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“Antes de ser calle”, revisionando la historia marplatense

La tecnología, las redes sociales, la posibilidad de acceder a crear contenido en sitios gratuitos de internet, permite que, en una tarde cualquiera, navegando en Twitter, uno se choque con locas curiosidades, que despiertan el interés y aportan conocimiento. Eso me pasó la primera vez que leí un post de Antes de ser calle..

Por LP

domingo 20 de agosto, 2017

Antes de ser calle es un blog que, bajo el lema “para saber por dónde transitamos”, echa luz donde había algo totalmente cotidiano en lo que rara vez nos detenemos a pensar: quiénes fueron esos que le dan nombre a mi cuadra, a la tuya, a cada calle de la ciudad de Mar del Plata.

“Siempre quise hacer algo que tuviera que ver con la historia, el periodismo y la ciudad”, dice Marcelo Díaz, periodista y el escritor de este blog. “Un curioso por naturaleza tratando de poner en evidencia la historia que se nos cruza todos los días y que fundamenta la actualidad”, se puede leer en antesdesercalle.wixsite.com

Se trata de un trabajo “de investigación, de recopilación y de ubicación, porque lo pienso desde la identidad y desde la complicidad” dice Marcelo, convencido de que nada se puede cambiar si no se lo conoce. Y claro, los nombres de las calles, avenidas y diagonales no son azarosos ni un capricho. Tienen un porqué histórico y social.

¿Sabías que la avenida Independencia durante algunos años llevó el nombre de Eva Perón? Cuando asume la dictadura del ’55, entre otros decretos, deroga éste, cambiando la denominación y otorgándole el que hoy conocemos: Independencia. Hubo un intento de volver a modificarlo, propuesto en ordenanza por un concejal durante el gobierno de Daniel Katz, pero no prosperó.

La avenida Libertad tuvo más de un cambio en su historia. Supo ser Constitución – antes de que la que hoy conocemos como Constitución fuera formalmente, Constitución – también fue conocida como Félix Uriburu, en “homenaje” al primer golpista de nuestra historia. Todavía hay pruebas y Marcelo tiene el registro en su web, a la altura 3500 de la avenida, hay una vieja chapa donde aún se lee “Uriburu” bien clarito, pese al óxido del tiempo.

Con otras avenidas centrales de nuestra ciudad, el criterio da cuenta de un reconocimiento que tiene que ver con lo local, con lo hecho por la ciudad, más allá de las opiniones ideológicas. Pedro Luro hizo lo suyo por el desarrollo de la ciudad, lo mismo Peralta Ramos, cuya historia nos es más cercana. Y algo particular pasó con Juan B. Justo.

En 1948 pasó de ser Fortunato de la Plaza/Centenario, para convertirse en Juan Bautista Justo. “Desde el punto de vista productivo, es una avenida muy importante”, relata Marcelo y agrega que “hablamos de un hombre de la ciencia, de izquierda, que fundó el partido socialista en el país”. Y el socialismo tuvo su auge en Mar del Plata y conserva aún, algo positivo y respetable en el ideario local. “En Bahía Blanca, la calle Juan B. Justo es una calle periférica y tiene lógica porque allí no fue lo importante que fue acá”.

“LAS LEYES Y LAS ORDENANZAS FUERON ESCRITAS POR HOMBRES”

La cuestión de género empapa cualquier área de la vida social. La nomenclatura de las calles tampoco escapa a la lógica del patriarcado, que supo tener el poder. Dar la batalla es parte del presente.

Díaz confiesa que alguna vez fue criticado por la falta de mujeres en los relatos del blog, asegura que muchas son las que hicieron historia y dando nombre a las calles, “son menos de las que me gustaría que fueran”. Además, cuenta que “hubo un proyecto de ordenanza para tratar de igualar la cosa, pero lo cierto es que hubo una sociedad pasiva que permitió que esto pasara”. En esa bolsa, entramos todos.

“Una vez le mandé un correo a Google, porque en el Google Maps aparece Joaquín Acevedo, como nombre de la calle cuyo nacimiento se ubica al norte de la ciudad. Y no fue Joaquín, sino Joaquina”, comenta Marcelo, todavía esperando la respuesta o la enmienda del error por parte de Google.

“Joaquina Acevedo fue una de las primeras docentes que tuvo el partido de General Pueyrredón, entonces, no es lo mismo que no se reconozca el primer nombre o se lo confunda, porque lo que genera es eso, confusión”, asegura Marcelo, casi enojado, porque ese “error” o esa “falta” pasa en más de una calle, de hecho, con las mujeres docentes, ocurre bastante: Daprotis o Mugaburu, también fueron reconocidas maestras, sin nombre de pila para los carteles. “No es que nadie se acordó, es intencional, y todos somos cómplices de esas faltas”.

