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Gabriel Bonomo, el cantante callejero que le pone rock a la Peatonal

Tiene 27 años, es de Santa Fe y se instaló en Mar del Plata por amor a su novia. Canta temas de Callejeros y sus videos deslumbran en las redes sociales. “Vivo el día a día porque tengo que pagar el hotel. Pero la gente me ayuda muchísimo”, le contó a El Marplatense

Por LP

domingo 23 de julio, 2017

Los amantes del rock nacional tienen un motivo más para recorrer la Peatonal de Mar del Plata. No es una cita fija: puede suspenderse por lluvia o por alguna cuestión del azar. Pero, generalmente por la tarde, hay un joven que les puede hacer pasar un buen rato. Se llama Gabriel Bonomo, tiene 27 años y todos los días se para con su guitarra a cantar canciones de Callejeros. Igual, el libreto es abierto: pueden aparecer temas de otras bandas y también alguno propio. Pero su tono similar al de Patricio Santos Fontanet lo distingue. Él lo sabe y lo explota.

Gabriel es de Santa Fe. Fanático de Colón, llegó a la ciudad en marzo, motorizado por el amor a Rocío, su novia. De entrada, cautivó a la gente. Son varios los que se detienen a escucharlo en sus distintas paradas por San Martín. Algunos le piden permiso para filmarlo, otros lo escuchan con atención. Todos lo aplauden. Identificado con las letras y la música de Callejeros, deja fluir su sentir y se gana la aprobación del público. Mientras hace lo que le gusta y deslumbra a la gente, que comparte sus videos en las redes sociales, se gana la vida para poder pagar los 200 pesos diarios que le pide el hotel. “Yo no tengo días de descanso, no me puedo quedar a dormir. Tengo que pagar la habitación”, le dijo a El Marplatense.

-¿Cómo llegaste a Mar del Plata?

– Estoy en Mar del Plata porque conocí a una chica en Carlos Paz y me enamoré.  Ella es de acá. Cuando la conocí, le dije de irnos de viaje a Perú, pero ella no pudo, entonces encaré solo. Anduve por todo el norte: estuve en Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, Salta, Jujuy… Hasta que fui a Misiones, donde tengo un amigo. Quería hacerme el pasaporte, porque me habían dado ganas de irme a Europa también. Mientras tanto, extrañaba mucho a esta chica. Un día, un “busca” al que invité a comer un asado nos robó las cosas del lugar en el que paraba. Entre las cosas que me robó, estaba toda mi documentación. Sin los papeles, no podía ir a Perú. Entonces me volví a Carlos Paz, siempre pensando en ella. La busqué por Facebook y no la podía encontrar. Hasta que, con ayuda de unos amigos, la encontré. Me contacté y  me vine a vivir a Mar del Plata para estar con ella. Desde mediados de marzo que estoy acá y trabajo en la calle.

-O sea que estás acá por tu novia…

-Creo que estoy acá por el destino, todo pasa por algo. Mi novia me bancó en los primeros días, porque es difícil empezar de cero en otra ciudad. Yo vivo el día a día, no tengo días de descanso, no me puedo quedar un día a dormir. Tengo que pagar todos los días 200 pesos en un hotel.  Los primeros días me bancó mi suegra en su casa, pero no me gusta molestar.

-Encontraste distintos lugares para trabajar, fuera de Santa Fe…

En Santa Fe siempre intentaba algo y lo dejaba antes de terminar. De hecho, no terminé el secundario, me faltan como 3 años. Hasta que un día me cansé. Me acuerdo que fui a ver a Colón contra All Boys y después llegué a mi casa, agarré la mochila y me fui para el sur. Ahí empecé a viajar por distintos lados. Pero me quedé mucho tiempo en Córdoba.

-¿Cuándo empezaste a cantar?

-Fue hace 3 años. En el hostel de Carlos Paz, había un flaco que tocaba en la calle. Nos poníamos a cantar y un día me dijo que vayamos a la calle. Yo era un queso con la guitarra, la piloteaba nomás. Empezamos a cantar, él puso una gorra, cantamos un par de temas de Callejeros, alguno de No te Va Gustar. Laburamos una o dos horas ahí en pleno centro. Él tocaba la guitarra y yo cantaba. Hicimos como 80 mangos y me entusiasmé. Yo en el hostel no le cobraba a nadie, entonces no hacía tanta plata. La gente que iba, siempre me bancaba. Entonces era como un intercambio de favores.

