lo que es España y el mundo del fútbol. Me viene genial, porque desconecto. Acá no miro fútbol, no pienso en fútbol ni nada de eso…

-Son muy pocos los jugadores de Mar del Plata que llegan a jugar en la liga española. Paradójicamente, no sos muy conocido en la ciudad…

-Sí, totalmente, hay muchísima gente que no me conoce. También, la carrera fue diferente. Yo no fui a España como un traspaso importante, no salía en los diarios, sino que mi carrera fue muy poco a poco. Hoy en día, con 32 años, es cuando me doy a conocer. Salgo en la Play, salgo en el FIFA, en Espn (risas). Ahora recién es cuando toma repercusión mi nombre. Por eso hay mucha gente que no me conoce. Pero es algo que por suerte lo estoy contando: tuve la suerte de haber llegado a la mejor liga del mundo, jugar con los mejores. A nivel personal, es algo increíble, porque es un objetivo que siempre tuve en mi cabeza y ahora lo puedo contar.

-¿Qué tuvo que pasar para que llegues a este lugar?

-Bueno, la verdad que pasé muchísimas cosas. Llegué a España con 22 años, una edad en la que acá en Mar del Plata te parece que está todo terminado. Sin embargo, yo empecé mi carrera casi de cero en España, porque empecé en Tercera división, que vendría a ser como un Argentino B o un Argentino C, porque se sigue muy poquito. Hice tres años y medio en Tercera, cuatro años y medio en Segunda B, dos años en Segunda y recién este año en Primera. Fue una carrera muy de a poco, muy peleada, de constancia. Fue de mucho sacrificio, de no bajar los brazos. Después tuve la posibilidad de llegar al Leganés con 29 años y a partir de ahí mi carrera se disparó, porque ascendimos a Segunda, estuvimos dos años y ahora tenemos el primer año en Primera. Lograr eso con el mismo equipo es algo que no te suele pasar. Además, el equipo nunca había jugado en Primera. Es algo muy complicado, de mucho sacrificio, de no bajar los brazos, de estar constantemente entrenando, pensando en que te puede llegar. Por suerte, me llegó. Pero es un camino muy largo.

-¿Qué cosas aprendiste cuando jugabas en Mar del Plata?

-Acá una de las cosas que yo entendí  es que el sacrificio no lo podés dejar nunca. La liga marplatense es mucho de sacrificio, de pulmón. Esa es una de las cosas que más me dejó como enseñanza. Me permitió curtirme. Te cuestan mucho las cosas. Entonces, todo lo que tenés, te lo ganás vos y lo tenés que disfrutar. Acá aprendí muchas cosas. En Banfield estuve desde los 5 hasta los 14 años y tuve a Oscar Diñeiro como entrenador, que me enseñó mucho la parte humana, lo del compañerismo. Le saqué ese jugo de saber lo que es un grupo y de la importancia que tiene. En Kimberley te pulen, ahí aprendí la parte táctica y a sacarle jugo. Tuve al “Toro” (Daniel) Abelén, al “Gancho” (Marcelo) Zwicker, a Marcelo López y a “Carpeta” (Juan Carlos) Eito.  Son todos distintos pero te pulen y te vas dando cuenta de las cosas que tiene el fútbol desde lo técnico y lo táctico. Me sirvió un montón el paso por Kimberley. Después, en Cadetes, ya más grande, fue como una consagración de lo otro.  Jugar Argentino C, de la mano de Juan Esnaider, las instalaciones, la forma de profesionalizar todo, fue algo muy lindo y diferente. A mi esas experiencias me dejaron cosas muy positivas. El hecho de jugar, el entusiasmo de la gente, esas ganas de seguir cada día aunque sea complicado…. Yo me acuerdo que estudiaba, después iba al gimnasio, a entrenar, y lo hacía todo en bici, como le pasa a mucha gente. Eso a mí me queda y me hizo aprender a valorar. Yo estudiaba a la mañana, me iba al gimnasio y a entrenar en bici, me cagaba de frío, con la lluvia. Hoy juego en la mejor liga del mundo pero no me olvido que hace unos años estaba en Mar del Plata e iba con la bici de acá para allá.

-Aquel proyecto de Cadetes dejó una huella difícil de borrar, ¿no?