CUESTIONES DEL 1800: FRIEDICH RAUCH, DORREGO Y RIVADAVIA

“En una sociedad lógica, Rauch hubiera muerto preso, en nuestra historia, su destino fue otro”, relata Díaz, “se trata de uno de los genocidas que ostenta llevar el nombre de una calle y que goza de impunidad por no saber quién fue”.

Rauch era un militar alemán, que llegó al país solicitado por el por entonces presidente, Bernardino Rivadavia, para iniciar la campaña contra los ranqueles. En nuestro país, Rauch no sólo tiene su calle en Mar del Plata, sino que también da nombre a un pueblo entero. Acá, la calle nace en el oeste y pasa por los barrios Malvinas Argentinas, coronel Dorrego y Belisario Roldán.

“Si se tiene en cuenta que Rauch fue uno de los que pergeñó la detención de Dorrego, que terminaría en su fusilamiento, se trata de un despropósito que cruce un barrio con el nombre de su víctima. Lo que habla de falta de información, maldad o improvisación; en todos los casos grave”, escribe Marcelo en el posteo donde relata este fragmento de la historia.

Muy distinto lo que pasó con quien dio muerte a Rauch, Arbolito, en 1829, un año después de fallecido Dorrego: “Arbolito era un integrante de los pueblos originarios que, en una trifulca, termina con la vida del coronel. De hecho, Arbolito fue el nombre de la localidad de Vidal, antes de que se llamara como el coronel, si uno visita la ciudad vecina, todavía hay vestigios del nombre “Arbolito””.

Según la historia, Rauch hizo muy bien su tarea en la “limpieza” de las pampas, no quedó ni un indio ranquel. Rivadavia le estuvo muy agradecido, de hecho, en el post Marcelo recupera el siguiente extracto, escrito por el por entonces presidente:

“Deseando presentar al Sr. Coronel Federico Rauch, una expresión especial de aprecio que hace de sus distinguidos y relevantes servicios, le envió una espada en memoria del honor con que ha usado la suya sosteniendo la causa pública.”

Bernardino Rivadavia también tiene su calle en la ciudad, y me atrevo a decir, en todas las ciudades de cada una de las provincias que componen la Argentina, por ser el primer jefe de Estado de las provincias Unidas del Río de La Plata.

“Los primeros nombres que hacen a la cuadratura de la ciudad, están pensados. A Rivadavia lo ubican a la derecha de San Martín y a la izquierda de Belgrano. Sin embargo, Rivadavia lo odiaba a San Martín”, relata, entusiasmado, Díaz. También lo dice Felipe Pigna en uno de sus libros, habría sido mejor si el presidente hubiera sido San Martín antes que Rivadavia.

En fin, perlitas de la historia que “esconden” esas calles que nombramos seguido, que transitamos todos los días, que no nos detenemos a pensar, pero que hacen a nuestra idiosincrasia.

LA HISTORIA RECIENTE TAMBIÉN TIENE SU NOMBRE

No todas las calles poseen nombres de próceres, batallas o primeros pobladores, también, las ciudades crecen de manera exponencial y la nuestra, tal vez más que muchas otras. Esto, ha generado que se necesite la creación de ordenanzas para imponer nuevas nomenclaturas para estos nuevos recorridos.

“La continuación de Independencia es Jacinto Peralta Ramos, después Antártida Argentina y la continuación de esta última se llama Centeno. Centeno fue un abogado laboralista, desaparecido en la llamada Noche de las Corbatas, en 1977. Es un caso puntual, es un merecido reconocimiento”, asegura el periodista e “historiador frustrado”.

En la reconstrucción de este dato, Marcelo cuenta que “en 1997, a través de una ordenanza se impone el nombre de la avenida Dr. Norberto Oscar Centeno a la prolongación de la avenida Antártida Argentina, desde la avenida Mario Bravo hasta el límite del partido de General Pueyrredón y sirve de límite entre los barrios Las Canteras y Santa Rosa del Mar”.

DESAFÍOS PERSONALES

Marcelo cuenta que se está “amigando” con el periodismo después de experiencias no tan gratas y que el blog es, en algún punto, un trabajo para “despuntar el vicio”. Historiadores como Daniel Balmaceda y Adrián Brienza reconocieron la investigación y se pusieron a disposición con material bibliográfico.

También, está en miras la posibilidad de llevar el blog a la radio, y la proyección más grande tiene que ver con despertar el interés de los otros: “hay curiosidades en todos los detalles si uno presta atención, mi principal deseo es que se conozca más acerca de nuestra historia local”.

Díaz es un apasionado y se nota, queda mucho que contar, quedan los interrogantes abiertos y muchos años de historia para investigar: ¿Quiénes fueron los Tripulantes del Fournier? ¿Quiénes fueron esos que les dan nombre a los paseos costeros como Dávila o Aldao? ¿Quiénes fueron Las Heras, Arenales, Güemes o Castelli? Antes de ser calle nos plantea un sinfín de datos que forman parte de nuestra historia, casi tantos como la cantidad de calles, paseos, diagonales y avenidas que trazan el sentido de la ciudad.

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