A los 39 años, Pablo Campodónico no custodiará más el arco de Aldosivi, el club que fue su casa durante 10 años. La triste imagen del descenso en la despedida no condice con una etapa que tuvo muchos momentos de gloria. El ascenso a Primera División, los triunfos ante River y Boca y  las innumerables tardes de atajadas salvadoras no podrán faltar cuando se rebobine la película.

Pero Campodónico todavía no está para homenajes. Mientras se entrena en el Boca local, espera ofertas para prolongar su carrera. “La verdad que me siento bien y quiero seguir jugando. Estamos esperando a ver si sale algo. Está todo un poco parado porque recién ha terminado la Primera B Nacional y la B Metropolitana. Hay un par de cosas dando vueltas, pero la idea es seguir jugando e irme a donde sea. Estamos esperando y entrenando para estar bien cuando me llamen de algún lado. Si no se me complica con el tema de la familia o en lo económico, arranco. Y a donde voy, quiero salir campeón, quiero  hacer las cosas bien. Quiero seguir un par de años más porque me siento bien”, le dijo a El Marplatense.

Tras varias semanas de silencio, el “1” se abrió a un diálogo extenso y profundo. No esquivó ningún tema. Reconoció que el colchón de puntos que ostentaba el equipo tuvo un efecto de relajación que afectó la tensión competitiva y lamentó la falta de un refuerzo más en el último mercado de pases previo al descenso. “El plantel quedó corto”, aseguró.  Además, consideró que Walter Perazzo se manejó mal con Matías Vega en la semana previa al duelo ante Olimpo y opinó que “estuvo mal” el cambio de entrenador en la última parte del torneo.

Agradecido con el club pese a no recibir ni un llamado tras la finalización de su contrato, Campodónico lanzó una crítica constructiva. “La dirigencia de Aldosivi tiene que exigirle más a los jugadores”, remarcó.   “Yo tendría una persona que esté todo el día en las prácticas. Ellos traen un jugador y no saben  si elonga bien, si corre, si entrena bien, si se preocupa, si se cuida… El jugador es hijo del rigor”, explicó.

-¿De Aldosivi no te llamaron más después del descenso?

-No, no tuve más contacto. A mí se me terminaba el contrato y no me llamaron ni por sí ni por no.  Pero no tenían por qué hacerlo. No lo tomé ni bien ni mal. Yo estoy recontra agradecido a Valastro, Mattera y Moscuzza, a toda la gente que colaboró en el club para que yo esté en estos años. Yo tengo un nombre gracias al club, así que mis mejores deseos para lo que viene ahora para ellos.

-¿Intuías que no te iban a llamar?

-Por experiencias de otros compañeros, sabía que solían hacer eso, de no llamar más o no avisar. Dentro de todo, me lo imaginaba. No tienen por qué hacerlo y cada uno se maneja como quiere. Uno no es nadie para que cuando termina el contrato le digan algo.

-Pero vos tenés una trayectoria importante en el club…

-Sí, no sé… Si me pongo en el lugar de ellos, haría las cosas de otra manera. Pero ellos son así. Se han equivocado en muchas cosas pero también han acertado en muchas otras. El club ha crecido muchísimo y ha llegado a donde está gracias a ellos, que hicieron un gran  esfuerzo. Se basa todo en la familia Moscuzza, más Cristian D’amico y Matías Besozzi. En otros clubes, capaz que hay 20 dirigentes para manejar un plantel. No soy quien para juzgarlos o decir cómo se tienen que manejar, estoy recontra agradecido a ellos y, si en algún momento se equivocaron conmigo, no tengo ningún tipo de rencor.

-¿Cómo te afectó el descenso?