-¿A partir de ahí no paraste?

-Me copé porque a la gente le gustaba cómo cantaba. Y desde ahí sigo en la calle. Uno escucha que le dicen: “Tenés talento, seguí, no dejes”. Eso te da confianza y pilas para seguir. Yo también hago mis temas, pero en la calle no los canto. Los voy guardando. Cuando estén bien listos todos los temas, ahí sí. Mientras tanto, toco varios temas de Callejeros y a la gente le gusta.

-¿Estudiaste algo de música o aprendiste solo?

Hace tres años que me dedico de lleno a la guitarra y fui mejorando. Pero nunca estudié canto ni guitarra con nadie.

-¿Cantás temas de Callejeros porque te salen bien o porque te identificás con la banda?

-Yo soy re abierto para la música. Pero con Callejeros tengo algo especial. Es como que las siento mucho a las letras, me llega mucho su música. Lo empecé a escuchar por un amigo del barrio, en Santa Fe. Él siempre escuchaba Callejeros y yo no le daba bola, seguía con la música internacional, escuchaba Bon Jovi, Oasis, Green Day. Pero una vez que empecé a tocar en Carlos Paz, me di cuenta de que me sale la voz parecida a la del “Pato”. No es mi voz, lo imito, pero disfruto que me salga bien.

-Generaste buena repercusión en Mar del Plata…

-En Mar del Plata me pasaron cosas muy locas. Un amigo, Nicolás Falcón, que también toca en la calle, me preguntó si me podía filmar. Me pidió que haga el tema que mejor me sale. Entonces toqué “Creo”, de Callejeros. Después me enteré que el video tuvo como 50 mil visitas. Una locura.

“LA GENTE TE AYUDA MUCHÍSIMO”

-¿Cómo hace un músico que toca en la calle para sostenerse?

– A veces te cuesta juntar plata y a veces no. Depende de la fecha, de cuándo cobra la gente. Gracias a Dios, la gente te ayuda muchísimo. Yo, hasta el día de hoy, no pasé necesidades en Mar del Plata. Eso es por la gente.

-Vos parás en distintos lugares de la ciudad. ¿Hay puntos en los que sabés te va mejor que en otros?

– Yo no soy ambicioso, les dejo los lugares a otros chicos. Lo disfruto, hago lo que me gusta, hago una moneda y a la gente también le gusta. Todo depende de la energía que le pongas. Si vas a un lugar donde hay gente, plata vas a hacer, al menos vas a zafar. Pero en la calle no tenés nada asegurado. También pasa que a veces no tenés ganas de ir a tocar, pero en algún momento las ganas surgen. Además, depende de cómo esté el día: a veces llueve y no hacés una moneda. Y ahí es donde tenés que chamuyar en el hotel…

-¿Tuviste problemas para tocar en la calle?

-En la calle te pasa de todo, hasta me rompieron la guitarra, que tenía un valor sentimental para mí. A veces no sabés si la policía o la Municipalidad te van a sacar el instrumento…. Pero la gente te defiende. Inclusive, hoy a la tarde discutí con un Municipal y la gente se lo quería comer, porque me querían sacar el instrumento. Creo que hay que entender que la gente está trabajando en la calle. Igual, mientras les hablés bien, no tenés problema. Y yo les hablo bien.

-¿Tenés el sueño de formar una banda?

-Sí, claro. El otro día me invitaron al ensayo de Celina Rock (NdeR: banda de tributo a Callejeros). Le presenté un trema mío al encargado del estudio y quedamos en que íbamos a hacer un ensayo. Después, seguí tocando y vino el cantante de Santos Bermejo y se re copó. Me dejó el número y fui a su recital. Estaba de invitado especial “Juancho Carbone”, el saxofonista de Callejeros. Me hicieron subir, ¡canté “Creo” al lado de Carbone! Me moría de ganas de preguntarle cosas, pero no lo hice porque había venido a relajarse.


 

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