-Fue bonito, fue lo más profesional que tuve acá en Mar del Plata. Juan (Esnaider) implementó un estilo de entrenamiento y forma de jugar muy interesante. Había muy buenos jugadores, como el “Chango” Aguirre, Mariano Felices, el “Paisa”  (Damián Luengo)… Era un equipo que jugaba bien al fútbol. Y te das cuenta que el fútbol no es solamente correr, sino que también es jugar.

-Tu familia debe haber sido importante para sostenerte en los momentos más difíciles…

-Sí, mi familia en general fue muy importante. Hoy en día ya tengo mi familia con mi mujer y mis hijas, que son quienes me ayudan hoy en día. Pero en los comienzos, y sobre todo cuando me fui a España, mis viejos fueron increíbles. Me ayudaron muchísimo, con el tema de la doble ciudadanía, en lo económico, con los papeles. Hicieron un esfuerzo grandísimo y hoy tienen sus frutos, algo que no siempre pasa, porque a veces intentás e intentás y no llegás. Por suerte, mis padres fueron fundamentales en mi salto a Europa.

-Para llegar a jugar a tan alto nivel, ¿en qué creés que mejoraste en tu proceso como futbolista?

-A medida que van pasando los años, te vas dando cuenta de que vas aprendiendo muchísimas cosas. Te vas dando cuenta de detalles de calidad, detalles de técnica, pero principalmente de cosas tácticas. Creo que a nivel táctico he sufrido un cambio allá. Acá se juega de otra forma, tácticamente es un fútbol más desordenado y más de contacto. Allá tenés que tener mucho orden, se juega más mano a mano, en zona. Y en el momento de tener la pelota, tenés que intentar hacer cosas, no es pegarle solamente para arriba. Esa transformación la vas viviendo, yo creo que hoy en día estoy en un momento muy bueo de mi carrera y en un momento en el que la cabeza me funciona diferente. No es lo mismo cuando tenía 20 años que hoy en día, con 32. Ves el fútbol de otra forma, intentás tener más paciencia cuando las cosas van a peor, tratás de ser más positivo en los momentos difíciles.

-En esta temporada, en el Leganés han tenido que estar fuertes de la cabeza para mantener la categoría…

-Sí, totalmente, el año fue muy largo.  Es un campeonato lindo pero que se sufre mucho, porque era la primera vez que estábamos en Primera y tenés rivales muy importantes y situaciones muy complejas. Nosotros en ningún momento nos metimos en descenso directo. Eso para el Leganés fue una cosa increíble, porque era un equipo que recién ascendía. Tenés que tener la cabeza fría y tirar un poco de capitanía porque también la gente se respalda en vos, sabés que vas a ser una cabeza visible dentro del vestuario y eso tiene peso. Entonces, tenés que hacer las cosas más con cabeza para los demás que para vos mismo.

 

“ME GUSTARÍA TERMINAR MI CARRERA EN EL LEGANÉS”

-Los hinchas del Leganés hicieron una peña que lleva tu nombre…

-Sí, hace un mes la hicieron. La pusieron en Leganés  y es preciosa. Además, soy el único jugador activo que tiene una peña, porque siempre se hacen de exjugadores. Tener la posibilidad de ser el único jugador activo que tiene una peña es algo grandioso. Te das cuenta del cariño que te tiene la gente. Por suerte, estoy viviendo un momento muy positivo en todos los aspectos, tanto en lo futbolístico como en lo extra futbolístico. Tengo dos nenas que están genial, mi mujer también, entonces eso hace que todo fluya.

-¿El reconocimiento que tenés en Leganés hace que quieras quedarte para siempre en ese club?

-Sí, ojalá pueda terminar mi carrera en el Leganés. Sería lo ideal, porque después de tantos años de remarla, tener este reconocimiento es algo que nunca me había pasado. Es algo precioso. Y además del reconocimiento, tenés peso adentro del club. Y es algo que uno se ha ganado después de tantos años y tanto esfuerzo. Eso se disfruta y se cuida mucho, porque sabés que no te lo regaló nadie.

Mantovani, perseguido por Messi.

“MESSI TIENE MUCHA HUMILDAD”

Martín Mantovani se dio el lujo de enfrentar a Messi y a Cristiano Ronaldo, como parte de las ventajas de pertenecer a la Primera división del fútbol español. El defensor explicó las virtudes del portugués y habló maravillas de Messi. “Es muy simpático, muy tranquilo y tiene mucha humildad”, remarcó.