-Mal. La verdad que hice un esfuerzo muy grande para volver a atajar cuando estaba Franco, porque cuando él llegó estaba atajando Matias (Vega). En la pretemporada hice un gran esfuerzo, me gané el lugar de nuevo. Empezamos bien, después llegó ese momento donde hubo 7 derrotas seguidas y se fue Franco, que creo que fue uno de los mejores técnicos que han pasado por el club, pero no ha tenido suerte. Me costó muchísimo ganarme el lugar y es feo terminar mi carrera en el club con un descenso, después de todas las batallas que tuvimos para no descender, después del ascenso y de aguantar unos años en Primera. Todo eso fue un esfuerzo muy grande y queda la imagen del descenso… Obviamente que yo me quedo con otras cosas también. Fueron un montón de años haciendo las cosas bien. Pero no me quería ir con esa imagen. Me dolió mucho. Esta es la primera  nota que doy después de que terminó el campeonato. Yo quiero mucho al club, soy hincha de Temperley pero la verdad que siento mucho estos colores. Ojalá que le vaya bien. El día de mañana me encantaría darle una mano a Aldosivi y mejorar un montón de cosas que seguramente se pueden mejorar.

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-Fue una semana especial la de la previa al partido ante Olimpo. ¿Cómo viviste la situación de entrar por Vega luego de sus errores?

-Lo viví mal. Me puse en el lugar de Mati y la verdad que lo que hizo el técnico (NdeR: Walter Perazzo) estuvo mal. Matías es un gran arquero y yo siempre digo que cuando tenés errores son malas decisiones mala suerte.  No es que Matías estaba nervioso, o estaba atajando mal, o estaba mal físicamente. Los arqueros corremos con el tema de que la pelota se mueve y donde tomas una mala decisión es gol, pero eso no indica que estés nervioso o que estés mal físicamente. Me dolió por ese lado, pero después obviamente que me hubiese gustado haber ganado ese partido y que el club se salve. Pero las cosas no fueron así. Igual, no fue por ese partido que nos fuimos al descenso. Fue toda una mala campaña que nos llevó a eso. Pero dolió muchísimo.

-¿No estabas contento porque ibas a atajar?

-Sí, contento porque tenía la posibilidad de salvar al equipo. Capáz que ni la tocaba y el equipo ganaba. Pero estaba molesto por el mal manejo del técnico. Si yo hubiera estado en el lugar de Mati, me hubiera dolido mucho.

– Cuando llegó Franco, algunos jugadores se habían potenciado y el equipo parecía haber encontrado un funcionamiento. ¿Perder algunos partidos les quitó confianza para sostener esa idea de juego?

-Sí, yo creo que sí. En la etapa anterior de Franco, en la B Nacional, nos costó muchísimo agarrar su funcionamiento, pero una vez que encontramos la mano, los resultados fueron positivos y eso dio lugar a que lo sigamos desarrollando. Esta vez fue al revés. Jugábamos bien, creábamos situaciones, no las podíamos convertir y, cuando nos llegaban, nos convertían. Ahí empezaban los fantasmas y no lo supimos manejar. Pero cuando llegó él, el equipo se potenció muchísimo. Creíamos en la idea, creíamos que la manera era esa, jugar como él quería. Siempre estábamos con la de él  porque veíamos que teníamos resultados en lo personal y en lo colectivo. Pero estábamos con la mala suerte de que en la que nos equivocábamos era gol del rival. Fue un estado de desconfianza, porque uno daba todo y perdía. Fue mucho más eso que lo táctico.

-Franco fue señalado como gran responsable del descenso…

-No creo que haya sido así, creo que nos tenemos que hacer cargo todos: jugadores, entrenadores  y dirigentes. Hubo errores de todos lados. Franco quedó marcado porque fueron 7 derrota seguidas. Si hubieran sido derrotas más separadas, hubiera sido diferente. Pero yo no creo que haya sido el culpable él. Mas allá de ser muy obsesivo con su juego, él no quería perder ni en un “loco” de entrenamiento.

-¿Las malas decisiones estuvieron a la hora del armado del plantel?

-No creo que haya sido cuando se armó el plantel. Quizás en el último receso tenían que haber traído otro refuerzo más. Terminamos jugando con los mismos de siempre y con chicos de inferiores en el banco. No sé si son equivocaciones de los dirigentes, pero capaz que ellos tendrían que estar más atrás de los jugadores cuando llegan, para exigirles más en lo deportivo y estarle encima como para que den todo y respeten el contrato. Creo que ese “colchón” de puntos que teníamos, que nos hacía pensar que no nos íbamos al descenso, jugó en la cabeza de todos y nos hizo estar relajados. Si hubiéramos estado en la situación de Temperley, capáz que hubiéramos salido a jugar los partidos de esa manera, como jugaron ellos.

