Adopciones, el deseo de formar un vínculo familiar

En Mar del Plata, hay casi 400 legajos de familias que buscan cerrar un círculo adoptivo con un niño. Se trata de un proceso que significa “convertir en pariente un desconocido”, pero que permite la construcción de un lazo especial.

Por Redacción

domingo 18 de junio, 2017

Las adopciones no son un proceso sencillo, requieren mucha fortaleza emocional y paciencia hasta poder cerrar el círculo adoptivo con un chico que llega con el bagaje de una historia personal diferente.  Sin embargo, si prevalece el deseo de conformar una familia, un niño que no tuvo inicialmente esa suerte, llegará a un hogar donde va a ser querido y cuidado.

En Mar del Plata hay entre 360 y 400 legajos de procesos de adopciones. Ese número representa a familias que están en condiciones honestas de estar incluidas en una lista. Actualmente, funcionan seis juzgados de Familia en la ciudad, con un promedio entre 60 y 70 legajos cada una.

A la hora de querer formar una familia, no hay ningún tipo de restricciones en cuanto a parejas, heterosexuales u homosexuales, o personas en solitario. Además de ciertos requisitos, lo más importante que se debe tener es el deseo.

“No tenemos número específicos de chicos esperando una familia, porque hay una variable. Pero el 30% de los chicos que están en los hogares institucionales de la ciudad están aptos para trabajar la vinculación con otras familias”, detalló Clara Obligado, titular del Juzgado de Familia N°5, en diálogo con El Marplatense.

El deseo de convertir en pariente un desconocido

Las primeras condiciones para iniciar el proceso de adaptabilidad, es “el deseo de los adultos de conformar una familia, de tener un hijo, de integrar a su seno familiar otro que va a venir con una historia”, describió Obligado, quien añadió: “Es convertir en pariente un desconocido, que va a compartir lo cotidiano y luego hasta el apellido”.

Después hay una serie de requisitos que se deben atender. “Tener la responsabilidad de saber cuidar o atender asistencial y materialmente a un hijo, poder acompañarlo en la salud, en el alimento, la vestimenta. Lo que significa tener un hijo y cuidarlo. Tengo que tener un trabajo digno, que me permita acompañar a un hijo en el costo de mantenimiento”, detalló la titular del Juzgado. Sin embargo, señaló que no se debe ser rico monetariamente, si no económicamente responsables, pero sí ricos “de afecto y adaptabilidad”.

“Una vez que están ingresados en el legajo, se hace una decisión jurisdiccional de aptitud, y se le da un número. En ese punto, una vez que empieza a declararse apto, empieza la espera. Yo les digo que están embarazados y así hay que esperar. En el embarazo natural están nueve meses, entiendo que desde que se anotan empiezan a convivir con esa decisión”, afirmó Obligado.

Desde ese momento, los futuros padres adoptivos son notificados que están en lista de espera y “comienza un camino que es ese famoso mito de, ¿cuánto hay que esperar?”, pero eso depende de que se busque adoptar.

La dificultad de ser adoptado cuando uno es adolescente

El 98% de los legajos buscan un niño de 0 a 2 años, por lo que la espera “es de un tiempo mucho más prolongado que si pedí vincularme con un chico de 5 a 7 años.”  En este marco, no hay familias que busquen adoptar adolescentes en Mar del Plata.

“Estamos haciendo una petición pública para una chica de 15 años pero hasta ahora no hubo resultado. Más pequeño es el niño, entra en el mayor porcentaje de leídos. No está mal, es un dato objetivo, y hace que la adopción de niños de 10 a 17 años se torne muy dificultosa. Es allí donde los hogares se llenan, porque estas edades son las que cubren las vacantes”, aseveró Obligado.

Una de las ventajas que tienen los jóvenes es el título que le pone judicialmente, ya que se declara la situación de adoptabilidad, que lo habilita a poder buscar una alternativa familiar. “Antes se declaraba en los juzgados de menores el abandono, era muy doloroso ponerle ‘niño abandonado’. Hoy, lo que hacemos, es declarar la adoptabilidad, que tiene otra oportunidad, no está abandonado, rompemos vínculos anteriores, que eran contaminentes, defectuosos, para que inicie vínculos nuevos”, indicó.

El proceso de vinculación

El proceso de vinculación es muy difícil. Porque son personas que no se conocen y tienen que empezar a convivir”, comenzó a explicar Obligado sobre esta etapa del circuito de la adopción “El niño está preparado para una convivencia alternativa siempre y cuando haya un adulto fuerte, emocionalmente contenido y que pueda soportar, inclusive, el rechazo inicial para luego convertirse en el círculo adoptivo, que nace cuando adoptado y adoptante se aceptan mutuamente a pesar de las diferencias”, añadió.

Se trata de un proceso largo, doloroso, en el cual los padres tienen que demostrar que son los fuertes en esta nueva construcción. “Y a veces, los adultos, no podemos enfrentar ese construir con otro niño y no llegamos al cierre del círculo. Cuando no se llega se producen los reabandonos, porque los adultos devuelven a los chicos”, apuntó.

Este panorama es “muy doloroso, sobre todo para los niños, pero no descarto la tristeza ni la insatisfacción de los adultos”.

Según Obligado, una de las falencias de este proceso es la “falta el acompañamiento técnico de acompañar a esos padres en el camino a la adopción, que en Mar del Plata es una cuenta pendiente, porque se necesita instituciones en las decepciones y las tareas en cerrar el círculo adoptivo”.

El Día del Padre, gracias a la construcción de familias   

Muchos progenitores adoptivos pudieron comenzar a festejar estos acontecimientos, ya sea el día del padre o la madre, por haber construido una familia adoptiva. “Es una tarea muy dificultosa, el adulto que espera ser padre de hijos adoptivos es un adulto especial, que tiene que correr sus egoísmos, ser altruista y pensar en ese chico que viene, a veces caminando, otras en carito y algunas de la mano con los hermanos”, afirmó Obligado.

La adopción es un proceso difícil, pero que puede salir adelante si hay convicción. Nada es más fuerte que el deseo de un niño en estado de adoptabilidad de querer conseguir una familia, ni de los futuros padres adoptivos que buscan ese mismo objetivo.

 


 

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