-Se dice que el fútbol tiene sus cosas lindas y sus cosas feas, ¿a vos te gusta el mundo del fútbol?

-Lo que pasa es que yo sé dónde estoy jugando. El fútbol es muy complicado, y hoy en día yo estoy viviendo una realidad muy bonita. Yo no pensaba que con 32 años me iba a tocar jugar en Primera, pensaba que no me iba a tocar. Entonces, hoy en día, disfrutar de esto es un privilegio para mí. Está claro que hay muchísimas cosas que no me gustan en el mundo del fútbol, hay cosas muy feas. He visto muchas de esas cosas, sé que no es todo como te pintan. Pero yo he vivido esas cosas antes, cuando no tenía contrato, cuando me la tenía que jugar, tuve que ir a Italia a hacerme los papeles y era eso o nada. Son cosas que te pasan cuando no tenés nada. Entonces, todo lo que venga a futuro, son cosas secundarias. A lo feo, ya lo pasé. Ojalá que no me vuelvan a pasar, porque son cosas feas y en el momento no te gustan. Después, lo podés contar como una anécdota.

-Ahora los principales problemas pasan por marcar a Messi o a Ronaldo…

-(Risas) Claro, ahora me río. Pero otra persona que no haya tenido esas complicaciones, quizás ve algunas cosas y le puede molestar más de lo que me molesta a mí.  A mí hoy en día no me molestan esas cosas, las veo y sé que son parte del juego.

-¿Cómo es marcar a Messi o a Ronaldo?

-Es increíble. Por suerte pude hablar con Messi en el primer partido contra el Barcelona, en el que no fui titular. Estaban pasando los jugadores del Barcelona y justo pasó Messi. Me lo quedé mirando, lo saludé y se acercó. Me quedé hablando con él 5 minutos, la verdad que es muy simpático. Cuando terminó el partido, me saqué una foto con él y con mi hija, que la tengo de recuerdo. Me pareció muy simpático, muy tranquilo. Y cuando nos volvimos a enfrentar en el Camp Nou, lo mismo. Hablé con él como si fuera uno más. Mucha humildad.  Después, marcarlo es algo increíble. Jugar en ese estadio, marcar a jugadores como él, como Suárez, como Neymar, es increíble. Son jugadores diferentes. Yo creo que Messi y Cristiano son los mejores del mundo, pero son totalmente diferentes. Cristiano se ha convertido en un rematador, en un finalizador. Creo que ha sabido transformarse. Mientras que Messi sigue siendo el mismo y ha ampliado su categoría de buen jugador. Él es más enganche, Ronaldo es más “9”. Marcarlos es increíble.

-¿Qué pensabas cuando te encaraba Messi?

-Y… tuve que rezar. ¿Para dónde te perfilás? Si te sale para cualquier lado (risas).

-¿Tenían la orden de marcarlo con ayudas?

-Una de las cosas que tiene nuestro técnico es que es muy táctico, trabaja mucho lo táctico. Contra el Barcelona buscamos hacer muchas coberturas y ayudas. Intentamos que no nos rompan la línea, pero con estos jugadores es muy difícil.

-¿Y cómo es jugar contra Iniesta?

-Iniesta es increíble. Se ponía adelante tuyo y miraba a los compañeros y no miraba la pelota. Yo me preguntaba: “¿Pero este chico no mira la pelota?”.  Estaba a 30 centímetros de un rival y el tipo tenía la cabeza levantada, mirando qué pase podía dar, sabiendo que la pelota estaba ahí. Un control del tiempo y del espacio espectacular. Ellos no miran la pelota, saben que está ahí.

-¿Pudiste comprobar en cancha las virtudes de Cristiano Ronaldo?

-Su velocidad es increíble. Hay una jugada que la hace siempre y termina siempre en gol. Agarra la pelota afuera del área, la abre para el “7” o para el “11”, le tiran el centro y él hace el gol. Así hace 2 mil goles por temporada. Ya sabés que lo va a hacer, pero lo hace tan bien que te hace el gol igual.   Es tan fuerte y tiene una zancada tan potente, que cuando la pelota va para afuera y él se mete en el área, es muy complicado agarrarlo.

 

 

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