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-¿Cuando se quisieron acordar ya fue tarde?

-Yo creo que sí. Cuando quisimos acomodarnos porque nos dimos cuenta que nos podíamos ir, ya estábamos mal. Después, también influyó el hecho de no tener suerte en algunos partidos. Yo creo que hubo muchos que merecíamos ganar. Peor no se dio.

-¿Qué análisis hacés de la corta etapa de Perazzo?

-La verdad que no podría analizarlo.  Yo creo que el cambio de entrenador fue un error, porque Franco para mí era de lo mejor y en esos momentos tenés que aguantar la derrota para después empezar a ganar y que cambie la suerte. Si se hubiera esperado uno o dos partidos más, seguramente hubiera cambiado la cosa, como en la anterior etapa, en la que estuvo y ganamos 8 partidos seguidos. Pero juzgar a Perazzo, con jugadores que él no conocía y que estaban acostumbrados a un esquema totalmente distinto…. Contra San Lorenzo tuvimos la suerte de hacer un gol de pelota parada y que ellos jugaron mal, más allá de que estuvimos bien parados. Después, los partidos siguientes fueron similares: tratar de esperar a ver qué pasaba. Fue válido lo de él, pero yo creo que recién ahora se lo podrá juzgar, porque él armo el equipo.

 

 

“MUCHOS PIENSAN QUE ES LO MISMO COMER UNA HAMBURGUESA O UNA ENSALADA”

 

-Dijiste  que la dirigencia tiene que estar más encima jugador, ¿te referís a obligarlo a ser más profesional?

-Yo tendría una persona que esté todo el día en las prácticas. Ellos traen un jugador y no saben  si elonga bien, si corre, si entrena bien, si se preocupa, si se cuida… Más allá de que está el cuerpo técnico, creo que habría que poner a alguna persona que exija mucho más que dejarlos que hagan lo que quieran. Cada jugador que se trae, hay que mejorarlo. Creo que se quedan con lo que hicieron  en otro lado y no lo exigen para que se potencie más en el club.

– En ese aspecto, hay jugadores que necesitan ser exigidos y otros que se exigen solos…

-Claro. Hay casos y casos. Una de las personas que yo más admiro y que para mí es un ídolo es Pablo Lugüercio. Ese es un jugador 200% profesional. Siempre. Cuando se lesionaba, cuando estaba bien, con la comida, con un montón de cosas. Estaría bueno que todos sean como él. Y que el dirigente le exija que sea como él. Si no, afuera. Creo que en eso solamente se equivocan. Obviamente que ellos hacen un esfuerzo terrible y traen los jugadores siempre pensando en que va a hacer lo mejor. Pero el jugador es hijo del rigor. Si no tenés a la mayoría ocupado en lo que tiene que hacer, hay muchos que no hacen las cosas.

-¿Es necesario que el dirigente se asesore con alguien que sepa de fútbol para tomar la decisión de incorporar a un jugador?

-Yo supongo que lo deben hacer en conjunto con el técnico de turno, que está capacitado. Pero después, cuando transcurre el año, vos tenés que tener una persona que exija. Porque tu compañero te puede exigir hasta cierto lugar, después está el técnico y después, si el jugador no te da bola o afuera de la cancha es de otra manera, ahí tiene que estar el manager o el dirigente que le exija para que sea más responsable. Ya no es época de agarrarlo en el vestuario y pegarle una piña. Hoy eso no existe. Tenés que tratar de hablar y no se trata sólo de decirle : “Te vas a entrenar con Reserva”. Te pongo el caso de Ángel Vildozo, que fue separado del plantel y para mí fue una de las personas que mas quiso al club, que más nos dio. Son personas que tiene que estar adentro, juegue o no juegue. Se tendrían que preocupar de otro modo. Tratar de potenciarlo y no enojarse y mandarlo a entrenar con Reserva o dejarlo libre. Más allá de todos los errores, son jugadores importantes y hay que aprovechar sus virtudes. Creo que terminamos con un equipo corto en los últimos partidos.

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-Fue raro que Penco se vaya cuatro días antes del descenso

-Sí, yo no lo compartí. Creo que tenía que haber esperado cuatro días más y ser solidario con los compañeros. Aparte fue un jugador al que todos los técnicos le dieron oportunidades. Ojo eh, era uno de los más profesionales del plantel: entrenaba muy bien y se cuidaba. Por ahí no tuvo buenos rendimientos, pero falló en irse antes.

-¿Cómo ves la conformación del actual plantel de Aldosivi? Han llegado algunos nombres importantes…

-Mirá… nosotros nos hemos armado muchas veces con jugadores de nombre y la cosa no anduvo. Ojalá que se puedan preocupar de quela gente que trae haga las cosas bien. Yo creo que acertaron mucho en dejar a “Tato” (Canever), a Quilez… Creo que hicieron bien en renovarles cuando se les terminaba su contrato. Después, con los refuerzos, te puede ir bien como te puede ir mal. Para mí el mejor refuerzo es lo que ya tenías, porque sabés cómo entrenan, cómo se cuidan y cómo te rinden. Los que vienen de afuera no sabés como son en el día a día. Esperemos que todos los que hayan traído estén bien físicamente  y que sean buenos profesionales, porque si no a la larga se complica.

-¿Qué análisis hacés de tu actuación personal?

-Yo cuando terminó el partido con Olimpo no lloré ni salí con la cabeza gacha porque di todo. Dentro del plantel, entrenando, y también afuera. No hubo un día que haya hecho un turno solo, siempre fue un doble turno en lo personal. No me reprocho nada. Después, no creo que haya que analizar sólo por lo físico al arquero. Si te definen bien, es gol. Uno tiene que convivir con eso y obviamente con algunos errores. Pero yo estoy y estaba siempre al 100%. Te lo puede decir el mismo “Cacho” Álvarez (NdeR: entrenador de arqueros). Yo entrenaba con chicos de 20 años y estaba a su nivel. Nunca hice una repetición menos por ser mayor. Yo creo que yo me gané el lugar con Franco porque hice una pretemporada estupenda, a la par de chicos de 20 años. Más allá de la experiencia que tengo como jugador, creo que él optó por mí porque me vio bien.

-¿Qué te gustaría hacer cuando te retires?

-Si puedo, me gustaría estar fuera del fútbol. Si no, algún cargo de entrenador de arqueros, que es lo que sé. Algo de eso o algún puesto de todo esto que estoy hablando, de colaborar, de estar en el plantel tratando de exigir más. Yo creo que se puede mejorar un montón a todos los jugadores, con psicólogos, con mejor comida, con entrenamientos. Me gustaría asesorar. Quizás el puesto no tiene nombre, pero me gustaría exigirle al equipo y al cuerpo técnico también, porque han pasado cuerpos técnicos que tampoco exigían al jugador ni te hacían  entrenar más.  A mí el crossfit me abrió la cabeza. En  otros lugares del mundo, el jugador es más un atleta, casi una máquina. Creo que el jugador debería vivir más para el fútbol, que es uno de los deportes que más paga y uno de los que menos exige en el entrenamiento. Me gustaría aprender más sobre eso e implementarlo en Aldosivi, que está creciendo muchísimo. Yo le decía a José (Moscuzza): “Acá tenés la posibilidad de ser el Barcelona”. A nosotros nos pagaban bien, nunca nos debieron. Pero si después no exigís, es imposible. Por ejemplo: si un jugador no baja de peso como le dijo el profe, listo: multa. No es lo mismo comer una hamburguesa que comer una ensalada. Muchos jugadores piensan que es lo mismo, o que después juegan y hacen un gol. Pero podrían meter tres si se cuidaran. Tampoco es lo mismo tomar agua que tomar gaseosa. Son detalles tontos, pero para el rendimiento es mucho.

 

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